Su pasión por la música comenzó sentado en la falda de su padre con el tango y continúa con ese género arriba de diferentes escenarios del país. En el medio, Jorge Vázquez, pasó de tocar la batería y cantar en un grupo de cumbia con sus amigos, a realizar un show cantando baladas. Luego llegó a Elegidos, el programa de Telefé en el cual gracias a la votación del público y el jurado se ganó la posibilidad de grabar su primer disco.

El platense, le abrió la puerta de su casa a Diagonales para narrar su infancia, sus comienzos con la música y los diferentes momentos que vivió en esta profesión. Además, comentó su experiencia trabajando de cerca para la sociedad, en un instituto de menores.

Dentro del plano musical, detalló y explicó lo difícil que es para los artistas poder llevar adelante un show en este contexto económico adverso: “Hay que saber hasta dónde el público puede llegar a pagar una entrada”. Además, remarcó que en la ciudad de La Plata deberían darle la oportunidad a las todas las bandas para demostrar lo que hacen.

Por último, de cara al show de 25 de julio en el Teatro Metro, ubicado en la calle 4 entre 51 y 53, anunció que mantendrá el precio de las entradas del espectáculo pasado para que la familia pueda disfrutarlo y espera tener nuevamente una sala llena como el año pasado. “Yo quiero que la gente durante esas dos horas se olvide de todo lo que pasa y que pueda pasar un momento grato, porque la música, cura y sana”, manifestó.

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¿Qué es lo primero que se te viene a la memoria de la infancia?

-Las casa en el barrio con las puertas abiertas, mucho campo, jugar a la pelota, andar en bicicleta. En mi barrio nos conocíamos entre todos los vecinos y vivíamos la vida juntos. Con los años todo fue cambiando, pero eso es lo primero que se me viene a la cabeza de la infancia.

¿En qué momento se cruza el Tango y la música en tu vida?

-Mi viejo a los cuatro o cinco años me hacía escuchar en su rodilla tango. Escuchaba Rubén Juárez, asique no me lo puedo olvidar nunca, un día lo fui a ver en vivo y me llevó a ese momento: con mi viejo en su rodilla y mi vieja dando vueltas en la casa. Ella y mi tío Franco también me hacían escuchar música, escuchaba la orquesta de De Angelis con Oscar Larroca. Desde que tengo uso de razón escuchaba de todo, porque mi viejo pasaba música y él me fue enseñando como pasar música, él pasaba en fiestas y había que tener de todo, en discos de vinilos que aún todavía conservo.

“Mi viejo a los cuatro o cinco años me hacía escuchar en su rodilla tango”.

¿Y cómo empezás a meterte más de llenó en el ambiente de la música?

-(Risas) mi viejo tenía la costumbre de tener un sifón siempre al lado y yo era de hacer ruidos con los cubiertos pegándole a los platos y dos por tres me ligaba un chorro de soda, era un “déjate de embromar”; hasta que un amigo de mi papá me fabricó una batería con tachos y ollas. Ahí me di cuenta que quería tocar la batería, porque comencé hacer ruido en el patio e iba a ver bandas y miraba al baterista, no al que cantaba.

“Cuando iba a ver bandas miraba al baterista, no al que cantaba”.

¿Cómo se da el pase de la batería a cantar y utilizar esa voz que luego brilla en Elegidos?

-Todo en mi vida musical ha sido de casualidad. Yo había dejado de jugar al fútbol, jugué en Gimnasia y no sabía que rumbo tomar, pero un amigo me convocó para que los acompañara, me conseguí una batería prestada y a partir de ahí lo empecé a acompañar, fue justo a principio de los ‘90 con el auge de la bailanta. Me acuerdo que él quería hacer melódico, pero necesitamos trabajar todos y la pachanga era lo que más daba en esa época. El canto un año y pico, pero un día nos dijo “yo no canto más” y mis compañeros me empujaron a que cantara yo.

“Todo en mi vida musical ha sido de casualidad”.

