Tras abandonar la batalla por el Fondo del Conurbano y con el Presupuesto 2018 aprobado, la gobernadora María Eugenia Vidal prepara el terrero para la discusión paritaria que determinará los aumentos de sueldos de trabajadores estatales en 2018. Con una oferta por debajo de la mesa que no superaría el 10%, Vidal reunió a representantes de los sindicatos bonaerenses más chicos y les anunció el pase a planta de 4.500 empleados de la Provincia antes de fin de año.

Los grandes ausentes fueron los representantes de los gremios mayoritarios y más combativos de la Provincia: ATE, gremio que representa a 38.989 trabajadores estatales; Cicop, con representación mayoritaria en los 80 hospitales bonaerenses y más de 10.000 afiliados; AJB, que cuenta con 12 mil judiciales afiliados; FEB, que nuclea a 58 mil trabajadores de la educación; Udocba, con 22.000 maestros afiliados; y Suteba con 116.200 afiliados.

Quienes sí fueron recibidos por la Gobernadora y los ministros Hernán Lacunza (Economía) y Marcelo Villegas (Trabajo) fueron el ya histórico aliado del Ejecutivo bonaerense, Carlos Quintana (UPCN) que representa a 36.800 estatales; Susana Mariño (Soeme) en nombre de los trabajadores de la Minoridad y de la Educación; Jorge Baldovino (AERI) por los empleados del Ministerio de Economía y ARBA; Miguel Zubieta (Salud Pública) y Pedro Fernández (APOC) en representación de los organismos del control.

Durante el encuentro que duró poco más de una hora en la sede del Grupo Bapro en la ciudad de Buenos Aires se acordó el pase a planta permanente de un total de 15 mil trabajadores antes de 2019.

Los gremios que asistieron destacaron “el diálogo y el consenso” logrado por la Provincia a la hora de llevar adelante las medidas, y el compromiso de Vidal de que en los próximos días va estar firmando una serie de expedientes de pases de planta temporaria a planta permanente para certificar el acuerdo firmado hace 8 meses atrás con los sindicatos.