En poco menos de media hora, el Intendente de La Plata Julio Garro se dirigió esta mañana al Concejo Deliberante y a la ciudadanía platense para hacer un balance de su gestión durante el 2020 y proyectar el 2021. “Estuvimos a la altura de las circunstancias”, expresó exultante apenas comenzada su alocución. Sin embargo, si se repasan los éxitos que Garro pretende atribuirse y se los contrasta con su gestión de la crisis sanitaria y social, la valoración puede ser bien distinta.

LO ECONÓMICO

En su discurso, el Intendente Garro hizo mucho énfasis en cómo el Municipio ayudó a sostener económicamente a los platenses durante la cuarentena con la quita de impuestos, y anunció con bombos y platillos reducciones en multas e intereses para quienes tengan que regularizar deudas. Consultada por Diagonales al respecto, la diputada provincial Florencia Saintout expresó que “el planteo de Garro nos generó sorpresa. Primero se opuso a la cuarentena, apurando aperturas de todo tipo. Después se opuso a promover la vacunación y hasta criticó a quienes la difundían. Y ahora parece que fue el único que luchó contra el Coronavirus. En ningún momento mencionó el esfuerzo que hicieron los gobiernos nacional y provincial para sostener el sistema de salud, la asistencia social y el empleo. El IFE y el ATP tuvieron fuerte impacto en La Plata y la Provincia ayudó a todos los municipios a pagar sueldos e insumos”.

Garro se dirigió especialmente a los comerciantes, a quienes dedicó distintos halagos y promesas de reactivación económica. Pero no termina de quedar muy claro cómo es que podrá llevar adelante esa reactivación. La Concejala por el FdT Yanina Lamberti lo expresó con claridad: “Habló de reactivación económica pero omitió mencionar que en el presupuesto 2021 vació la Secretaría de Producción, con una reducción del 800%. ¿Cómo fomentará esa reactivación entonces?”

En relación a los comerciantes, Florencia Saintout le dijo a Diagonales que Garro “ahora dice que quiere ayudar a los comerciantes en la pospandemia pero en la pandemia se borró. No tuvo decisión ni creatividad para ayudarlos de manera concreta como sí paso en varios distritos del AMBA, incluso de su mismo partido”.

LO SANITARIO

Mostrándose muy satisfecho con la respuesta sanitaria de la ciudad frente a la pandemia, el Intendente expresó que, ante una importante caída de la recaudación municipal, “elegimos poner los fondos en lo sanitario y lo social”. Pero la realidad es que el municipio descansó en los Hospitales provinciales de la ciudad y en la provisión de insumos como barbijos, camisolines y alimentos entre otros, que tanto la Nación como la Provincia entregaron durante todo el año pasado a los distritos.

Pero si los Hospitales provinciales no tuvieron problemas de faltantes, abastecidos desde el inicio de la pandemia por los vuelos que Nación y Provincia mandaron a China en busca de insumos, no puede decirse lo mismo de los 46 CAPS (Centros de Atención Primaria de Salud), que sí dependen del Municipio. Desde CICOP le expresaron a Diagonales en distintas oportunidades durante el 2020 que era recurrente la situación de enviar planillas solicitando medicamentos varios y recibir la mitad de lo que pedían, o directamente nada para el caso de algunas medicinas. Estos faltantes se fueron supliendo con el programa REMEDIAR, financiado por el Estado Nacional, ayuda que Garro esquivó mencionar.


Otro ítem que el jefe comunal se arrogó fue la puesta en funcionamiento de los centros de aislamiento para pacientes leves, cuyo ejemplo paradigmático fue la República de los Niños. Si bien en esto también el Municipio recibió asistencia de Nación, lo más grave del caso es que, tal como reconstruyó este medio en una investigación de junio pasado, esos centros de aislamiento estuvieron varios meses inactivos y abandonados después de haber sido montados, a raíz de que la intendencia no disponía los recursos económicos para ponerlos en funcionamiento.

