Foto: Clarín

El presidente saliente, Mauricio Macri y el entrante, Alberto Fernández compartieron una misa en Luján por la "unidad y la paz". Lo hicieron a dos días del traspaso de mando, en la celebración por el Día de la Virgen en la Basílica de Luján. Hubo un clima de cordialidad y diálogo entre los entrantes y los salientes.

De la misa participaron la vicepresidente Gabriela Michetti, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, el senador Esteban Bullrich, el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, su sucesor en el cargo, Santiago Cafiero, entre otros. También se hizo presente el candidato presidencial Roberto Lavagna.

Poco antes de las 11 de la mañana Macri, acompañado por su esposa Juliana Awada, Fernández, en compañía de Fabiola Yáñez, se cruzaron por primera vez.

La primera tarea de ambos fue firmar el libro de visitas de la Basílica de Luján, donde se realiza el encuentro. El primero en hacerlo fue el referente del Frente de Todos, quien luego le concedió el lugar al mandatario saliente con una pequeña palmada en uno de sus brazos.

La ceremonia de hoy representó la última actividad oficial previo a la ceremonia de asunción ante la Asamblea Legislativa del Congreso el martes próximo.

En varios pasajes de la ceremonia, se los vio a Fernández y Macri conversar e incluso sonriendo entre ambos. Además, durante el "saludo de la paz" de la misa, hubo cruces de besos y abrazos entre funcionarios del gobierno saliente y el entrante. La Iglesia convocó a Fernández y a Macri a dejar atrás los "desencuentros y la peleas" para "construir el país deseado". "Gracias a Dios, estamos en otro tiempo, pero debemos hacer todo lo posible por resistir y no caer en la tentación de querer destruir al otro. En la Patria, el otro es mi hermana, es mi hermano", afirmó monseñor Jorge Eduardo Scheinig. 

Además, se refirió a la necesidad de "promover una cultura del encuentro", para "escucharnos y volver a dialogar todas las veces que sea necesario".

"Estamos agotados de tantos desencuentros y peleas. No se trata de una unidad homogénea o hegemónica, sino de una unidad necesaria para construir el país deseado y salir del laberinto en el que nos encontramos", expresó Scheining.