Cuando la banda empieza a dejar de funcionar, me alquilé un teatro para cantar solo y ahí hice baladas y tango. Fue mi primer teatro, con mi nombre, nadie me conocía como Jorge Vázquez, todos me conocían por “Los Buhos” que era mi banda. Cuando surgió la posibilidad de ir a la tele que mi hijo me dijo medio en broma, había pasado el primer año de Elegidos y yo no miraba mucho los concursos de canto, pero el formato me gustaba, votaba la gente, el jurado era potable y el último día me anotó, pero le dije que con la condición de cantar tango. Fui, me presenté con mi campera de cuero, mis botas y mis pelos, cuando dije que iba a cantar tango nadie me creía hasta que comencé, pasé los castings y sucedió lo que pasó.

¿Cómo analizas tu vida musical desde Elegido hacia acá?

-A veces no me doy cuenta todo lo que pasó, todo lo que hice. Sobre todo, cuando la gente me recuerda un video y fotos no puedo creer lo que hice en tres años. Lo primero que me impresionó fue cumplir mi sueño de tener un disco al ganar el premio, con ese disco ganar un Gardel, después poder hacer un segundo disco como artista SONY y empezar a cruzarme con una cantidad de artistas para grabar con ellos.

“A veces no me doy cuenta todo lo que pasó en estos tres años”.

No solo para que vengan a participar del disco, sino compartir escenario, el primero que me invitó fue Banana Pueyrredón a un teatro que hacía él, me acuerdo que fue un 14 de febrero el día de los enamorados y eso no me lo olvido más. Después surgió la posibilidad de ser teloneros de artistas internacionales y poder cantar con ellos como Franco De Vita, Carlos Vives y con artistas de acá que admiro mucho como Soledad, Valeria Lynch, Raúl Lavie, Karina, Nahuel Pennisi, Ariel Puchetta, con Cacho Castaña que es una persona que admiro y más me conmueve, siempre voy a su Café la Humedad. Para mí, fue estar con la selección argentina de músicos.

Resumen entrevista: 

En un momento de tu vida colaboraste con un instituto de menores. ¿De qué manera ves la sociedad con todo lo que está sucediendo?

-Estuve becado en los institutos trabajando en la parte de deporte y después me fui metiendo más en lo social. Gracias a eso, conseguí trabajo en mi adolescencia y hoy hace más de 20 años que trabajo en el Ministerio de Salud. Tuve la suerte de trabajar mucho con ex futbolistas y deportistas, que ellos me enseñaron el camino y me metí más en lo social, en ayudar, a colaborar con la gente. Es difícil, los tiempos ahora han cambiado bastante cuando yo entré era una cuestión bastante rígida hoy es un poco más flexible, pero me gusta mucho ayudar y no tiene que ver mucho conmigo, porque no tiene que ver una cosa con la otra, es decir, la noche con lo social y ayudar a la gente.

“A la sociedad la veo difícil. Lamento mucho que mis hijos no puedan hacer lo que yo hacía a su edad”.

A la sociedad la veo difícil, veo que los chicos tienen las cosas mucho más fáciles, que los tiempos cambiaron, todo lo que yo disfruté de chico hoy mis hijos no lo pueden hacer, porque hay asfalto, muchísimos autos y vivís con miedo por la inseguridad. Yo lamento mucho que no puedan disfrutar de eso, yo salía de la escuela, volvía a la noche a mi casa y mis viejos sabían que estaba jugando a la pelota o con mis amigos.

En la música y en lo cultural ¿Cómo repercute la crisis económica?

-Lo primero que reprime la gente cuando no tiene plata en el bolsillo es el hecho de salir a divertirse, a comer o ver un espectáculo. Entonces nos afecta mucho y la situación está complicada. Quizás ante eso, como músico, hay que ponerse en el lugar de la gente, yo siempre estuve más del otro lado, es decir, de ir a comprar una entrada para ver un artista. Por eso hay que saber hasta dónde el público puede llegar a pagar. A veces me pasa que mucha gente me escribe, no puedo ir por mi situación, pero trato de invitarlos o ver la manera que pueda ir y no se pierda un espectáculo, pero se hace difícil por los costos que tiene armar un show.

