Al desagregar los datos del primer semestre de 2018 el desbalance se agrava. La pérdida sostenida de confianza en la moneda nacional, tras el inicio de la crisis post cambio de metas inflacionarias para 2018, allá por diciembre de 2017, explican la enorme brecha entre la demanda por atesoramiento del primer semestre US$ 20.884 M y la oferta neta privada US$3.548 M, lo que llevó al BCRA a intervenir en ese plazo vendiendo US$ 11.950 M, y al Tesoro otros US$ 4.658 para cubrir el persistente desbalance.

En 2018,  la oferta privada de dólares representa apenas el 17% de la demanda. En años previos como 2016 este desbalance fue compensado por la Oferta pública (Provincias) y el Blanqueo, mientras que en 2017 por la gran cantidad de inversión de portafolio en el mercado secundario vía Lebacs. 

Las vías alternativas para lograr un equilibrio cambiario sin una nueva crisis cambiaria consisten en:

- Bajar el atesoramiento, restringiendo la demanda de dólares por turismo;

- Mejorar el saldo comercial. En 2018 Argentina Exporta US$ 10.000 M menos que hace exactamente 10 años. Las estimaciones para el tercer trimestre son poco alentadoras para el sector No Agro, por la devaluación, la tasa de interés  al 60%, la erosión del salario real y el freno del crédito.

- Detener la salida de capitales financieros El Fondo Templeton no encuentra comprador para los BOTE, y la pérdida por la depreciación del TC alcanza los US$ 1.100 M;

- Negociar el relajamiento de las metas de reservas con el FMI;

- Subir el tipo de Cambio. El combo Recesión con devaluación corrige la cuenta corriente pero no necesariamente el atesoramiento de la cuenta capital.

La pronunciada caída del PBI entre abril y junio fue explicada casi exclusivamente por el derrumbe de la cosecha. Los efectos de la sequía en el campo fueron lamentables, en el segundo trimestre el PBI agro cayó un 32% interanual. El clima adverso afectó severamente la producción de maíz y soja, cultivos que se cosechan en ese periodo, afectando negativamente el crecimiento en 1 punto del PBI.

Según la consultora la salida de la crisis está planteada en tres escenarios. La visión optimista del FMI para visibilizar un nuevo acuerdo consiste en una salida tipo V, mientras el gobierno tiene en mente una recuperación tipo U. El escenario más complejo sería tipo letra L.

En las últimas recuperaciones necesitaron una expansión monetaria y fiscal, donde el incremento del circulante en poder del público impactó en la reducción de la tasa de interés de referencia, actualmente con el acuerdo con el FMI y en plena negociación por un fondo de estabilización, será difícil que la expansión monetaria baje la tasa como en las recesiones anteriores de los años impares.

El problema de Argentina es que los agentes funcionan con una lógica bimonetaria, las pujas distributivas por sostener el poder adquisitivo obligan al ahorrista a pensar en moneda dura, potenciando la demanda privada de dólares. El atesoramiento estructural pone un techo bajo al nivel de actividad, y un piso muy bajo al tipo de cambio real. Si la tasa de referencia (corredor de pases) no comienza a ceder, la recesión se profundizará tal como lo plantea el escenario menos optimista.

 

*Licenciatura en Economía de la Universidad Nacional de General San Martín (UNSAM)