Un informe del Observatorio Monetario y Financiero del Centro de Economía Política Argentina, muestra que entre diciembre de 2015 y abril de 2017, el total fugado entre formación de activos externos y utilidades y dividendos alcanza 21.253 millones de dólares, lo que significa que, en un plazo inferior al año y medio, bajo la nueva gestión económica, se ha fugado prácticamente la mitad del monto de las reservas internacionales del BCRA a esa fecha (una cifra equivalente al 45% de 47.468 millones de dólares de reservas). Todo esto, a pesar del ingreso que suponen los importantes préstamos externos al Tesoro Nacional y los dólares provenientes del blanqueo.

En 2017 los flujos mensuales de salidas netas de moneda extranjera se aceleraron aún más. Solamente en los primeros cuatro meses de 2017, la fuga de divisas alcanzó 5.650 millones de dólares, un 40% más que lo registrado en los mismos meses del año anterior. Durante el 2017, también se suma un incremento del 47% en los pagos de intereses y vencimientos que debe hacer frente el Tesoro Nacional. En el año 2016 ascendieron a U$S 11951 y en el 2017 totalizarán U$S 17520.

El esquema de valorización financiera entró en tensión en junio, cuando el Banco Central no pudo renovar el 22% de los vencimientos de LEBACS. El monto total ascendía al 70% de la base monetaria. En un contexto económico de marcada recesión los pesos excedentes pasaron a alimentar la fuga presionando sobre el dólar que desde el 4 de junio de 2017 se devaluó un 10%.


El 23 de julio, luego de haber tocado un máximo histórico vendedor de $18, la cotización del dólar fue controlada por medio de una venta de 500 millones de euros del Banco Provincia. Los euros fueron conseguidos por medio de la colocación de un bono provincial. La consultora Analogías, en un informe sobre el endeudamiento de la Provincia de Buenos Aires mostró que, desde diciembre de 2015, emitió un total de U$S 7463 millones de dólares y EU 500. En lo que va del 2017, se emitió un 66% más de deuda en moneda extranjera que la emitida en el mismo período de 2016.

Por primera vez, desde que fue declarada Ciudad Autónoma la Capital Federal, una misma fuerza política controla la Ciudad de Buenos Aires, La Provincia y la Nación. La suma de este poder político es puesta en función del esquema económico basado en el endeudamiento externo y la bicicleta financiera. El combustible de esta dinámica son los dólares frescos, que se escurren rápidamente en la fuga de capitales. El endeudamiento en dólares de la Provincia de Buenos Aires, que pagarán los y las bonaerenses en el futuro, es un engranaje más en el esquema de valorización financiera.