LOS OPERATIVOS Y LA VACUNACIÓN

Tal vez una de las más vergonzantes omisiones de Garro en su balance de la batalla contra la pandemia fue ni siquiera haber mencionado a la UNLP y las Brigadas Ramona Medina, que desde el minuto cero se volcaron a los barrios y articularon esfuerzos con las organizaciones territoriales y populares para suplir la ausencia del Municipio, cuyos operativos empezaron a llegar bastante más tarde a los territorios. Tanto cuantitativa como cualitativamente, los esfuerzos y el compromiso desplegados por cientos y cientos de platenses que participaron de estos dispositivos hicieron la diferencia en materia de contención de la pandemia, allí donde más falta hacía. Basta hablar con vecinos de los barrios populares platenses para conocer las diferencias entre los operativos municipales, que llegaban con una lógica biomédica solamente a controlar temperatura y falta de olfato, y el abordaje integral que las Brigadas llevaron adelante con una perspectiva social y comunitaria en la que los vecinos eran interpelados como actores partícipes del proceso y no como meros sujetos de revisión clínica. Múltiples problemáticas, desde la violencia de género hasta el bienestar general de las familias fueron foco de atención para las “Ramona Medina” y los diferentes dispositivos interdisciplinarios que se pusieron la lucha contra la pandemia al hombro, mientras el Municipio descansaba en sus esfuerzos. Mínimamente merecían un reconocimiento simbólico por parte del Intendente en su discurso.

Lo peor del caso es que ya hacia fin del año pasado el Municipio directamente abandonó los operativos Detectar, y en la actualidad no participa de ninguna forma en el plan de vacunación Buenos Aires Vacunate. “En todo lo que es el montaje de dispositivos de postas de vacunación en las escuelas, el Municipio no aportó nada. Cuando en otros distritos se aportaron por ejemplo freezers para mantener la cadena de frío, el Municipio de La Plata no aportó ni un freezer, todos los tuvo que poner la Provincia”, le dijo a Diagonales Yanina Lamberti, quien participa activamente del proceso de vacunación y hace poco fue objeto de difamaciones por parte del oficialismo platense a raíz de esto. “Los grupos electrógenos los puso EDELAP en comodato, y hasta el Consejo Escolar, donde JxC tiene mayoría, no puso un peso para arreglar cuestiones menores como cerraduras en las escuelas” agregó Lamberti. Desde las Brigadas Ramona Medina le expresaron a este medio que en lo que va del año participaron en 12 operativos Vacunate, y que el Municipio no participó en ninguno. No sorprende de una gestión cuyo Secretario de Salud, Enrique Rifourcat, fue noticia hace poco más de un mes por haber declarado que no iba a vacunarse. Lo que sí sorprende es que la cabeza de la gestión, el Intendente Julio Garro, pretenda atribuirse para sí los logros en la lucha contra la pandemia sin siquiera reconocer toda la participación de la Universidad, las organizaciones y los vecinos, y su impacto en la contención de la situación sanitaria.

LO SOCIAL Y COMUNITARIO

Otra omisión dolorosa por parte del Intendente tuvo que ver con ni mencionar a los movimientos sociales, las organizaciones de los barrios y los cientos de comedores populares, que tejieron una red de contención social histórica por su despliegue, sus alcances y su impacto en sostenimiento de la crisis. “Elegimos poner fondos en lo social” dijo Garro, pero lo cierto es que la mísera ayuda alimentaria que otorgó a los comités de crisis para distribuir en los barrios no solo resultó insuficiente en todo momento, sino que ya no existe.

Diagonales reveló en una investigación del año pasado lo pobre de la asistencia alimentaria municipal. “Recién después de más de 80 días de cuarentena nos llegaron los primeros alimentos del Municipio. Cada olla recibió 16 bolsas, pero cada bolsa tenía un kilo de fideos, uno de arroz, un litro de aceite, un kilo de harina, algunas latas, entre otras cosas. Yo en una olla, para una comida, uso alrededor de diez paquetes de fideos. Esas 16 bolsas se fueron en un par de comidas” contaba una vecina del Barrio Savoia que aún hoy sostiene un comedor popular. Los comedores recibían esa dotación de alimentos secos y algunos frescos, que podían ser uno o dos pollos, para sostener ollas durante toda una semana y alimentar a un número de familias que podía ir de 50 a 250. Sin la participación de los movimientos sociales, las organizaciones políticas y territoriales, los centros de extensión de la UNLP, instituciones como el CECIM (ex combatientes de Malvinas) y la articulación entre vecinos, hubiera sido imposible sostener la cuarentena en los barrios, con el evidente colapso sanitario que eso hubiera ocasionado. Garro parece no haberse ni enterado.

