El secuestro y tortura de la docente Corina de Bonis, que sucedió ayer por la tarde en Moreno, conmocionó a todo el país y generó el repudio generalizado de todo el arco político. Es que la maestra del Centro Educativo Complementario (CEC) nº 801, a la que escribieron en la panza “Ollas no” con un punzón, viene realizando desde hace un mes ollas populares en la vereda de la escuela para dar de comer a decenas de niños y adultos que lo necesitan.

Las ollas populares en el CEC de Moreno comenzaron el 9 de agosto, cuando la escuela llevaba más de una semana sin gas, y lograron gran difusión en la comunidad educativa del distrito que está en alerta y movilización desde la explosión que terminó con la vida de Sandra Calamano y Rubén Rodríguez.

Corina compartió en el último mes fotos sobre las ollas populares que realizaban y había denunciado que desde el Consejo Escolar de Moreno no enviaban mercadería para alimentar a los niños. El organismo, que está intervenido por el gobierno de María Eugenia Vidal desde hace más de un año, ya había sido cuestionado por negligencia e inacción en la tragedia en la Escuela nº 49.

A fines de agosto, la maestra denunció que un vehículo con patente “GFV 072” había pasado en reiteradas oportunidades por el CEC sacando fotos. “Mientras pasaban llamaron por teléfono al establecimiento y dijeron ‘si siguen con la olla popular son boleta’”, precisó Corina en Facebook.

A los pocos días volvió a plantear: “Somos docentes haciendo una olla popular para ayudar desde la humildad a nuestras familias... Que mal hacemos? A quien molesta tanto? Nos amenazan de muerte. Nos asustan pero no nos paralizan!!!”.

La situación se volvió aún más tensa en septiembre, cuando el CEC recibió una nueva amenaza. “Nos dijeron que la próxima olla va a ser en el cementerio”, denunció CorinaDesde ese entonces, las maestras decidieron suspender las ollas populares por temor a represalias, que desde el jueves pasado la realizan los padres de alumnos de la institución.