La detención del ex  ministro de Planificación Federal, Julio De Vido puede ser analizada desde muchos puntos de vista. Aquí me detendré en dos aristas.

El primer punto es la llamativa puesta en evidencia de la inutilidad de la prisión. Lo metemos preso para evitar que entorpezca la investigación. Este es un argumento siempre utilizado en todas las sentencias de prisión preventiva, con la creencia infantil de que el encierro evitará que alguien tan poderoso como Julio De Vido, pueda manejar hilos desde la cárcel. Lo vemos a diario: jefes de bandas que siguen manejando su curro aún detrás de las rejas.

Entendemos que lo que evita la prisión preventiva es la libertad ambulatoria, el único derecho restringido para cualquier preso. Entonces, sólo es un castigo en sí mismo, por el hecho de aislarla para acobardar, atemorizar, desconcertar y por qué no, también, de intimidar a quienes rodeaban a De Vido. Nada positivo se modifica en el detenido cuando ingresa a prisión.

En segundo lugar, y aunque se lea desconcertante: De Vido no es culpable de nada y está detenido. Ni siquiera estamos presenciando una instancia de acusación seguida de juicio justo. Este nuevo preso se suma a más de 40.000 personas presas que son inocentes jurídicamente. Entre ellos Jaime y Báez.

Paralelo a esto, exploremos tecnicismos jurídicos respecto a la legalidad de las decisiones judiciales: ¿Un juez puede ordenar prisión preventiva antes de tomar una declaración indagatoria? Respondemos que, si cualquier juez no posee la declaración con la versión del acusado, indefectiblemente no puede procesarlo y menos dictarle prisión. Violación número 1: el derecho a la defensa de todo imputado.

Usted que mira las noticias y desde su casa aplaude que metieron a uno más, lo invito a reflexionar: ¿De Vido preso le va a devolver al Estado lo que supuestamente se robó? ¿El sistema penal va a restaurar los daños que ocasionó el detenido? Tal vez no sepa que más del 50% de los detenidos son reincidentes. ¿De algo sirve, además de generar revuelo mediático, un preso relacionado al gobierno anterior?

Nuevamente insisto que este sistema carcelario no soluciona absolutamente nada, todo lo contrario, la perversión del sistema enmascara algo mucho más grave. Un retroceso en nuestro sistema judicial y cada vez mayor número de jueces que poco le importa el ejercicio del derecho; pero sí, la imagen positiva que les genera cuando un preso más se transforma en sinónimo de justicia.


*Abogado. Matrícula: CPACF Tomo 127 folio 686