El nuevo paradigma

La mayoría de las ficciones argentinas son coproducciones con una fuerte alianza en distribución multiplataforma. Son acuerdos entre productoras, canales de tv abierta, cable, y plataformas digitales de MSO (Operador de Sistema Múltiple) o Telcos (empresas de telecomunicaciones). Son alianzas colaborativas con modelos de negocios variables, que tienden a generar un circuito amplio para conquistar todas las pantallas posibles.

Hoy no se puede hablar de generar sólo para la pantalla clásica (tv aire) o incluso el cable (servicio ordinario). Los nuevos espectadores, usuarios activos, se han mudado a cable Premium y las plataformas de catálogos online, dándole sentido a la función esencial de ver, eligiendo “qué, cuándo, cómo y dónde”; el espectador consume contenido siempre con una pantalla al alcance de la mano. Estamos en camino a lo que ya está sucediendo en los mercados de Europa y EEUU, donde las producciones con cadenas de tv streaming superan ya más del 80%. Extensos catálogos de ficciones y documentales enfocados al negocio de contenido para un género y público especifico, la variedad como factor de negocio, “la larga cola”, es decir más amplitud de contenido de nicho. Otro cambio, es el enfoque dedicado a los creadores, los autores/guionistas, donde el rol de “Showrunner” en el mercado internacional tiene cada vez más relevancia a la hora de controlar el timón de una serie. El perfil del autor/productor que entiende sobre el contenido y decide cómo plantear enfoques creativos en las ficciones y en sus estrategias de marketing, teniendo en cuenta conceptos de “Crossmedia” y “Transmedia” (plataformas donde se amplían los relatos generando universos narrativos).

Tiempos modernos

Al parecer, no todos los productores estaban preparados para vivir esta revolución en la televisión; si bien muchas fueron las señales y también consejos de estudiosos en el tema, la realidad es que hoy en nuestra región se está aprendiendo sobre la marcha, viviendo con intensidad estos tiempos de cambios, que de cierta forma, activan y generan acciones estratégicas para que un producto tenga éxito en varias ventanas de “nicho”. Se buscan con los contenidos tener una firma y un diferencial evidente para competir en un mercado cada vez más exigente en cuanto a calidad técnica y de contenido (guiones). 

La producción de ficciones en TV hace años se plantea con calidad cinematográfica (técnica y estética) y los contenidos trabajan sobre nuevas temáticas y personajes que requieren gran trabajo de investigación y construcción narrativa. Estas coproducciones y alianzas de negocios activan un nuevo plan de producción en nuestra región generando inversiones múltiples que permiten financiar los costos de una serie Premium que hoy ronda los 300 mil dólares por capitulo. Y todavía estamos hablando de un costo bajo, en comparación a las inversiones de industrias europeas y norteamericanas donde los costos son más altos, y van de 800 mil a 1 millón y medio de dólares  por episodio. Lo que queda claro es que el estándar de calidad es cada vez más alto y los espectadores actuales ya están acostumbrados a medir las producciones con la vara de lo que ellos consumen internacionalmente.


¿Nuevos moldes?

La clasificación de formatos en los modelos clásicos de distribución era una forma de encasillar de forma “estancada” y “fija” al contenido, teniendo en cuenta tiempos (duración y capítulos). En las nuevas tecnologías el tema de las duraciones es más complejo, ya que nada es estanco, como decía Zygmunt Bauman “la sociedad líquida” (todo es líquido). 

También podemos referirnos al autor Umberto Eco que también tenía su parecer en relación a los contenidos audiovisuales,  “Los jóvenes ahora miran más contenido en la web, en Youtube, se van acostumbrando a cosas muy rápidas, están en continuo cambio eligiendo nuevos formas”. De hecho Alan Moore, guionista y figura celebre del mundo del comic, tomando el concepto de liquidez, denomina esta revolución como “la era del contenido vapor”, no hay formas sólidas y todo contenido se transforma de forma constante de la mano de los cambios diarios de nuestra tecnología. Hoy podemos señalar tendencias que van transformando ciertas formas (formatos). 

Las duraciones de las series que antes se establecían de 13, 18 y 24 capítulos (temporadas) ahora se han acortado y están siendo de 4, 8 y 10 capítulos. Las duraciones son variables, en canales Premium o plataformas, no se tiene en cuenta el tiempo dedicado a los cortes publicitarios que históricamente se tiene en tv de aire (los famosos 45 minutos de artística), ahora las ficciones  rondan de 50 a 60 min. 

