La lucha de las mujeres para obtener los mismos derechos que los varones ha cobrado una real importancia a lo largo de la historia. Desde las primeras sufragistas de fines del siglo XIX y principios del XX, sin ignorar a las mujeres que aún luchaban antes de eso, hasta la batalla más actual sobre la participación femenina en espacios políticos y la sanción de una ley que contemple el aborto legal, seguro y gratuito, pasando por los derechos laborales y reproductivos, en Argentina el escenario político y social se desarrolla en la actualidad alrededor de las mujeres. Sin embargo, la lucha para avanzar hacia una igualdad real y efectiva y no solo legal no ha terminado y no parece llegar a hacerlo en el corto plazo.

El 2019 se presenta como otro año de muchos desafíos para las mujeres en el campo electoral. Los cambios en la legislación electoral nacional y en varios distritos subnacionales presentan uno de los principales campos de batalla: el cumplimiento efectivo de las nuevas leyes de paridad a nivel nacional y subnacional.

Las leyes de paridad promueven de manera obligatoria la participación de mujeres en las listas electorales para cargos legislativos y, según la combinación con cada régimen electoral,  los resultados y la posterior conformación de las cámaras legislativas pueden ser más o menos equitativos en términos de género. Este tipo de acción afirmativa está diseñado para saldar un viejo reclamo de la sociedad en cuanto a la igualdad de condiciones en la competencia política como herramienta que obliga a no discriminar.

La ley de paridad a nivel nacional fue sancionada en 2017 en la Cámara de Diputados, luego de que se incorporara el dictamen de la comisión de Asuntos Constitucionales como último punto de la agenda de la sesión. Esta ley establece que las listas deben estar conformadas por un 50% de candidatos varones y un 50% de candidatas mujeres de manera intercalada y secuencial, lo que permitiría que las mujeres se encuentren en posiciones elegibles y no al final de la lista o sólo como suplentes.

La experiencia de la paridad ya fue testeada en varias provincias que la sancionaron hace muchos años, como Santiago del Estero, Córdoba y Río Negro en los 2000, y algunas que la sancionaron de manera más reciente en 2016 y la implementaron en las últimas elecciones legislativas provinciales, como Salta y la Provincia de Buenos Aires.

En Buenos Aires, sin embargo, la ley no fue aplicada en su totalidad. Pasadas las primarias, la Junta Electoral eximió a algunas agrupaciones de la obligación de intercalar mujeres y varones en forma secuencial y alternada en la lista para la elección general, lo que implicó el incumplimiento de la norma a través de una resolución controvertida que anuló los efectos de la paridad. Aún así, fueron más mujeres que antes las que alcanzaron alguna banca de las cámaras legislativas. El desafío, en esta provincia, es lograr la implementación total de la ley.

Neuquén y Chubut también la sancionaron en 2016 pero recién será implementada este año en la renovación de las cámaras provinciales. En 2018 se sumaron Catamarca, Santa Cruz, Mendoza, Misiones y la Ciudad de Buenos Aires luego de sancionar un código electoral propio. Estas provincias la implementarán por primera vez en 2019, igual que a nivel nacional.

La resolución de los conflictos político partidarios que puedan surgir en torno a la aplicación de la paridad recaería, en segunda instancia, en la Cámara Nacional Electoral. El cuerpo está compuesto por dos varones y el tercer lugar está vacante, siendo una mujer la primera en orden de mérito en el concurso para ocuparlo. Alejandra Lázzaro es experta en temas electorales y de género. De ocupar el tercer lugar de la cámara, será una voz más que autorizada para dirimir acerca de los asuntos que impliquen la aplicación de la paridad. La pregunta sobre cómo resolverá el presidente la ocupación del tercer lugar en dicho cuerpo todavía no tiene respuesta. Aún no se sabe si la decisión será consistente con sus discursos a favor de la igualdad de género o se inclinará por no cambiar el statu quo.


*Licenciada en Ciencia Política (Universidad de Buenos Aires). Docente en Ciencia Política UBA. Becaria en el Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires. Twitter: @luliberman