Carlos José Retegui es uno de los personajes que escribió un capítulo dorado en la historia del deporte argentino de la mano del hockey, siendo un jugador destacado de la Albiceleste y coronándose en Mundiales y Juegos Olímpicos como entrenador de Las Leonas y Los Leones.

El Chapa, que respira deportes desde su infancia, habló con Diagonales en su segunda casa, el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard) y relató su carrera donde destaca la importancia de sus padres para mantenerlo desde chico hasta hoy en día en contacto con actividades deportivas, el amor por la remera de la Selección Argentina, los logros obtenidos como técnico, el porqué de su salida de Los Leones, la importancia que le da a los momentos compartidos con sus hijos y manifestó que se está preparando para ser entrenador de fútbol.

A su vez, opinó sobre los Juegos Olímpicos de la Juventud que se desarrollarán el próximo mes en Buenos Aires, evento que lo denominó como único e importante para el país y el rol que debe tener el Estado para fomentar el deporte en la Nación.

Después de dejar la dirección técnica de Los Leones, ¿cómo te encontras?

-En realidad, la dejé por un tiempo porque era algo que necesitaba. Tenía que descansar de lo que era la exigencia de la Selección Mayor y estoy muy tranquilo y contento del momento que estoy viviendo hoy. Pero no me despegué del Hockey, me surgió la posibilidad de coordinar los dos equipos para los Juegos Olímpicos de la Juventud, así que disfruto del entrenamiento con los chicos con una preparación muy intensa para afrontar la competencia.  Además, le estoy brindando mucho tiempo a mis hijos y haciendo el curso del técnico de fútbol.

¿Qué recuerda Carlos José Retegui de la infancia?

-Tuve una infancia hermosísima y estoy agradecido a mis viejos, porque nací en San Fernando y tuve la suerte de vivir a cinco cuadras del club, que era como mi casa. A mí me dejaban ir al club cuando salía del colegio, agarraba mi mochila y volvía alrededor de las 20; y los fines de semana estaba de las ocho de la mañana hasta la noche. La vida era estar adentro del club y desde ahí el deporte empieza hacer todo en mi vida por debajo de lo los afectos. Me acuerdo que jugábamos al fútbol, rugby, hockey, básquet, íbamos a nadar a la pileta o al lago, salíamos a remar, hacíamos de todo. Pero era yo el fanático, con mi hermano Enrique no compartía porque no le gustaba y mi hermana Nadia era más chica. En mi casa siempre se respiró deportes, por herencia de mis padres. Ellos me enseñaron que eran un equipo y en casa me cultive de esa manera, los veía de esa manera. Hoy tienen 52 años de casados y sigue estando ese equipo.

“En mi casa siempre se respiró deportes, por herencia de mis padres”.

Entre tantas disciplinas que realizabas, ¿cuándo te decidís por el hockey? 

-El club, como te decía era polideportivo y el hockey fue porque comencé acompañar a mi vieja a los 10 años en San Fernando y luego lo seguí cuando nos fuimos a vivir a Mar del Plata. Pero primero seguí los pasos de mi papá, él había jugado al rugby, en los Pumas B y en la Primera del club de segunda línea. Me acuerdo que cuando tenía 13 o 14 años volvía todo golpeado entonces mi mamá no quería que regrese de esa manera, pero nunca me dijo que deje. Fue muy inteligente porque a esa edad uno se está definiendo en el deporte.

Casi dos décadas como jugador de Hockey, ¿qué es lo primero que se te viene a la cabeza en tu época de jugador? ¿Te faltó algo?

-Todos los momentos fueron lindos y la disfruté mucho a mi carrera. La camiseta del club (San Fernando) para mí es sagrada, cada partido era como si tuvieses jugando la final de la Copa del Mundo, yo me lo vivía así y ahora más grande pienso que me tendría que haber tomado con mayor tranquilidad, porque era muy pasional. Lo que más recuerdo es el día de mi retiro en 2006 cuando salimoscampeones en la cancha de Ciudad de Buenos Aires, donde le ganamos 4 a 1 a Quilmes y yo cumplía la doble función de ser entrenador y jugador con la ayuda de Juan Ripalda como asistente en el banco. Retirarme campeón, de la manera que le habíamos ganado a Quilmes que era el campeón. Después no agarré nunca más un palo para jugar (risas).

