Nos encontramos en un momento complejo porque venimos escuchando palabras nuevas que tratan de hacer que se reemplacen o supriman las que estamos acostumbrados a oír durante todo el tiempo desde nuestra adolescencia, en mi caso aproximadamente unos 30 años a la fecha.  Para comenzar a entender estos neologismos que supuestamente no tienen que ver con algunas palabras supuestamente arcaicas y vetustas, debemos decir que no es tan así y que solo es maquillaje y acting para que el 60/70% de la población de nuestro país no los corra del centro mediático de la escena. Con esto quiero decir que no solamente, no son palabras nuevas, sino también que cuando quieren ubicarse en la centralidad de los medios es solo para correr a las posiciones clásicas que estamos acostumbrados.  Como decía un antiguo pensador nuestro, “cuando te hablan difícil es porque no quieren que sepas que pretenden hacer en realidad”.

Voy  solamente a nombrar dos palabras/frases:

                               1.- Libertario

                               2.- Aborrecimiento de la justicia social

1.- Libertario: tenemos que prestar suma atención cuando la utilizan y entonces entenderemos mucho más fácil, dicen consecuentemente y cada vez más seguido el “desprecio del rol de un Estado presente”, ello significa que no quieren que el Estado intervenga brindando educación, ni salud, ni que trabaje sobre las variables económicas en beneficio de la gente. Para ellos, el Estado es solo un mero espectador entre la oferta y la demanda.  También debemos saber que ellos son los primeros conceptos básicos del Neoliberalismo que permitieron en los años ’90 que el capitalismo se exacerbe y se convierta en “capitalismo salvaje” –también conocidos como “ultraliberales”- con las posiciones que sabemos que ocurrieron y finalizaron en el país en 2001 con altísimos niveles de endeudamiento y sumidos en la recesión de la cual salimos con políticas públicas activas en las cuales intervino el Estado. Y que como es normal en nuestro país, desde 2009 se convirtió en un “capitalismo de amigos”.

2.- Aborrecimiento de la Justicia Social: la base de ella es la Doctrina Social de la Iglesia en la que se expresa que cada uno de los habitantes de un país debe tener en forma teórica acceso a las cosas necesarias para poder vivir dignamente.  Al transformarse en Justicia social allí por la década del ’40 se modificó que cada uno de los argentinos por lo menos, debe poder producir lo que consume y más tarde, en el ’50 y entre los empresarios generadores de los artículos y servicios que usamos habitualmente para vivir,  que produzcan esos bienes y servicios. Últimamente, se tomó como eufemismo el carácter de la redistribución de la riqueza al punto de creer que todos deberían tener acceso a toda la gama de bienes y servicios disponibles en la calle/mercado. Ese acceso total debe encontrarse a disposición para aquellos que pueden adquirirlos en base a su trabajo y esfuerzo personal.  O sea, para aclararlo aún más, si alguien que pretende tener el acceso total de bienes y servicios que se encuentran en la calle y poseen un valor, estarían completamente equivocados de creerlo y no tenemos que confundir el carácter de asistencia que debe brindar el Estado en ocasiones extremas con el asistencialismo y facilitación continúa de bienes sin esfuerzo en base a la ultraregulación que se estableció desde noviembre de 2011 hasta diciembre 2015 en su totalidad y en casos seleccionados hasta la actualidad.


                                                                                        *Docente UBA, CP/LA y MgCI-TIT ESTUDIO CFI- Ex candidato a diputado nacional Frente Renovador CABA. Twitter: @fabian700