En La Plata, temprano por la madrugada, Plaza Moreno fue el lugar elegido por los estudiantes de quinto año del secundario para celebrar el ya reconocido UPD (para quienes desconocen de qué se trata: último primer día). Para las ocho de la mañana, la plaza estaba vacía y sólo quedaban los resabios de la fiesta. Sin embargo, por la tarde volvió a llenarse de vida, carteles, pancartas, redoblantes y megáfonos pero en esta oportunidad para visibilizar, una vez más, un reclamo histórico: la igualdad de género.

Mujeres, trans, travestis y lesbianas comenzaron a concentrarse a partir de las cuatro de la tarde en cada uno de los rincones de la plaza y sobre los jardines de la Municipalidad de la capital bonaerense. Los barbijos verdes y violetas dominaban la escena y de a poco los grupos de gente, que al principio estaban separados, fueron multiplicándose y ya no podían definirse. Se habían transformado en una marea.

“Ahora que estamos juntas, ahora que sí nos ven”

Tras un año de pandemia, las calles de La Plata parecían haberse olvidado de lo que eran las marchas multitudinarias, pero sin dudas, hoy lo recordaron. Se trata, además, de un ocho de marzo histórico dado que es el primero en la historia con Aborto Legal en Argentina. A pesar de eso, el pañuelo verde, sigue siendo un emblema en las movilizaciones del movimiento feminista y hoy estuvo presente en las muñecas, cuellos, cabezas, carteras y mochilas de mujeres de todas las edades.

“Tener un ocho de marzo con el aborto legal es un verdadero triunfo después de décadas y generaciones que lucharon en la calle por este derecho y ese es el camino que debemos seguir para que su implementación sea efectiva en todo el país”, remarcó Laura Granillo, integrante de Las Rojas, en conversación con Diagonales.  

Es cierto, finalmente tras la lucha inclaudicable pelea de miles y miles de mujeres, el aborto es legal en el país, pero todavía queda mucho camino por recorrer para que su implementación sea una realidad en todos y cada uno de los rincones del país.

La ley nº 27610 que prevé la Interrupción Voluntaria del Embarazo está vigente, pero en muchas provincias se han interpuesto medidas cautelares para que no pueda aplicarse como sucedió en Chaco durante el mes de enero. En otras jurisdicciones como Jujuy, 29 de los 30 obstetras del hospital Materno Infantil Héctor Quintana se han declarado objetores de conciencia, al igual que casi los 120 ginecólogos que hay en la provincia.

Por eso los pañuelos verdes no se guardaron y hoy volvieron a lucirse en las diagonales de La Plata como en el resto del país. Así, madres e hijas, abuelas y nietas, hermanas, amigas, compañeras marcharon también bajo otra consigna, una repetida muchas veces : NI UNA MENOS.

“Ni una menos, vivas nos queremos”

El Registro Nacional de Femicidios, Femicidios Vinculados, Trans/Travesticidios, Lesbicidios y otras muertes violentas de Mumalá informó que en los dos primeros meses de 2021 se contabilizaron 47 femicidios. Es decir que una mujer es asesinada cada 30 horas en Argentina.

Casi la mitad de esos femicidios tuvieron lugar en la provincia de Buenos Aires, donde se registraron 19 casos. Según un informe que publicó este lunes el Ministerio Público de la Provincia, el año pasado se registraron 94 femicidios en todo el territorio bonaerense y las cifras no parecen disminuir.

Los números estremecen e indignan, especialmente cuando desde Mumalá detallaron que casi el 30% de las mujeres asesinadas este año, había denunciado a su agresor con anterioridad.

En una charla con este medio, Luana Simioni, miembro de la agrupación feminista Pan y Rosas, remarcó que “a pesar de la pandemia y a pesar de la pasividad de los grandes sindicatos, somos miles las que estamos en la calle por las Úrsula y por todas las pibas. El caso de Úrsula demostró un nivel de complicidad e impunidad estatal evidente que tiene que terminar”.

“Se va a acabar, se va a acabar, esa Justicia patriarcal”

Este 8 de marzo, el nombre de Úrsula fue una de las banderas. Una chica de apenas 19 años asesinada por su ex pareja, miembro de la Policía Bonaerense en la localidad de Rojas, tras 18 denuncias por violencia género. Lamentablemente, su historia no es un caso aislado y año a año se siguen sumando nombres: Micaela, Lucía, Johana, Sandra, y la lista es tristemente larga.

“Necesitamos un plan real para parar esto, un plan que incluya acceso a la vivienda para las mujeres, trabajo genuino, refugios para las mujeres víctimas de violencia, no basta con una declamación”, sostuvo Laura Granillo.


De la movilización en La Plata, también participó la referente y varias veces candidata por el MST, Vilma Ripoll. “Hoy estoy acá con Gloria, una compañera que fue atacada por un hombre que intentó matarla”, contó a Diagonales. “Gloria tenía botón antipánico, una restricción perimetral, denuncias en la fiscalía y en la policía, pero quien la salvó fue la familia que pudo intervenir en el momento justo, no el Estado”, expresó.    

En ese sentido, agregó que “es necesario avanzar en la detención del violento ante una denuncia grave, porque de lo contrario quedan libres, nadie se ocupa de ellos y la mujer queda a la merced de su agresor”.

“Yo sabía, yo sabía, que a los femicidas, los cuida la policía”

¿Cuántos nombres más deben volverse consigna para que la Justicia (re)accione? ¿Cuántos rostros tienen que pintarse en una bandera para que las mujeres víctimas de violencia sean protegidas? ¿Cuántos hechos de discriminación se van a tolerar hasta alcanzar una verdadera igualdad?. Hasta este punto llegué escribiendo en tercera persona, pero sabrán disculpar si hago uso de la primera y digo que las mujeres estamos hartas y decimos BASTA.