Cinco meses eternos soportó la población de Uruguay sin su fútbol local. Ese fútbol de pasión y garra que se encuentra escaso en el planeta Tierra. La simulación y el arte del engaño se transformó en una costumbre en casi todos los países, menos en este de tres millones de habitantes. En tierras charrúas te enseñan a que si hay dolor, tenés que seguir. Y si hay una pandemia global, la pelota tiene que rodar. Por eso hoy, la redonda recorrió cada metro del Estadio Centenario una vez más.

El plato fuerte en la reanudación fue el mítico Superclásico Nacional frente Peñarol por la fecha 4 del Torneo Apertura. Uno de los duelos más antiguos de Latinoamérica puso en juego la jornada de este domingo 9 de agosto bajo una intensa neblina que castigó a la ciudad de Montevideo. El panorama fue de una película de terror. Una cancha vacía colmada por banderas de ambas hinchadas e imposible de divisar a los jugadores.


Lo que respecta al partido, poco se podrá analizar. En el primer tiempo, El Bolso no logró conectar con claridad pero se encontró con la fortuna del gol. El experimentado delantero Gonzalo Bergessio de 36 años marcó de cabeza a los 32 minutos. Los dirigidos por Diego Forlán –hoy Pablo, su hermano, ya que fue suspendido luego de ser expulsado en el encuentro frente a Danubio- fueron los que intentaron jugar al fútbol asociado pero sin éxito.


En el complemento, ya con un Carbonero volcado totalmente a la ofensiva, se lo llevó por delante pero por la inercia y la necesidad de igualar en el marcador. El fútbol, para otro día. El delantero Matías Britos le ajustició un planchazo en la cabeza al marcador por derecha Mathías Suárez y El Manya quedaba con uno menos tras la roja directa. De igual forma llegó a la igualdad tras un grosero fallo de Luis Mejía, arquero de Nacional,  en una jugada sin ningún tipo de peligro. Error de cálculo en la salida para achicar a David Terans y dejó el arco a merced del delantero que convirtió el 1 a 1 final a falta de diez minutos.

Aurinegros y Tricolores no pudieron desplegar un buen espectáculo y el encuentro finalizó con un empate con sabor a poco para los dirigidos por Gustavo Munúa –que todavía no logra una victoria en el torneo con tres empates y una caída- y un alivio para los dirigidos por Cachavacha Forlán a pesar de que hace cinco partidos no le pueden ganar a su máximo rival.

Por Enzo Azzolina