¿Qué te hizo despertar para ser entrenador?

-Yo creo que nací entrenador por mi viejo, cuando él era entrenador de remo en Regatas La Plata, yo iba arriba de la lancha con él, con seis o siete años e iba escuchado la voz de mando y mirando su liderazgo sobre los remeros, que hasta hoy en día le siguen demostrando su cariño y efecto cada vez que lo invitan a un asado en el club. En el ADN como entrenador tengo la marca registrada de mi viejo.

¿Fue tu primer maestro?

-El mejor, sin ninguna duda y lo sigue siendo porque es de los tipos que me fueron marcando en el deporte. Pero no solo por lo que sabía, sino lo pasional de él, lo frontal. Mi mamá también me aportó la parte cerebral para pensar, estoy muy agradecido a ellos que me trasmitieron en el ADN.

“Mi viejo fue mi primer maestro, el mejor, sin ninguna duda”

Siempre dijiste que la camiseta de Argentina está por delante de todo y tal vez como jugador no te tocó tener los logros que tuviste como DT, ¿qué sentiste cuando ganaste el Mundial con Las Leonas y la medalla de oro con Los Leones?

-Como jugador me hubiera gustado ganar algún torneo superlativo, pero yo sabía que como entrenador lo íbamos a lograr, estaba convencido y de chiquito lo soñé, soñé ser Campeón del Mundo y Olímpico. Si uno no lo creé, no lo puede concretar. Por más difícil o complicado que sea lo que uno afronte, el techo se lo pone uno y yo en mi vida no me puse limites, jamás.

Al mirar esas medallas, ¿qué se te viene a la cabeza?

-Tranquilidad de haber dado todo, no haber dejado ningún detalle ligado a la suerte y saber que en el deporte uno puede ganar o le puede tocar salir segundo, pero perder no. Uno pierde cuando no se entrena, no da todo, no se esfuerza o no hace las cosas con alegría, compañerismo y solidaridad. Por eso digo que nunca perdí en mi vida, porque siempre me entregué al máximo y a veces le toco ganar al otro, me fui enojado a mi casa, pero tranquilo porque me venció porque era mejor. Creo que pasa por ahí, cuando uno es entrenador debe sacar lo mejor del jugador y si lo quiere lograr, tiene que dar el ejemplo.

Tuviste la posibilidad de dar muchas charlas en diferentes puntos del país con el fin de inculcar el deporte en la sociedad, ¿qué te dejó en lo personal? ¿Y cómo lo ves a ese desarrollo en el contexto social que vive nuestro país?

-En lo personal fue importante y gracias a los logros con Las Leonas y Los Leones se me abrieron esas puertas. Creo que cuando uno llega a la alta competencia, no se tiene que olvidar de donde vino, yo tuve la suerte de ir a un club privado como San Fernando, pero también iba al club de barrio, al polideportivo Municipal y el hecho de tener un proyecto de hockey social en Salta, donde recorrimos más de 35 municipios de la provincia y tenemos más de ocho mil pibes jugando al deporte, pudimos dejar el deporte estable.

“Cuando uno llega a la alta competencia no se tiene que olvidar de donde vino”.

Todos tenemos que devolver un poquito de lo que tenemos, los contextos sociales son muy importantes y hay que pensar en el prójimo.

Vos siempre nombras que el Cenard es tu segunda casa y algunos dicen que se está cayendo a pedazo, ¿cómo está?

