Llegando a la hoja final del calendario parece inevitable que el presente nos presente en perspectiva el pasado reciente y que, a la vez, busque pensarnos en lo que está por venir. Si el 2020 se pareció a una distopía sacada de Netflix, el 2021 no terminó por quedarse muy atrás porque fue cuando el Covid con sus oleadas permanentes golpeó duramente a nuestro país. La carrera por la vacunación que comenzó en los últimos días del 2020 produjo el predicho cuello de botella en su producción y distribución durante los primeros meses de este año y ello impidió que la mayoría de los países puedan acceder a la misma. 

La adquisición de vacunas dejó de ser un problema para nuestro país pero quedan muchos otros que son consecuencias de las medidas que se tomaron para evitar que los contagios se eleven al punto de elevar aún más el número de muertes. Enumeremos brevemente algunos. Podemos decir que quedan problemas serios en la dimensión educativa en los distintos niveles y sobre los cuales se debe trabajar fuertemente en lo que sigue. Quedó también un sinfín de problemas económicos donde unos sectores fueron muchísimo más perjudicados que otros. Sigue habiendo problemas sanitarios por picos de contagios generados por las nuevas cepas, pues mientras la distribución y el acceso ya no un problema para nuestro país,  sigue siéndolo a nivel mundial y con eso, tenemos un problema todos: el virus muta y muta al punto que busca hacerse resistente a las vacunas desarrolladas. Los índices de desigualdad se acrecentaron preocupantemente si tienen en cuenta todo lo que esto implica. Y, por último, han aparecido masivamente ciertos grupos nuevos que abren problemas sociales y políticos inéditos. Estos son los  sectores anti ciencia que mezclan de forma rara la bandera de libertad individual como un valor absoluto con la desconfianza abierta a las recomendaciones de la ciencia. Sesgo de confirmación mediante se retroalimentan y se comenzaron a posicionar mediáticamente cada vez con más fuerza como una alternativa política.

 Evaluar ex post con la gran cantidad de la población vacunada y conociendo más sobre el comportamiento del virus si las medidas tomadas fueron necesarias o no, es una acción importante para hacernos de un conocimiento sobre cómo actuar en circunstancias similares. Mirar para atrás nos sirve para ir inteligentemente hacia adelante. Pero quedarse en críticas al pasado sin la debida contextualización a veces puede parecerse a la reacción que tienen muchos hinchas de fútbol que “saben” cuál era el lado al que debía tirarse el arquero una vez que el penal ya se patió. Se cierra el año, se vienen los balances y se abre nuestra mirada al porvenir. Cuando alcemos esa mirada, no olvidemos que el futuro siempre trae consigo lo incierto, ¿acaso en el 2019 Usted no deseó prosperidad para el 2020? Así que es bueno que en este balance, no hagamos cierres definitivos, todo sigue y en el futuro seguramente muchas cosas transitadas este año tomen otro peso relativo, uno muy diferente al que hoy le damos.


*Doctor en Filosofía. Docente-investigador. Universidad Nacional de La Plata. Universidad Nacional de Quilmes. Twitter: @danielbusd