A pocos días de las elecciones internas de la Unión Cívica Radical (UCR), que finalmente llevará una lista de unidad encabezada por Daniel Salvador, el intendente de San Isidro, Gustavo Posse cosecha los frutos de sus negociaciones con los boina blanca y se posiciona de nuevo como un alfil fuerte de Cambiemos en la Primera sección.

Lejos quedaron las internas y el “fuego amigo” con el macrista Ramón Lanús que desde la última elección quería posicionarse como el próximo candidato a intendente de San Isidro. Y más lejos aún quedaron los rumores de una posible candidatura del neurólogo Facundo Manes, que hoy parece más un vocero opositor que un aliado de Cambiemos. Otro que salió de la interna sanisidrense es el ex juez Guillermo Montenegro que desde 2017 cambió de domicilio para disputar la intendencia de Mar del Plata.

“San Isidro va a ser el sostén del proceso electoral de Cambiemos en 2019”, afirmó Posse ante unas 5 mil personas que se reunieron el martes en la Asociación Italiana Raíces Abruzzesas, en lo que se presentó como primer acto de campaña. Y planteó que en su distrito “pese a las dificultades que se viven como en tantos otros, somos beneficiarios de ser parte de un espacio político con votantes que tienen la idiosincrasia de la cercanía y empatía con Cambiemos”.

Además, el jefe comunal que supo estar cerca de Sergio Massa e incluso de Daniel Scioli afirmó: “Respondemos a un ADN que compartimos con Mauricio (Macri) y María Eugenia (Vidal) que es hacer lo que corresponde. Esas obras que no se ven, como cloacas, aliviadores y desagües pluviales”.

Con el contexto económico cada vez más complicado, el intendente de San Isidro pasó de ser el “aliado incómodo” de María Eugenia Vidal al bendecido para asegurar la intendencia con lista única y un jugador con “algo de peso propio” en el armado de la Coalición oficialista bonaerense.

En la Primera, la construcción política está en manos de Jorge Macri y el foco de las preocupaciones de la Provincia están en distritos como Pilar, que tuvo un ajustado desempeño en 2017, Tres de Febrero, con mayor margen de “tranquilidad” para Cambiemos.