INFRAESTRUCTURA, COMITÉS DE CRISIS Y COOPERATIVAS

“Estamos desarrollando la ciudad por zonas, de manera equitativa, para que cada barrio explote su potencial” dijo Garro en su discurso. Sería productivo para dicho objetivo, tan noble como necesario, que tomara nota de los déficits estructurales en infraestructura de la enorme mayoría de los barrios a las afueras del caso histórico.

Tal como reveló una serie de informes de la UNLP el año pasado, en las veintitrés delegaciones del Municipio se distribuyen unos 153 barrios populares, en los que viven unas 29.033 familias. De esos 153 barrios, solo doce tienen una conexión regular a la red pública de agua corriente, lo cual impacta solo a dos mil familias de las 29.033 mencionadas. En diecisiete delegaciones de las veintitrés no hay acceso a conexiones regulares a la red de gas, es decir, el 81% de las delegaciones platenses con barrios populares no tienen un acceso apropiado a la red pública, incluyendo en este porcentaje a los territorios más populosos. En cuanto a la red cloacal, nueve de las delegaciones en cuestión presentan pozos ciegos como única vía de deshecho de excrementos, y otras diez delegaciones combinan los pozos ciegos con cámaras asépticas. Por último, el 55% de los barrios populares de La Plata se ven regularmente afectados por inundaciones, según los informes de la UNLP. Para una gestión municipal que ya va por su sexto año, estos datos deberían resultar alarmantes. La mirada centralista, ubicada sólo en el casco histórico de la ciudad, resulta evidente.

Algo similar sucede con la recolección de residuos. Garro habló de “una ciudad sustentable, con puntos de eco canje en todas sus localidades y que promueva la separación de residuos en origen”. Pero, nuevamente, basta abandonar el centro de la ciudad para comprobar el abandono en esta materia en el que viven miles de familias de los barrios populares.

En relación a los Comités de Crisis, el Intendente habló de su creación como un éxito de su gestión para enfrentar la pandemia en articulación con todos los sectores de la política y la sociedad. Lo cierto es que, en la práctica, los comités fueron siempre impulsados por las organizaciones sociales, los vecinos y la participación de la UNLP, y muchas veces las respuestas que le Municipio debía llevar a sus reclamos se hacían esperar mucho más de lo debido y lo necesario. La cosa se pone peor si se tiene en cuenta que los comités fueron disueltos por la municipalidad, y que hay un reclamo abierto y latente de los vecinos de los barrios, incluso con movilizaciones hace pocas semanas, para que vuelvan a funcionar junto con el Comité Central. Otra muestra de cómo las palabras del Intendente caen en saco roto si se las contraste con la realidad.

Un último punto a resaltar fue el anuncio de que se pasará a plata municipal a los cooperativistas que hoy en día son contratados por el municipio, previo proceso de selección (del cual no se especificó nada). Cabe decir al respecto que la contratación de estas cooperativas es la gran caja negra del Municipio, y que desde el año pasado la oposición viene solicitando informes que nunca llegaron. “Hemos hecho muchos pedidos de informe respecto a cuántos son los trabajadores de estas cooperativas, cuántos transitorios y cuántos permanentes, cuántas cooperativas contrata el municipio y cuáles son, etc. porque los trabajadores están muy precarizados y además es necesario conocer cómo y a qué se destinan esos fondos. Aún no tenemos respuestas”, comentó a Diagonales la Concejala Yanina Lamberti.

En esa tónica arrancó el año legislativo platense, con la mirada de Garro puesta en las elecciones y las necesidades de la ciudad esperando respuestas más concretas. “No hubo propuestas concretas de nada. La pandemia profundizó los problemas de la ciudad, pero Garro no les contó a los platenses qué hará para solucionarlos”, afirmó Florencia Saintout consultada por este medio luego de escuchar la apertura de sesiones. En un año electoral, ya se van calentando los motores.