Los datos duros de la deuda externa Argentina nos dicen que en los últimos años el porcentaje de la deuda, es más del 90% del PBI. Es decir que, el país tendría que ceder casi un año de su actividad económica, para saldarla. ¿Es que los argentinos, generalizando, tienen una tendencia a consumir más de lo que producen? ¿O es quizás que en determinados momentos de nuestra historia, la deuda es una decisión política encarada para beneficiar a algunos sectores de la economía? Pensaremos en esta nota lo que sorprende a muchos observadores internacionales: La deuda externa argentina.

Datos duros

Como otras veces en Argentina, quizás no tan exponencialmente, la deuda argentina creció de una forma desmedida en los últimos 4 años. ¿Cómo es posible eso? Según los datos publicados por el Ministerio de Economía[1], la deuda Argentina pasó de ser un 57 % del PBI en el 2017 a ser un 86% del PBI en el 2018, es decir la deuda pública en un año creció 30 puntos porcentuales. Otro de los datos, es que el endeudamiento creció mayoritariamente en dólares. ¿Por qué creció tanto la deuda? ¿Serán que esos dólares ingresaron para construir caminos, para crear industrias, para explotar nuevas riquezas, para aumentar la cantidad de empleados en el Estado o para capacitar su planta para ser más efectivos su desempeño? Pues no, el Estado en muchas de sus dependencias sub-ejecutó el presupuesto, en otras destruyó programas que demostraban un grado de efectividad indiscutible, frenó en ese periodo hasta fines del 2019 las obras públicas, despidió personal en áreas estratégicas del Estado, etc. Pues bien, lo que entró en la Argentina, salió en mayores proporciones, este dato es muy claro en el artículo de la investigadora Magdalena Rua[2]. ¿Qué significa? Que lo prestado al Estado argentino fue transferido al exterior por algunos. Otra forma de decirlo es que ese dinero que ingresó como préstamo “se fugó”. No es que los argentinos usamos la deuda para hundirnos en una fiesta de consumo desmedida, sino que algunos pocos se llevaron la plata y ahora parecería que todos debemos pagarla. 

Desarrollismo tardío

Desde los 60´ se viene remarcando que la Argentina necesita “inversiones” para crecer. La realidad muestra que ya hace más de 20 años que en el mundo las inversiones productivas son a cuentagotas. Los capitales van y vienen por el mundo buscando una ganancia inmediata y desproporcionada. Aquellos economistas y periodistas, que culpan a nuestro país por su marco legal, por sus impuestos y sus gobernantes por la falta de inversiones tendrían que decir que no existen más inversiones en el mundo, sino capitales golondrina.  Esto significa que todos los países periféricos, no tienen posibilidades de crecer, desarrollarse – si es que alguna vez la tuvieron- en el marco del capitalismo actual. No se presta plata a un Estado, mayormente, para que se desarrolle, solo para que entre en un circuito de endeudamiento financiero que no pueda resolver. Pero si el problema de nuestro país sigue siendo el desarrollo, lo primero que habría que procurar es que la riqueza que el país genera se vuelva a invertir en el país.    

 Lo poco que tenemos…

En los últimos 4 años, no solo se fugó lo que entró en concepto de deuda, sino que se fugó, como viene pasando en términos constantes, el ingreso en concepto de exportaciones. La apertura económica indiscriminada que propuso el gobierno del PRO, fugó lo que los argentinos exportamos y lo que ellos pidieron prestado. Una sangría despilfarró lo poco que la Argentina tiene para mantenerse. Las principales exportaciones que la Argentina hace, son agropecuarias; y ese “salario” que la Argentina recibe del mundo por lo que produce, también se fuga. Esa fuga, incrementa la deuda. A la deuda por bicicleta financiera, se suma, la transferencia de los pocos recursos que la Argentina genera año a año. Así “el campo” (es decir los grandes acaparadores de tierra, las exportadoras y demás sectores concentrados de la pampa gringa) no mantiene a la Argentina, sino que colaboran con su sobre-endeudamiento. 

El cuento de la buena pipa

Esa repetición eterna de “querés que te cuente el cuento de la buena pipa”, circular, sistemático, irreflexivo, sin principio ni fin: esa es la deuda externa argentina.  En ese relato, los responsables son los que padecen la deuda. El Estado desmesurado, los sectores subalternos que viven de él directa o indirectamente (lo que habitualmente se llama populismo), en ese relato los argentinos consumen lo que no producen

La Argentina sería una especie de “parasito” que consume los ahorros de otros países sacrificados que trabajan de sol a sol para prestarnos ese dinero.  Como en un revival de otros momentos de la historia de la humanidad, los “desarrollados” no dejan de hacernos favores y nosotros los “en desarrollo” no dejamos de morirnos de hambre. Más nos prestan, mas debemos y más pobres somos. Somos confiables para alimentar tasas de interés “chinas” en los bonos y en los bancos y no lo somos cuando no podemos pagar algo que no consumimos. Todos lo saben, pero si se quiere que la mayoría de los argentinos tengan trabajo e ingresos que le permitan vivir dignamente, la lógica que construye la deuda, lleva inevitablemente al default.

Cerrar el grifo, determinar responsables, pagar con crecimiento

La única manera de ordenar el desorden que el gobierno anterior dejó con el tema de la deuda, es definir una hoja de ruta. El primer paso, es cerrar el grifo, para poder crecer,  lo que implica en lo inmediato no pagar. Por otra parte, hay que determinar claramente cuáles son los responsables del endeudamiento y de la fuga de esos préstamos. Esos sectores deben pagar por la deuda que los benefició.Si no, pagarán justos por pecadores.Es perfectamente reconocible para el gobierno Argentino y para los organismos multilaterales saber cuáles son los responsables de la fiesta, ellos deben pagar el precio de la deuda. No pueden pagar todos los argentinos algo que benefició a unos pocos. Luego la única forma de pagar, porque siempre se termina pagando algo, es con un crecimiento sostenido que beneficie a todos los argentinos. 


*Licenciado en Sociología, Doctorando en Ciencias Sociales, Docente de la UBA y la UNDAV. Columnista en Rompiendo Moldes, AM 530 Somos Radio. Twitter:@Pablolopezfiori



[1] https://www.argentina.gob.ar/economia/finanzas/presentaciongraficadeudapublica



[2] La fuga de capitales: una nueva forma de dependencia. http://www.iade.org.ar/system/files/ilovepdf_merged_3.pdf