Hace más de 30 años que el nombre de Alejo García Pintos figura en los teatros, el cine, y la televisión en Argentina; un hombre puramente asociado con la cultura. El actor le abrió las puertas de su casa a Diagonales para hablar sobre los diferentes temas que se proponen en el Íntimo todos los domingos.

El platense de 52 años, habló de su infancia, el amor que siente por Gimnasia y sus primeros pasos en su carrera, que tuvo el puntapié inicial en la película “La Noche de los Lápices” interpretando el personaje de Pablo Ruiz, uno de los sobrevivientes de la prisión y tortura realizada por el gobierno de facto a estudiantes en La Plata. “Esa película me empezó a cambiar la vida, no solo como persona, sino como artista porque sabía que estaba frente a la posibilidad de contar algo que iba a quedar en la historia”, detalló.

Además, García Pintos criticó el actual gobierno de Mauricio Macri, al cual denominó como uno de los peores que le ha tocado vivir después de la vuelta de la Democracia y manifestó que durante estos cuatro años le han hecho “mucho daño a la cultura”.

En el plano cultural, más allá de detallar que las asistencias a los teatros y cine han disminuido durante el oficialismo, valoró la importancia que le dio Julio Garro durante su gestión en La Plata. Por último, opinó sobre lo que puede suceder en el plano electoral nacional, comentó que se imagina a futuro “un gobierno con salud, técnica, cultura y educación”.

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A la hora de hablar de la infancia , ¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza?

-El barrio, en la estación de la Terminal de Micro donde tengo mis primeros recuerdos concretos con la Escuela N°5 de 1 y 38, la Plaza Alsina y mis compañeros de la primaria con los que 40 años después nos seguimos viendo. Obviamente la cancha de Gimnasia con mi viejo, los primeros malones. Recuerdo de vez en cuando esas aperturas que hacían esporádicas en algún parque de diversiones en el Bosque, con el gusano loco e ir a los cines con mi grupo de amigos. Ya en la adolescencia el ciclomotor que me regalaron, era una libertad e inconsciencia, hoy por hoy, mirándolo a la distancia a los 15/16 años con motos, sin registro. Era complicado. No porque añore esas épocas, porque tampoco vivía en un barrio donde había canchitas de fútbol, mucho menos potrero que no es de mi época, el cincuentón que te diga potrero, te está mintiendo porque no había, jugábamos en la rambla de 32 o en una cancha de fútbol totalmente armada. Tengo infinidades de recuerdos.

¿Qué te lleva a ser actor?

-Fue básicamente el primer día que tomé mi primera clase en “La Lechuza”. Un año antes yo me había encontrado con mi ex compañero de la primaria, José Luis Gatti, nos cruzamos en diagonal 74, esquina 3, a media cuadra donde yo vivía en mi infancia y me dice “¿en qué andas?, yo estoy estudiando teatro”. Yo le dije “qué lindo” y él me dice, “por qué no te venís, vos eras re gracioso en la primaria, hacías los chistes, imitabas a los demás”.  La típica que te dicen. Pero fui, toqué tímidamente la puerta del teatro, no me abrió nadie y me fui. Recién volví al año siguiente, golpeé con más contundencia y me di cuenta que nunca con ese golpecito me hubiesen escuchado porque la sala estaba 40 metros adentro de esa puerta. Ahí comenzó mi actividad y fue la primera clase en la que me definí esto es lo que yo quiero hacer.

Te tocó vivir el contexto de la última dictadura cívico- militar y participar de una película significativa de la época como “La Noche de los Lápices”. ¿Cómo viviste ese momento? ¿Con los años de qué manera analizas el personaje que realizaste? 

-La dictadura fue vivida con un poquito más de conciencia del común denominador de mis compañeros. No se hablaba de otra cosa y el mensaje que bajaba desde el gobierno impuesto por la fuerza había sido el miedo, el terror, que no agarres nada en la calle que puede llegar a ser una bomba. Yo no me olvidó más, un día venía de la primaria con José Luis Gatti o con Leonardo Conti que eran mis grandes amigos de la primaria -yo lo nombró como si ustedes lo conocieran, pero para mí son como de mi familia- y encontramos una lapicera, una de marca Parker, que era algo que te hacía distinto en la época. Era de capuchón dorado, estaba tirada en el piso, se ve que se le cayó a alguien y me acuerdo que la levanté y alguien me dijo “no ojo” porque nos habían hecho creer que podía haber una bomba en las lapiceras. Pensar que unos años después fuimos a Malvinas, con armas hechas con rasti más o menos, mira si íbamos a tener la tecnología para meter una bomba en una lapicera. Ese era el miedo que nos habían metido.

“La Noche de Los Lápices me cambió la vida no sólo como persona, sino como artista”.