-El Cenard es la casa de los deportistas y está bien. En últimos años se fue mejorando, pero la infraestructura deportiva es un déficit que tenemos en toda la Argentina. El contexto económico es difícil y uno tiene que entender. Pero también tenemos que entender que el deporte es tan importante como la educación, a la hora de pensar en el más vulnerable. El deporte está repleto de valores que nos inculcan en nuestras casas o en las escuelas, que tiene que ver con solidaridad para poder compartir, convivir con templanza y paciencia sobre el prójimo. El deporte es un derecho que tenemos todos los argentinos, que está en nuestra Constitución y tenemos la posibilidad de hacerlo de manera gratuita. Creo que de a poco se fue evolucionando independientemente del gobierno de turno, porque cada vez tenemos más gente que hace deporte.

¿Cómo tomaste cuando se decidió vender la propiedad del Cenard?

-El Cenard va a pasar a estar en el Parque Roca donde se van a desarrollar los Juegos Olímpicos de la Juventud, con instalaciones ultramodernas y va a ser un poco extraño no poder venir acá porque esta es nuestra casa, yo hace más de 35 años que vengo, pero nos tendremos que adaptar de nuevo. Con el hockey por ejemplo estamos viendo de buscar un lugar intermedio que puede ser en el Parque Sarmiento, Vicente López o San Fernando para hacer un Centro de Alto Rendimiento, que es lo que le falta al hockey, tener un espacio que tenga dos canchas de agua, con pensiones, gimnasio y poder entrenar en un horario que al seleccionado le venga bien. Asi que le preguntamos a los intendentes si tienen un espacio.

¿Consideras que le dan la espalda con esta decisión?

-No sé, no me quiero meter en cuestiones de política.

¿Te sorprendió que los Juegos Olímpicos de la Juventud se desarrollen acá? 

-Lo que vamos a vivir en Argentina es algo superlativo. Lo de Gerardo Werthien, que pensó hacer esta competencia y si algunos años atrás algún cuerdo pensaba que eso podía ser realidad, era imposible. Esto tiene que ver con los techos o los límites que uno se pone en la vida. Hoy es una realidad, se van a desarrollar con instalaciones de un primer nivel y lo importante que cuando terminen estén mantenidas, que se cuiden y que el Estado este presente para que las obras que costaron tanto puedan servir y sean útil para los futuros deportistas. La organización creo que va a ser de lo mejor que se vieron en los Juegos Olímpicos y ejemplar. Los argentinos tenemos la posibilidad de demostrarle al mundo de que cuando queremos hacer cosas en equipo, de la manera que se hizo y hará con seriedad, disciplinada y orden podemos hacer muchas cosas. Además, tenemos que cuidar de la gente que venga, del deportista y que la sociedad pueda disfrutar de estos Juegos Olímpicos que van a ser gratuitos, para quien se quiera acercar.

Sobre los Juegos Olímpicos en Argentina: “tenemos la posibilidad de demostrarle al mundo de que cuando queremos hacer cosas en equipo, de la manera que se hizo y hará, con seriedad, disciplinada y orden, podemos hacer muchas cosas”.

¿Es una posibilidad para que desde el Estado se empiecen a poner el foco de atención en otros deportes?

-Sí, esto es importantísimo porque es una apertura a 32 deportes y al estar centrado en un mismo lugar, como el Parque Roca donde se van a jugar la mayoría de las disciplinas, le gente va a tener la chance de mirar disciplinas que nunca vio. Tenemos que disfrutar de la previa, de los juegos, porque después se pasa rápido.

Te tocará coordinar los equipos de Hockey, ¿cómo se prepararon?

-Entrenamos mucho estos últimos cuatro meses, hemos hecho tres concentraciones Mar del Plata (esta semana es la última), Valencia (España) y Rio de Janeiro. Tenemos la ilusión de que los chicos puedan hacer una gran participación, que sean dos equipos vistosos, superdinámicos, muy físicos y den lo mejor de sí partido a partido.

En los medios de comunicación te trataron de ñoqui del gobierno anterior, tal vez por tu relación con Aníbal Fernández y siempre dijiste que el único perjudicado fue tu hermano que se quedó sin trabajo, ¿cómo viviste ese momento y con el paso del tiempo que análisis haces?

