“Es posible ser una ciudad más sustentable, con puntos de eco canje en todas sus localidades y que promueva la separación de residuos en origen, que cuide la higiene urbana, como nos obligan nuestros hijos, y sancione al que no lo hace”. Esas fueron todas las palabras que el Intendente Julio Garro dedicó a un tema estructural, que hoy afecta a miles y miles de platenses, durante su discurso de apertura de sesiones del Concejo Deliberante el pasado miércoles. Lo hizo sobre el final de la media hora que duró su alocución, y más allá de la expresión de un deseo marketinero, nada dijo sobre la situación actual de la recolección de residuos en la ciudad y su periferia, ni de cómo piensa mejorarla.

Mientras tanto, la enorme mayoría de los barrios sufren la desidia de un servicio penoso e ineficiente, cuando no directamente inexistente, que representa más del 20% del presupuesto municipal y es uno de los más costosos en toda la Provincia. No es un problema nuevo, pero sí se profundizó notablemente a partir de la gestión de Garro, que en 2018 tuvo la oportunidad de cambiar el prestatario para mejorar el servicio pero hizo todo lo contrario: renovó el contrato con Esur, en medio de una gran polémica. Frente a esto, el FdT presentará un proyecto para transparentar el funcionamiento del servicio, volverlo más eficiente, y darle a vecinos y vecinas de La Plata la posibilidad de acceder a información en tiempo real sobre la recolección de sus residuos y efectuar reclamos en caso de incumplimientos del servicio. Aquí los detalles, y la realidad que padecen miles de platenses a los que Garro les debe respuestas.

EL PROYECTO

"El sistema de recolección de residuos platense es uno de los más caros de la Provincia, ocupando más del 20 % del presupuesto Municipal, y esa erogación de dinero no se condice con el servicio ofrecido. El programa que presentamos, está enmarcado dentro de la Ley Acceso a la Información Pública (N°27.275) que contempla necesidad de 'garantizar el efectivo ejercicio del derecho de acceso a la información pública, promover la participación ciudadana y la transparencia de la gestión pública', algo que no ha existido en toda la gestión de Julio Garro. La recolección de residuos y su tratamiento posterior, son un servicio público fundamental para la ciudadanía, pero da la sensación de que es más un negociado. Por eso le ofrecemos a todas y todos los platenses, este programa que pueden utilizar desde sus celulares a través de una app para ejercer un contralor sobre la recolección" expresó en diálogo con Diagonales el Concejal Ariel Archanco, autor del proyecto de Ordenanza que se presentará en la próxima sesión del Concejo Deliberante el miércoles que viene.

El “Programa de Gestión de Residuos Transparente” que se busca crear “apunta a mejorar el servicio y reforzar el control ciudadano sobre el mismo” manifestó el Edil del FdT. “Se trata principalmente de dotar a todas las unidades móviles de un sistema de GPS con información al instante, de manera que cada vecino y vecina pueda saber a través de una aplicación gratuita en su celular en qué momento van a recolectar sus residuos; además le permitirá al municipio obtener información de primera mano sobre las frecuencias y la eficacia de dicha recolección para mejorar de manera constante este servicio esencial” agregó describiendo la iniciativa.

En los fundamentos del texto, el proyecto se explica de la siguiente manera: “El presente proyecto consiste en el seguimiento de los camiones recolectores con un sistema de GPS durante sus recorridos en calles y avenidas, consiguiendo información sobre el resumen del comportamiento de la unidad, horarios de llegada a sus paradas y los puntos en los que se detienen durante las calles y avenidas. El sistema de monitoreo GPS tendría a disposición de la comunidad una aplicación, abierta a las y los vecinos para realizar consultas sobre el estado de los recorridos, y que a su vez los mismos puedan corroborar el cumplimiento o incumplimiento del servicio. El objetivo de la mencionada aplicación será reforzar el control ciudadano sobre un servicio público esencial y facilitar el proceso de disposición domiciliaria de residuos”.

De aprobarse, la iniciativa deberá ser implementada en un plazo de 180 días, luego de los cuales cualquier vecino de La Plata podrá controlar en tiempo real el servicio de recolección de residuos y efectuar reclamos, así como también el Municipio contará con una nueva herramienta para recabar información precisa y mejorar la eficiencia en la prestación. Para el desarrollo e implementación de esta aplicación, el proyecto prevé la creación de convenios entre el municipio, la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad Tecnológica Nacional.

“Nuestro proyecto responde a una deuda histórica del municipio con la ciudadanía, tiene que ver con mejorar un servicio esencial, transparentar información de suma importancia para la ciudadanía y empezar a pensar una ciudad entre todos los actores involucrados, con el fin de mejorar la calidad de vida de todas y todos los platenses” sintetizó Ariel Archanco.