“Lo primero que reprime la gente cuando no tiene plata en el bolsillo es el hecho de salir a divertirse”.


En La plata, ¿cómo podés calificar esta gestión?

-Yo sé que han hecho cosas, como lo hicieron los gobiernos anteriores, pero muchas veces no estoy de acuerdo con algunas acciones. Me parece que la ciudad debería tener más espacios artísticos. Tengo muchos músicos amigos que no tienen donde tocar o de mostrar lo que hacen. Me gustaría que en lugar de que toquen cinco bandas, lo hagan diez, que se hagan ciclos en las plazas para que la gente pueda ir a ver espectáculos los fines de semanas de banda que no son conocidas y que se tienen que mostrar de alguna manera. Sé que tiene sus costos, pero habría que buscarle la manera y no tengo la solución, pero en muchos lugares se podría hacer con tan solo poner un buen sonido.

“Me parece que la ciudad debería tener más espacios artísticos”.

No es fácil, en mi época no me convocaban porque era cumbia, ahora no lo hacen porque es tango y lo que más me duele que a veces no saben quién soy yo. Me pasa a mí que estuve expuesto, me imagino lo pibes que no tienen la posibilidad de mostrar una canción.

¿Y desde lo político como calificas la gestión?

-Creo que la sociedad está triste por una cuestión lógica, que vemos que las cosas no cambian. No sé si no hay recursos, manera y creo que nos vivimos peleando entre nosotros mismos y no damos nunca en la tecla.

“Creo que la sociedad está triste por una cuestión lógica, que vemos que las cosas no cambian”.

Tenemos un país rico y siempre estamos especulando, todos tenemos gente en la familia que uno está bien y otro está mal. Yo soy un tipo que intento ir siempre para adelante, pero tengo gente conocida que no la pasa bien y tratamos de ayudar, si te tuviera que hablar de mi familia, mi hijo tiene 24 años y le cuesta conseguir un trabajo, pero así le pasa a cualquier familia. Creo que deberíamos tirar todos para el mismo lado y dejarnos de joder, pero pasa que uno tiene una bandera y el otro lleva otra, pasa por ahí.

¿Quién fue el artista que más te sorprendió o te dio un consejo?

-Fueron muchos, pero la que más me sorprendió, primero que aceptará mi invitación a cantar, luego se juntará a ensayar y llegara primero el día de show fue Valeria Lynch, porque después estaba cantando en frente de ella y no lo podía creer. Pero muchos se fueron prestando y cada uno de los que convoqué han mostrado siempre su pasión.

A vos te tocó la posibilidad de grande de mostrar públicamente lo que haces. ¿Qué mensajes le dejas a los chicos o aquellos que sueñan con triunfar en la música?

-Lo fundamental es que hagan lo que tengan ganas de hacer y siempre que lo tomen con respeto. Yo uso una frase de un tango, “la fama es puro cuento” que lo que te venden en la tele es mentira, no es que vos salís en la tele o grabas un disco, sos millonario o tener todo servido. No es así, el disco no camina solo, hay que mostrarlo. Lo que si remarco es que cada cosa que hagan, que lo disfruten, a mí me ha pasado de padecer por ejemplo con el grupo de cumbia que vino un producto, nos usó y lo padecí porque me peleé con chicos a los cuales yo quería mucho y que sabíamos que no teníamos mucho.

Por último, ¿qué sueño tenes a futuro?

-Para los sueños yo me dejo sorprender, hay una frase de una canción que compuse con Diego Ponce que dice “aún me quedan muchos sueños, no lo pienso regalar”. Voy por eso, me he dejado sorprender quiero seguir disfrutando, pero por sobre todas las cosas suelo que podamos estar todos un poco mejor.