-Gente mala hay en todos los ámbitos, yo sé que trabajo día a día y el perjudicado fue mi hermano que se quedó sin laburo (trabajaba en RENAR en Mar del Plata). Pero dios pone a todos en su lugar sin importarle el poder que tengas. Asi que estoy tranquilo, como dice mi papá: “pico y pala” y así vamos a seguir porque es el lema de la familia. Pero me lo tomo sin rencor, la vida es un ratito, hay que disfrutarla, sin odio y bronca. La miro desde otro lado, mirando para adelante y al que inventó lo que inventó le deseo lo mejor. Yo a mis hijos los miro a los ojos y tal vez lo que inventaron eso, a los hijos no los pueden ni mirar.

“La vida es un ratito, y hay que disfrutarla, sin odio ni bronca”.

¿Lo sufriste?

-No, porque yo sé cómo son las reglas cuando estas en un trabajo de ciertas características de visibilidad. Los que lo sufren son mis viejos que están grandes y con problemas de salud, pero esa gente no mira eso.


¿Cómo se está preparando ese Chapa Retegui como DT de fútbol?

-Estoy haciendo el curso de técnico y tratando de ver fútbol, para que cuando me llegué el momento pueda dar lo mejor de mí, como siempre.

Cuando se dio tu salida de Los Leones, se comenzó a decir que ibas a trabajar con Carlos Tévez en un posible cuerpo técnico, ¿Te molestó que se diga eso?

-No, no me importó. Yo tengo una relación con Carlitos, soy amigo de él y la familia, que digan lo que quieran o inventen cualquier cosa. Hoy él es jugador de Boca, para mí es de los mejores que hay en Argentina, junto con Leonardo Ponzio, porque son tipos que son líderes positivos. Hoy está más grande, más maduro, más adulto y cuando nos juntamos a tomar mates no hay día que no me deje una enseñanza. Hay que respetar a la gente que escribió una historia en el deporte y Carlos fue uno de ellos, tenemos que dejarlo disfrutar del fútbol, de Boca porque tiene la camiseta pintada en el corazón porque me lo remarca siempre. Él le dio muchas alegrías a la gente, creo que él es el jugador del pueblo.

Se habló mucho de Ariel Holan, un tipo del palo del hockey y su vinculación con el fútbol, ¿Qué reflexión te permite su trabajo? 

-El que lo conoce Ariel, sabe que es un tipo muy pasional, obsesivo por el laburo y vive su compromiso las 24 horas, los 31 días de un mes o los 365 días del año. Deja todo por lo que asume y por eso le va de esa manera en Independiente.

¿De qué disfrutas hoy?

-De mis hijos, mis padres, mis hermanos, disfruto de poder levantarme y venir a la cancha de Hockey, de poder hablar del deporte con la gente. Estoy en momento de mi vida que disfruto de las cosas simples, de poder respirar, mirar el sol o cerrar los ojos y que me pegué el viento en la cara. Es lo que me da felicidad, no necesito de lo material.

“Estoy en un momento de mi vida que disfruta de las cosas simples”.

¿Cómo vivís el nerviosismo de tus hijos haciendo deporte?

-Buena pregunta. Trato de disfrutarlo y acompañarlos, de estar siempre mirándolos, sin dar una indicación porque para eso están los entrenadores y hay que respetarlos. Pero soy una rueda de auxilio, para lo que ellos necesiten porque conmigo pueden contar siempre, porque son todo para mí y a los 48 años me doy cuenta que el tiempo que le saqué cuando era jugador o entrenador, se lo estoy devolviendo. Los dos viven conmigo y es difícil que dos chicos adolescentes vivan con el papá, pero estoy orgulloso de eso, porque tiene que ver con el amor y cariño que nos tenemos.

Hoy Carlos Retegui es…

-Feliz, pasando el tiempo y hablando con los afectos.