Durante las últimas semanas, una fuerte sequía azota al noroeste bonaerense y provoca una fuerte baja del caudal en la cuenca del Río Salado. Junín es una de las localidad afectadas por la falta de agua pero no sólo por las consecuencias perjudiciales en la producción agrícola, sino también por la muerte masiva de peces en las lagunas de la región.

Hace más de una semana que comenzaron a verse imágenes de distintas especies de peces muertos a montones y flotando en el agua. En la laguna El Carpincho, la profundidad llega a los 40 centímetros cúbicos de agua y en Mar Chiquita, el nivel del agua bajó un 1 metro y medio.

Por su parte, el director de Obras Públicas de la Municipalidad, Marcelo Balestrasse, aseguró que esta sequía era la causa de la muerte de la fauna lagunar.  “Hay una sola realidad que es la naturaleza. Así como nos castiga con inundaciones, también lo hace con sequías. No llovió en todo el año, el verano evapora 400 milímetros, no queda nada y es lo que está pasando”, explicó a Radio Junín.


“Algunos le echan la culpa al Intendente, otros a Hidráulica. Hablan de un mal manejo de las compuertas. Nada de todo eso es cierto. La única verdad es la falta de agua que no entra al Partido por ninguno de los accesos: ni por Cañada de las Orquetas, Río Salado, Laguna de Teodelina a través de Arenales”, aclaró.

“La mortandad de peces estaría causada principalmente por la baja en el caudal de agua, debido a la sequía actual en la región, provocando hipoxia, debido a la falta de oxígeno”, aseguraron desde el Gobierno local en un comunicado que difundieron entre la prensa local.

Allí explicaron que “El nivel de agua en laguna El Carpincho, apenas permite una leve caída de agua hacia el canal, quedando el mismo sin corriente de agua” y que “las compuertas del vertedero se encuentran cerradas por Hidráulica del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, cumpliendo con el protocolo”.


Por otro lado, la falta de lluvias también ha generado el incendio de campos y pastizales. Ayer, el humo de los incendios llegó al casco urbano de la ciudad y provocó una reducción de la visibilidad de hasta el 20% en la avenida principal.