La ilusión de los créditos hipotecarios UVA, que fueron fuertemente promocionados en 2016 con cuotas iniciales muy bajas -la mitad de los créditos a tasa fija-, se convirtió en una verdadera bomba de tiempo. Es que la cuota inicial, para un crédito de US$ 80.000, era en abril de 2016 de $ 5.353 y a agosto de este año pasó a $ 9.543 (+78.41%). 

La situación para los tomadores de créditos hipotecarios indexados a la inflación es aún peor si se miran las proyecciones en los últimos meses de 2018. La abrupta devaluación, producto de la disparada del dólar que hoy cotiza por encima de los 40 pesos, generó una inflación galopante que se sintió en agosto (3.9% según el Indec), pero tendrá un impacto aún mayor en septiembre ante el aumento de los alimentos, naftas, transporte y tarifas de servicios.

Según estimó el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en diciembre la cuota mensual superará los 11.000 pesos y en marzo de 2019 la cuota sería de 11.849 pesos.


Ayer, un grupo de familias que tomaron créditos UVA se reunieron con diputados de Unidad Ciudadana y el Frente Renovador en el Congreso donde manifestaron su preocupación por no poder pagar los créditos. Es que los aumentos de la cuota están por encima de los aumentos de salarios (15%, en promedio, este año).

Tal es el caso de Geraldine, presente ayer en el anexo de la Cámara de Diputados, que tomó un crédito por 2 millones de pesos del Banco Provincia para comprar una casa, por el cual comenzó pagando hace un año 14 mil pesos y hoy paga 18 mil, mientras que la deuda total está ahora en 2,6 millones y aumenta a razón de 40 mil pesos por mes. Como es trabajadora estatal, su sueldo subirá este año cerca de la mitad de la inflación.

Los legisladores opositores trabajan en un proyecto para que la variación de los salarios se convierta en el techo al aumento de la cuota de los créditos UVA.