La (triste) realidad de los barrios platenses 

Garro habló de puntos de eco canje en todas las localidades de la ciudad, separación de residuos en origen e higiene urbana. Sus palabras parecen desconocer la realidad del municipio que gobierna, y la de las personas que sufren día a día las consecuencias de su gestión solamente dirigida al casco urbano y los barrios cerrados. En los barrios populares, la recolección de residuos es uno más de los servicios básicos y elementales que el municipio no presta a sus contribuyentes, sumándose a los déficits en redes de agua potable, gas y energía eléctrica.

Falta de contenedores

Alejandra vive en el barrio Cristo Rey, en Melchor Romero, que se encuadra entre las calles 183 a 179 y 35 a 38. “No tenemos recolección de residuos, no pasa el recolector. Tenemos hasta una nota firmada con el delegado donde se comprometía a que el camión iba a pasar, pero nunca pasó. Yo vivo en el medio del barrio y tengo que caminar siete cuadras para llevar la basura hasta un contenedor que está en 183 y 38, y ni siquiera corresponde a la delegación de Romero, corresponde a la delegación de Olmos” cuenta Alejandra. “Son dos contenedores donde llevan la basura los vecinos de dos barrios, y lo puso la delegación de Olmos porque la de Romero no mandó nada. Igualmente la recolección ahí no existe” agregó.

La falta de recolección genera problemas de toda índole a los vecinos, tal como describe Aragón: “Si el barrio está limpio o los vecinos no queman basura es porque los que ya vivimos en el barrio hace tiempo estamos pidiendo todo el tiempo que no lo hagan, porque es un riesgo para los chicos que se terminan enfermando. Hay casos de chicos con enfermedades pulmonares, asma y todo eso y tratamos de que no se queme basura. A veces tenemos que discutir con vecinos nuevos por ese tema, la falta de recolección nos provoca hasta ese tipo de problemas, porque imagínate lo incómodo que es tener que juntar toda la basura en bolsas y caminar varias cuadras hasta el único contenedor. Y además que nos queda re lejos, el contenedor no llega a abastecer, porque son dos barrios, es mucha gente, son muchas casas”. Dos contenedores para dos barrios pareciera estar muy lejos del deseo de los puntos de eco canje en cada localidad con el que Garro buscó entusiasmar a los platenses.

Carolina lleva adelante el comedor “Duendes del Parque” en el barrio Centinela, que le da de comer a 270 personas. Cuenta que por el barrio “pasa el camión de la basura una vez por semana, pero a veces no agarra toda la basura que hay. Se complica un montón porque las zanjas están llenas de ratas. Hemos llamado un montón de veces para ver si podían pasar a buscar la basura más seguido y no tuvimos respuestas. Cuando llamamos para que vengan a buscar las ramas de las podas tampoco nos contestan, nos toman los datos, nos dicen que en una semana pasan y nunca pasaron”. La falta de contenedores como espacios delimitados para arrojar los residuos es una constante en los barrios, lo cual genera que la basura se vaya acumulando en zanjas y esquinas, y obliga a los vecinos a caminar largas cuadras para evitar esa situación: “No tenemos contenedor para tirar la basura, se tira en los canastos de cada familia pero no alcanza, y queda todo desparramado porque las agarran los perros. Nosotros tenemos el comedor donde retiran 270 personas la comida, y tenemos que ir hasta 44 y 167 a tirar la basura, o a veces limpiar nosotros mismos la basura que se va desparramando” se queja Carolina con razón. El barrio Centinela está ubicado en 166 entre 42 y 43.

En Los Hornos tienen los mismos problemas. Así lo cuenta Hugo, vecino del barrio: “No tenemos recolección de basura y estamos peleando por eso. Tenemos millones de ratas, porque la gente, al no tener dónde tirar la basura, acumula en sus casas o esquinas y es un nido de ratas. Pedimos al delegado de Los Hornos y al de San Carlos y nunca nos han dado respuestas. Mínimamente pedimos que puedan abrir las calles para que puedan entrar los recolectores y para que la gente también se pueda ir acostumbrando a sacar la basura a cestos o canastos de basura, pero sabiendo que va a pasar un recolector, porque si no pasa es lo mismo que nada”.

¿Separación de residuos en origen?

