La economía argentina viene teniendo síntomas muy endebles desde hace por lo menos 5 años, pero en los últimos 2, esos síntomas se agravaron drásticamente. Algunos puntos para tener en cuenta son: nivel de endeudamiento, emisión, inflación y factores exógenos.

Si tomamos el nivel de endeudamiento, notamos que desde 2015 a la fecha nuestro país se ha endeudado en el orden de los U$S35.000 millones anuales, habiéndoles autorizado desde el Congreso Nacional únicamente U$S16.000, que eran los previstos y necesarios para salir del “default” de la administración anterior, incluyendo las comisiones y pagos de honorarios judiciales pertinentes. Además, durante el transcurso de este año se llegó a tomar deuda a 100 años de plazo. Asimismo, cabe aclarar que la deuda que está tomando nuestro país tiene intereses que NUNCA bajaron del 8%-9% anual, mientras que las tasas que reciben nuestros vecinos como Bolivia y Paraguay -solo para nombrar algunos- son del orden del 4% anual.

En cuanto a la emisión monetaria, Argentina nunca dejó de realizarla, hasta 2015 el nivel de emisión era cerca del 45% mientras que en estos momentos nos encontramos en el 30%. La diferencia conceptual es que hasta 2015 solo emitíamos y hoy la acompañamos con endeudamiento, debiendo tomar conciencia que a partir de 2018 hay que comenzar con los pagos de lo tomado desde 2016.

Por el lado de la inflación, todavía hoy no podemos controlarla. Porque no pusimos a funcionar ningún plan económico integral antiinflacionario y por ello, mientras que hasta 2015 teníamos niveles de inflación del 25% anual real, en 2016 arribamos al 41% y este año y el próximo rondaremos en el 25% anual. Por lo tanto, en la medida que no realicemos los cambios plenamente necesarios y encaremos un plan de baja sostenida y sistemática de la inflación como un fenómeno complejo y no solo como un tema monetario, esos índices continuarán altos.

Finalmente, por  factores exógenos debemos entender por ejemplo que los aires de conflicto bélico en la zona asiática que tiene como protagonista a Corea del Norte, provocarán que los países intervinientes destinen a la industria armamentista prácticamente la totalidad de sus recursos y en consecuencia no haya ningún tipo de financiamiento internacional para otros países.


                                                                *Docente UBA, CP/LA y MgCI-TIT ESTUDIO CFI- Ex candidato a diputado nacional Frente Renovador CABA.