Las web series tienen más complejidad a la hora de hablar de duraciones, porque dependen mucho de las ventanas donde se distribuyen, pero existen variables que van desde entregas símil al video-minuto y de 3, 5, 10 y 25 hasta 50 minutos también. Pero hay que entender que en las nuevas tecnologías todo órbita sobre un factor de constante variable y entender este concepto es fundamental para ejercitar la capacidad de cambio (velocidad de adaptación) y reacción. En cuanto a géneros podemos decir que de las ficciones que van del 2018, el 50% son series con tramas dentro del género drama/melodrama y thriller-policial. Las series biográficas es un género que está ganando mucho terreno en el mercado y en nuestro país ya hubo un producto que cosechó un gran éxito (serie Sandro escrita por Adrián Caetano, Mariano Vera, Esther Feldman, Nora Mazzitelli, Joaquín Bonet). Actualmente para empresas líderes ya hay en carpeta varios proyectos sobre las vidas de deportistas (Monzón, Maradona, Bonavena) y artistas (Gilda, La Mona y Olmedo).

 Lo diario da pelea

A pesar que la tendencia es cada vez más clara hacia las plataformas y el encendido de la TV de aire baja, (más que encendido en ocasiones es un total apagado) las producciones de series (tiras) han demostrado que trabajando duro diseñando personajes y temáticas originales se puede dar noble batalla. 

Está demostrado que la gente quiere y por ende elige buenas historias, y por eso la famosa frase “El contenido es el rey” cobra sentido cuando en TV aire se animan a nuevas cosas y se arriesgan a productos con alta calidad técnica y de guión. No podemos dejar de nombrar a “100 días para enamorarse” del autor Ernesto Korovsky y su excelente equipo compuesto por Silvina Frejdkes, Keyber Rojas y Alejandro Quesada, como una serie que conquistó también a las nuevas audiencias, entendiendo con buen olfato, la necesidad de tratar temas sociales con una mirada real. Ha despertado además a grupos de fanáticos en redes, en similitud y sintonía a otro segmento muy activo en las nuevas narrativas como los “fanfictions”, donde los espectadores/usuarios más activos, son parte de las series participando en los argumentos (aportan contenido en la redes de posibles teorías, construyendo nuevas tramas).


Volver al futuro

Lo que viene, como todo futuro, es incierto, pero analizando el panorama y los nuevos paradigmas y viendo los diferentes enfoques del mercado de las ficciones, podemos afirmar que la revolución que atravesamos es solo el comienzo de una mayor que se avecina. En todo esto, hay algo que se sabe, pero que se tiene que re afirmar “el contenido sigue siendo el rey” y hay que dejar el claro: “Sin autor no hay obra”, es decir no existe contenido, y son los autores quienes tienen que tener peso y visibilidad en este marcado cada vez más competitivo en cuestiones narrativas. Pero también hay que alertar cuestiones de derechos, hay que aclarar que las distribuidoras digitales afectan la producción local de las ficciones y generan diferencias con las sociedades de derechos de autor.

 Las empresas ISP (proveedor de servicios de Internet) tienen ganancias millonarias con los contenidos creados por autores, autores a los cuales no se les paga un peso, y esto es algo que afecta al futuro de la producción de contenidos. El debate está más que nunca en torno al contenido y sus autores, donde las historias bien escritas son la clave para reafirmar una marca y conquistar múltiples pantallas. “Qué” contar, el “Cómo” contarlo y para “Quién” es el mecanismo clave para entender el hábito y preferencias de consumo de los diversos usuarios consumidores. Entender al nuevo espectador (analizar los hábitos de consumos generacionales, sus conflictos y nuevas temáticas) será el desafío para los creadores del futuro.


*Escritor, guionista, realizador, script doctor, profesor y especialista en narrativa y medios. Se desempeña como Presidente del Consejo Interdisciplinario de Nuevas Tecnologías de Argentores. Responsable Académico de las carreras de Diseño Audiovisual y Multimedia de la Facultad de Arquitectura y diseño de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Miembro Jurado del comité de 48 hour film project Global /Filmapalooza y Festival de Cannes (S.C.Lat). Twitter: @ramisanhonorio