Hemos visto y escuchado a todos los que expusieron y lo hicimos con atención. Hemos hablado en casa, con la familia, con nuestros amigos y con nuestras parejas del tema. Y es por eso que estamos convencidos de la decisión que tomamos.

Yo estoy a favor de la ley de interrupción voluntaria del embarazo. Como también estoy a favor del matrimonio igualitario,  de la ley de divorcio y de la tenencia compartida.

Los derechos se consiguen luchando y llevan su tiempo.  A veces mucho más de lo que la sociedad quisiera. Porque como no es casual,  para la aprobación de  todas estas leyes, el poder de la Iglesia siempre estuvo presente y en contra.  Quizás,  ya es hora de que nuestra sociedad comprenda la importancia de que la Iglesia permanezca fuera de los recintos donde se debaten las leyes.

Quizás ya es tiempo, y es ahora, que habiendo comprendido los millones de vidas que puede salvar el uso del preservativo, nos demos cuenta de una vez por todas y para siempre, que la Iglesia cuando se opuso a su uso, comete un gravísimo error, un error fatal y con consecuencias sobre la calidad de vida y la posible muerte de miles de personas.  Nos reservamos otro artículo para mencionar a los curas pedófilos, y a las monjas violadas y a los abortos que toda la institución ha llevado a cabo y escondido de la manera más hipócrita.

Pero las mujeres tenemos paciencia, y somos muy persistentes. Nosotras no hemos olvidado cuantos años tardamos en poder votar. Cuantas pelearon por nuestro derecho al voto durante mucho tiempo.

Cada vez que voy a votar pienso en Julieta Lanteri. Cuando le dijeron que para poder votar había que hacer el servicio militar,  ella no dudo, y fue directo a anotarse para hacerlo. Obviamente los militares la recibieron, pero la sacaron carpiendo;  aun así, ella siguió militando hasta el día de su muerte. Había que pararse en una esquina a gritar en esa época y pedir por la igualdad…

Hoy escucho a una senadora peronista decir que cambiará su voto, porque no es eso lo que piensa el peronismo.

Yo quisiera recomendarle que lea “Santa Evita” de Tomas Eloy Martinez. Eva abortó. Y como consecuencia de un aborto clandestino terminó internada, desangrada y casi se muere. “Si, Evita casi se muere” (repite el texto de su amiga Mercedes, quien fue la única que iba a visitarla durante esos dos meses).  A Eva le rompieron el útero, los ligamentos y la trompa.

Según consta en los registros de la clínica Otamendi,  sucedió entre febrero y mayo de 1943 y  fue internada bajo el nombre de Maria Eva Ibarguren.  (Ibarguren era el apellido de la madre; su padre Juan Duarte, tenía otra familia, Eva también debió pelear por el apellido paterno)

Con esto quiero decir, nada más y nada menos, lo que todos ya sabemos: cuando una mujer quiere abortar lo hace, con o sin ley que la proteja.

Que años después fuera Evita,  la que impulsara la ley del voto femenino, no me parece nada casual.

Será cuestión de persistir. El tiempo nos dará la razón, ojalá sea el 8 de AGOSTO.

Tarde o temprano SERÁ LEY, todas, todos y todes lo sabemos.

 

*Actriz argentina. Twitter: @adrusalonia