Después en el colegio lo viví de cerca, se notaba con las amenazas de bomba, yo vivía en 11 y 60 y vi como voló parte del Teatro Opera con la bomba porque justo estaba mirando por la ventana. Con el tiempo empecé a tomar conciencia porque teníamos una familia bastante politizada. Mi madre docente, tratando de ayudar a militantes que tenían que escapar, un padrino desaparecido. Pasan los años, vuelve la democracia, el primer año fue mi último de secundario así qué me presenté a las elecciones del Centro de Estudiantes, ganamos, fui Secretario de Cultura del Centro, iba a las charlas que daban las madres o abuelas en la clandestinidad cuando era la dictadura en Bellas Artes, ahora podemos decirlo, pero hacíamos reuniones en unos lugarcitos escondido y yo iba.

Resumen entrevista:

Después viene, dos años después de egresar del colegio, el casting famoso para la película “La Noche de los Lápices”, tuve la suerte de quedar como protagonista y la casualidad o no de interpretar al personaje de Pablo Ruiz, uno de los sobrevivientes; recuerdo el contacto con él, filmar en mi ciudad, la escena de la asamblea en mi colegio que era el Normal 3. Todas esas cosas que empezaron a cambiar la vida, no solo como persona, sino como artista porque sabía que estaba en frente a la posibilidad de contar algo que iba a quedar en la historia. El tiempo me da la razón, porque es el día de hoy que es la única película argentina que después de más de 30 años se sigue pasando en la tele, en las universidades, sirve para tesis, congresos, nuestra de cines. No hay otra, ni siquiera en “la historia oficial” que ganó el Oscar.

Te ha tocado hacer diferentes personajes, en esos hay diferentes formas de vida. ¿Gimnasia y Esgrima La Plata es una forma de vivir la vida?

-Es una forma de transitar la vida bastante dolorosa (risas). Yo quiero ser honesto, no creo esto de que Gimnasia está por encima de los nombres, esta romantización, está bien para unirnos, porque todos queremos el bien, pero todos queremos el bien de distinta manera y cuando es así no todos queremos lo mismo y empieza a confundirse los objetivos. Entonces esa romantización de que Gimnasia está por encima de todo ¿qué es?, algo palpable, es algo tangible, no. El gimnasiometro me molesta, si vamos chapear yo te psicopateo con que las cenizas de mi padre están tiradas en el arco que dan al Bosque, como la de tantos otros familiares que esparcido las cenizas por el estadio, ¿eso me hace más gimnasista que otro que no lo hizo?, no. ¿Ir a la cancha me hace más hincha que el que lo ve por televisión?, no. Gimnasia es el gran amor de mi vida y ahí sí me pongo más romántico y tengo una lectura mono neuronal, que cualquier estudiante de Sociología viene, me pega un cachetazo, sigue caminando y me dice cayese señor, esta grande, vaya a tomar la pastilla.

“Gimnasia es el gran amor de mi vida. Es el amor que me va a durar toda la vida, del cual nunca me voy a arrepentir”.

Pero yo considero que Gimnasia es el amor que me va a durar toda la vida y del cual nunca me voy arrepentir, cosa que no puedo asegurar con mis parejas, con mis hijos, ni con mis nietos, ni con mis padres. Cuántas familias peleadas, cuántos hijos, que dejan de verse con sus padres, con tus hermanos, quién te asegura a vos que vas a tener un amor incondicional toda tu vida, nadie. Salvo, para mí, Gimnasia.

Estás haciendo radio y teatro, hiciste cine y televisión. ¿Con cuál te quedas?

-El teatro, es para lo que uno se forma básicamente. Uno estudia teatro. Después deriva que te llaman para hacer tele o buscas trabajo en tele y hay gente que le empieza a tomar el gustito al cine. A mí los tiempos del cine me aburren un poco, me parece que es un trabajo donde el actor no tiene tanto para desarrollar, como el director, porque termina siendo un producto del director.

“Me quedo con el teatro. A mí los tiempos del cine me aburren un poco, me parece que es un trabajo donde el actor no tiene tanto para desarrollar”.

Tal vez uno haga una gran escena y el cámara hizo un fuera de foco y no la volvés a repetir. En cambio, en el teatro, salvo que se corte la luz, si estoy haciendo una gran escena la voy a poder terminar, a mí me faltan dos segundos para terminar una gran escena y me dicen vamos hacer otra porque entró un ruido, me dan ganas de sacar un látigo (risas). Me encanta el cine, aunque he hecho muy poco, no hice más de diez películas. Yo arranqué haciendo una película muy importante, habiendo sido nominado como mejor actor en Moscú, perdiendo la terna con Anthony Hopkins y empecé en una época en que los jóvenes no estábamos de moda, quienes laburaban en esos tiempos eran los actores que venían del exilio, después de la dictadura.

“Netflix es una empresa que nos debe mucho dinero a los actores y a los realizadores”.

La tele me encanta, me encanta hacer comedia, los programas con Cris Morena en cuanto a un público que te ve con una inocencia y cree lo que haces. Me está pasando que repiten ahora Chiquititas en Netflix y hay dos generaciones de niños que me están viendo y me preguntan si soy yo. Más allá de que no nos paga Netflix, aprovecho para decir que es una empresa que nos debe mucho dinero a los actores y a los realizadores, es una plataforma que hay que estarles muy de cerca porque en el algún momento van a tenerse que poner al día, porque están haciendo un gran negocio con muchas series que ya han pasado.

