El calor estival se extingue lentamente en Barcelona, y con él el turismo masivo. Pero en este otoño que comienza, lo que se enciende nuevamente es la llama independentista, materializada en esta ocasión en el aniversario del referéndum de autodeterminación del 1 de octubre de 2017, al que el Gobierno Central Español consideró ilegal y que genera posiciones desencontradas en toda Catalunya.

A pesar de que la intensa agenda política independentista parece haberse desgastado, producto del tiempo transcurrido sin grandes novedades, de la falta de acciones desde la Generalitat y de nulas respuestas por parte del Gobierno central español, es en días como este cuando reflota la discusión.

Hace exactamente un año, las autoridades de Catalunya- por aquel entonces conducido por Carles Puigdemont- decidieron llevar adelante un referéndum para decidir de manera abierta si los ciudadanos querían o no desvincularse de España, a pesar de las amenazas de Mariano Rajoy- hoy fuera de la arena política-. Aquel día, las imágenes de la policía avanzando con furia hacia quienes tenían intención de votar dieron vuelta el mundo y dicho accionar represivo inclinó a muchos catalanes a votar por el Sí, lo que derivó en un aplastante 90% de votos positivos. Los azotes de los bastones policiales no discriminaron a hombres, mujeres ni ancianos y generaron el repudio generalizado no sólo de la sociedad catalana, sino de gran parte de Europa.

A doce meses de aquel día, donde miles de catalanes pernoctaron en las escuelas para defender lo que consideraron un derecho y donde la ciudadanía se organizó notablemente para llevar adelante la votación a pesar de la prohibición de España, reflota el espíritu independentista.

Manifestaciones y cortes de calle en Barcelona para reactivar la movilización

El primer acto oficial en la capital catalana comenzó temprano. A las 08:45 -hora en que se iniciaron las primeras cargas policiales- se recordaron a los presos independentistas, considerados prisioneros políticos.

Pero a lo largo y ancho de Catalunya, diferentes cortes de calle intentaron visibilizar el conflicto y reactivar la movilización popular. De este modo, militantes por una Catalunya libre se encadenaron en la Bolsa de valores de Barcelona como señal de protesta, impidieron el ingreso al Banco de España en Plaza Catalunya al grito de “ni oblit ni perdó” (ni olvido ni perdón), y cientos de personas interrumpieron las vías de trenes en diferentes puntos.

Punto aparte merecen los estudiantes, que pararon varias universidades catalanas y se movilizaron desde Plaça Universitat a Plaça Sant Jaume en una caravana que alcanzó los 50 mil asistentes. “El movimiento estudiantil es la punta de lanza para reivindicar nuestros derechos”, afirmaron desde las organizaciones.

El independentismo se hace notar en Barcelona día a día, con banderas esteladas que decoran balcones y lazos amarillos colocados orgullosamente a lo largo y ancho de la ciudad. Pero en las ciudades y pueblos del interior el sentimiento de pertenencia catalana es mucho mayor, por lo que las concentraciones en lugares como Girona, Tarragona o Lleida las protestas y actos reivindicativos fueron de gran peso político.

El 1O culminó en el centro de Barcelona. Una colmada Plaza Catalunya demostró con banderas y pancartas que el reclamo está vivo. Allí se pidió “validar” el resultado del referéndum y se exigió una vez más a la dirigencia política que defina una estrategia coordinada. Más de 180 mil personas según la guardia Urbana, marcharon hacia el Parlament para "recuperar el 1O" y con urnas en las manos y un comunicado de fuerte contenido político, pidieron avanzar hacia la república o la renuncia de las autoridades catalanas.

Entre lazos amarillos y reinvindicación

Desde la Generalitat se intenta continuar el rumbo iniciado por Puidgemont por lo que el actual presidente, Quim Torra dejó en claro la postura oficial y los pasos a seguir y opinó que "ha habido un intento planificado de destruir el ideal independentista (…) nuestro punto de partida es el referéndum del 1 de octubre, la gran movilización del 3 de octubre y la declaración política de independencia del 27 de octubre". Además lanzó: "Esta es la propuesta que hago en el pueblo de Catalunya: o libertad o libertad”.

Desde las organizaciones independentistas prefirieron hablar de reinvidicación y no transformar la jornada en un día nostálgico  

Si bien en cierto que se ha desgastado la causa independentista, aquellos que militan activamente por una República Catalana no han retrocedido ni un paso en su proclama y lucen diariamente sus lazos amarillos en las chaquetas y llevan sus posturas proindependentistas y antimonárquicas a charlas informales y programas de televisión. El primero de octubre marcó un hito simbólico por demás importante en la larga historia catalana, pero el futuro de la región sigue siendo incierto en el terreno político.