En los últimos meses hemos visto y participado de diversos encuentros donde se busca reconstruir puentes y proyectos en pos de la unidad del peronismo. Esa unidad que nos convoca en las estrofas de nuestra marcha: "Los muchachos peronistas todos unidos triunfaremos". Somos muchos los compañeros y compañeras que hemos entendido que en esa unidad radica la fuerza necesaria para consolidar una alternativa a este modelo económico, político y social que está deteriorando y empobreciendo a los argentinos.

Este 2018 es un año para debatir, dialogar y encontrarnos para construir políticamente de cara al  2019. Como peronistas tenemos la obligación de conformar una oposición con fuerte apoyo popular capaz de interpretar y responder a las demandas sociales, cada vez más urgentes. Con esta premisa como norte, son muchos los desafíos que tenemos por delante los que nos sentimos parte de un gran movimiento que, como todo movimiento, tiene distintas corrientes, matices y un gran dinamismo, propio de la cercanía con sus bases sociales.

Desde el peronismo necesitamos aglutinar el más amplio espectro multisectorial, apoyado en la defensa de los intereses populares, la inclusión y la justicia social para derrotar electoralmente al proyecto neoliberal de “Cambiemos” que ha mostrado ser un proyecto de país para una minoría, con especulación financiera, destrucción de la pequeña y mediana empresa, apertura comercial indiscriminada, reprimarización de la economía y que sólo basa su modelo en la explotación de recursos extractivos, sin valor agregado. Como sabemos los argentinos, este modelo no tiene nada de moderno ni novedoso. Es un modelo que conocemos y padecimos. Es un modelo que sólo nos ha llevado a más pobreza, más crisis y más deterioro social.

Para poder ofrecer una alternativa, es fundamental lograr la unidad y para ello tenemos que trabajar arduamente, escucharnos más, debatir más para poder comprender y atender las demandas. Somos la principal fuerza opositora y tenemos que ser capaces de plantear un proyecto claro de inclusión que convoque a nuevas mayorías, que consolide el respaldo popular que tenemos y vuelva a enamorar para construir entre todos la patria grande que nos merecemos.

 En este impulso debemos buscar acuerdos básicos que respondan a la pregunta esencial de estos tiempos: ¿cuáles son los ejes que la sociedad exige de un gobierno a partir del 10 de diciembre del 2019?

Para ganarle al macrismo tenemos que proponer un proyecto alternativo que retome las tres banderas históricas de nuestro movimiento: la justicia social, la independencia económica y la soberanía política; reinterpretadas y actualizadas a la realidad que vivimos hoy.

 El trabajo nacional

 Sus ejes principales deben ser la defensa de la producción y el trabajo nacional, la protección de nuestros recursos naturales, el respeto irrestricto de los derechos humanos, económicos, sociales y culturales, la integración regional, el diseño de políticas públicas que mejoren la educación y la salud, junto a la economía popular que prioricen una agenda de género, que incluya a los jóvenes, y redunde en una sociedad más igualitaria y justa.

 La fuerza y capacidad de movilización del movimiento de mujeres nos muestra que es posible ampliar derechos, reclamarle a la política respuestas concretas a necesidades urgentes, que en la unidad de acción de los distintos sectores radica el éxito de las luchas, que convencer y persuadir con argumentos es el camino de la victoria.

En segundo lugar, hay que recuperar la movilización de las bases, en las fábricas, en las universidades, los colegios, los barrios, con los vecinos. El territorio es nuestro lugar natural, desde allí debemos construir la política junto a los que más necesitan y esperan que seamos capaces de dar las respuestas que nos demanda la hora. Necesitamos generar encuentros para  debatir, organizarnos e intercambiar experiencias sobre las diferentes realidades provinciales y locales.

Otro factor clave en la construcción de la unidad debe ser la amplitud de voces de los distintos sectores nacionales y populares, el movimiento obrero, los movimientos sociales, los sectores de la producción, de las economías regionales, científicos, docentes, representantes de la cultura y los estudiantes.

En cuarto lugar, y por último, (creo que este punto debe estar en una última instancia) debemos pensar en un mecanismo por el cual definamos las candidaturas  para que tenga carácter participativo y democrático como pueden ser las PASO o una interna partidaria. La construcción de esa unidad debe ser horizontal, en  forma de red de manera que fomente un rol activo por parte todos los compañeros y compañeras. Debemos ser capaces de sintetizar las diferencias, respetando la diversidad y la pluralidad que nos caracteriza como movimiento y poder brindarle a la sociedad una propuesta que responda las demandas de las mayorías. 

Este recorrido está empezando a transitarse y es necesario fortalecerlo. La construcción de una nueva mayoría hoy es posible porque existen amplios sectores de la sociedad que sufren las  graves consecuencias del actual modelo, que ya no tienen expectativas y entendieron que las promesas de campaña del macrismo sólo fueron slogans e ilusiones de un futuro mejor que nunca llegó. Ni llegará. La mayoría de los argentinos vemos como el gobierno está hipotecando el futuro de nuestro país. Es por eso que, la unidad del espacio nacional y popular es un requisito imprescindible para construir un proyecto de país que vuelva a enamorar y reconstruir la esperanza de una Argentina con justicia social.

 

*Ex Canciller de la Nación. Twitter: @JorgeTaiana