Ping Pong:

Siempre opinás en tus redes sociales de la actualidad de nuestro país ¿Cómo ves el gobierno de Mauricio Macri?

-En muchísimas cosas, uno de los peores gobiernos que me ha tocado vivir, después de la vuelta de la democracia. Le ha hecho mucho daño a la cultura, a la salud, al trabajo, cerró ministerios para convertirlos en secretarías. La ficción está pasando uno de los peores momentos de la historia, la cifra de los asistentes a los teatros esta fácilmente comprobables en la Asociación de Empresarios Teatrales. En los cuatro años de este gobierno ha bajado un 20 o 30% la asistencia del público al teatro, al cine; una película como la de Juan José Campanella con sus mayorías de actores adherente a este Gobierno y con un director muy militante de este gobierno, yo pensé que iba a estar en un millón de espectadores, pero no llegan ni a 500 mil y ya van varias semanas del estreno y va hacer difícil que alcance la cifra. La película es extraordinaria, los actores son buenísimos, más allá de la ideología de cada uno de los actores.

“El de Macri es uno de los peores gobierno que me ha tocado vivir. Le ha hecho mucho daño a la cultura, a la salud, al trabajo”.

Han destrozado la cultura, han estigmatizado la mayoría de los artistas diciendo que se quedaron con la plata de los jubilados, con que se robaron todos, con que la tira de Andrea Del Boca o Julio De Vido; si esos son casos que se comprueban como delito tendrán que ser juzgados como corresponde. Las ficciones que realicé, que fueron siete, las cobré en blanco por la Asociación Argentina de Actores y está a disposición de cualquiera. Sin embargo, hay un empecinamiento en muchos de estigmatizarnos en el lugar de que somos los actores que nos quedamos con lo de los jubilados. Las abuelas no pueden tener la cadera de platino por mi culpa, porque yo hice una ficción. Ese es el mensaje que han bajado. Así con la salud, así nos hicieron creer que no necesitábamos aire acondicionado o que la gente estaba pagando poco de gas y de luz. Hay cada vez más gente durmiendo en la calle, pueden pasar que la Avenida Corrientes y el ensanchamiento de la peatonal ahora sirve para que haya más gente durmiendo.

“Han destrozado la cultura y han estigmatizado a la mayoría de los artistas”.

La mayoría de las obras publicas han sido inauguradas después de haber sido prácticamente terminadas por el Gobierno anterior. Me canso de leer la cantidad de gente que no consigue vacunas, practicamos todos el difícil oficio de ir al supermercado y pasar por las góndolas de las primeras marcas, pasar a las segundas y ahora a las terceras, plantearse hacer una comida y saber lo que sale. Voy al supermercado, vivo la vida, no estoy en una nube, como para negar todo lo que sucede. Por todo eso, no puedo rescatar nada.

“La mayoría de las obras publicas han sido inauguradas después de haber sido prácticamente terminadas por el Gobierno anterior”.

Si esa pregunta va ligada, si puedo criticar cosas de anterior gobierno, si claro hay muchas cosas para criticar, tengo un gran listado, pero ya estoy cansado que después de cuatro años necesitemos seguir utilizando lo que ocurrió hace cuatro años para justificar lo que ocurre ahora. Lo que ocurre ahora es que la necesidad de la gente que duerme en la calle, no lo haga más, de que el jubilado que esta adelante mío en una farmacia, le termine diciendo a la cajera no puedo pagar los tres remedios que me indican el PAMI y preguntándoles ¿cuál llevo? y que ella le diga: una es para la diabetes, otra es para la hernia de hiato y el reflujo  que tiene y la otra es para el corazón, ¿Qué hacemos?, nos jugamos un infarto o un pico de diabetes y no tengamos la insulina ¿de qué manera prefiera morir?, la están poniendo a la cajera en el lugar de decidir si sufre un percance clínico o patológico. Eso se vive, parece una pavada, pero es la realidad y no se cuenta, vemos más allá, los grandes titulares.

“Estoy cansado que después de cuatro años necesitemos seguir utilizando lo que ocurrió hace cuatro años para justificar lo que ocurre ahora”.

En tus recorridos por la Provincia ¿Cómo la ves?

-Escucho que la Provincia no está bien, escucho que la Provincia recibió una cantidad de escuelas y que si llegara a cambiar de gobierno o sigue el mismo va asumir su nuevo mandato con menos escuelas. Lo que vivo cuando voy es mucha pobreza, muchas casas sin terminar que habían empezado a hacerse, yo particularmente viví 19 años en Hurlingham, tiene su avenida principal llamada Jauretche y conseguir hace cuatro o cinco años un local en esa calle era imposible, con un amigo teníamos la fantasía de abrir un bar y no había manera de encontrar un lugar; ahora hay dos o tres lugares en alquiler por cuadra.