El Tribunal Oral Nº4 condenó a prisión perpetua a Gabriel Marino  por el travesticidio de la referente y militante por los derechos LGBTI, Diana Scayan, asesinada de 13 puñaladas en su departamento de Flores, en 2015. Se trata de la primera condena de una causa caratulada "travesticidio" y consideraron que se trató de un "homicidio agravado por odio de género y violencia de género" y confirmaron que se trató de “crimen de odio a la identidad travesti”.

Los jueces Adolfo Calvete, Ivana Bloch y Julio César Báez, confirmaron que se trató de un crimen de odio en el que también "medió violencia de género" por lo que por primera vez en la historia se condenó un caso caratulado como "travesticidio".

La fiscalía y la querella informaron a la prensa que el asesinato de Diana “fue un crimen de odio y por prejuicio a su identidad de género travesti y que este Poder Judicial se exprese por primera vez en la historia sobre la muerte de las travestis y reconozca que esto fue un travesticidio".

Además, explicaron que "el caso de Diana es un caso testigo de las violencias contra las mujeres trans".

La abogada de la familia de Sacayán, Luciana Sánchez, dijo ante los jueces que fue un caso "fundacional" y que resaltó el "impacto" que tuvo en la comunidad, y suscribió la pena solicitada por la fiscalía.

Finalmente, el abogado querellante por el INADI, Ricardo Kassargian, destacó en su alegato "el valor de las palabras": "Si matan al padre, se habla de parricidio; si matan a un hijo, se habla de filicidio; al hermano, fraticidio... Entonces, cuando matan a una travesti por su condición de tal, se debe hablar de travesticidio".