“Con el tema de los residuos hay que hacer algo urgente, porque se están llevando el 20% del presupuesto del municipio para la recolección de basura y nosotros en los barrios vivimos en el medio de la basura” dice Carlos Do Santos, que vive en el barrio Los Coquitos, y tiene una especial preocupación por la separación de residuos: “Mis hijos desde que nacieron hasta que entró Garro separaban toda la basura, tirábamos un puñado de basura cada tres días. Yo criticaba un montón a Bruera, lo escrachaba por las redes, pero la verdad que fomentaba mucho la separación de residuos. Por mi casa pasaba la cooperativa Sanfonsiano de Abasto, y  cuando vino Garro le sacaron todos los recursos y dejaron de pasar. Y ahí se empezó a cargar toda la basura en el mismo container y los mismos camiones, bolsas verdes, marrones, azules, lo que fuera, todo junto” cuenta desbaratando las palabras del Intendente.

Frente a la inacción municipal, los vecinos se organizan de distintas maneras para encontrar las soluciones que el municipio debería darles. Pero muchas veces se encuentran no solo con la inacción municipal, sino con el entorpecimiento de las respuestas que ellos construyen por parte de quienes deberían darles soluciones. “En el barrio los coquitos es increíble. En la esquina de 185 y 520 habíamos limpiado para poner un cartel que dijera bienvenidos a Barrio Nuevo y plantar unas plantitas para que no tiren más basura, porque era un lugar al que se iba a tirar. Ya lo habíamos limpiado, hablamos con los vecinos, y vino el municipio a ponerse a hacer el zanjeo, juntó todos los deshechos de eso y tiró todo en esa misma esquina. Al otro día la gente ya estaba tirando basura de nuevo ahí. O sea, el municipio reinició un basural en esa esquina, cuando los vecinos la habíamos acondicionado. Estoy indignadísimo con eso” se descarga Do Santos. Y cuenta que algo similar les sucedió en la esquina de 516 y 217: “era un basural. Durante la pandemia hicimos una olla popular y estuvimos limpiando ese espacio para poder hacer la olla ahí. Vino el Municipio y nos sacó cagando, el delegado. Por supuesto, enseguida eso se volvió a llenar todo de mugre”.

¿Higiene urbana?

El barrio Savoia es lindero a algunos barrios privados, particularmente al Grand Bell, donde tiene su casa el Intendente Julio Garro. A fines del año pasado se conoció que el country arrojaba irregular e ilegalmente sus desechos cloacales al arroyo Maldonado, sin ningún tipo de tratamiento y sometiendo a los barrios de sus alrededores a soportar sus excrementos. Garro, “un vecino más del barrio” como expresaron algunos medios en esa ocasión para deslindarlo de responsabilidades, hizo en aquel momento una pantomima de estar enojado con la administración del lujoso complejo habitacional. Pero lo cierto es que los vecinos del Savoia hoy siguen padeciendo la situación.

“La gestión de Garro es una vergüenza. Yo vivo a dos cuadras del arroyo al que el barrio cerrado donde él vive tira los desechos cloacales. Cuando hay viento, o si llueve que sube el arroyo, nos inunda el olor de sus desechos, así vivimos y es un asco” cuenta María, vecina del Savoia. “Si pagamos los impuestos, lo mínimo que tienen que hacer es recoger la basura, porque todos tenemos derecho a vivir dignamente y limpios, porque para eso pagamos los impuestos. Ellos viven en barrios cerrados que se sabe que no pagan sus impuestos como deberían, y sus calles son una belleza, pero el frente de las casas de los trabajadores, olvídate, un asco, zanjas tapadas, ratas que parecen comadrejas. Ellos tienen todo un espectáculo y nosotros tenemos que vivir entre sus desechos” remata con contundencia, y no es necesario agregar nada más a sus palabras.

Victoria también es vecina del Savoia, y cuenta las diferencias entre los barrios privados y los de trabajadores. “A los barrios privados de acá les levantan todo, y las cuadras donde vive la gente que trabaja se pueden pasar un mes llenas de basura. Ya las ratas en cualquier momento nos van a llevar hasta la estación. Acá no hay cuadrilla, hay cinco o seis muchachos que trabajan para levantar algo aunque sea, porque mucho no pueden hacer, no tienen herramientas, no tienen guantes, se tienen que poner sus propios barbijos. Ahora, para el centro, de Centenario para allá, nosotros pasamos a comprar y está impecable. Los mandan a cortar el pasto y limpiar en todo lo que es la cuadra del hípico para que se vea todo bien desde el tren para este lado, ahora para adentro del Savoia, es una mugre. Encima no tenemos agua, no tenemos cloaca, los pozos están todos que desbordan y no te mandan nada. Esa es la desidia que está no desde ahora, desde hace ya cinco años y pico ya que está la gestión de este Garro, que la verdad que es un garrón.”

Mientras el Intendente volvió, una vez más, a tirar frases para la tribuna en la apertura de sesiones, los vecinos de los barrios siguen viviendo ese Garrón, y las soluciones ya no pueden esperar más.