Se está viendo desde hace varios meses (en particular desde la PASO del año anterior), que varios inversores (en principio con algo de sofisticación y en la actualidad con un menor grado de ésta) se están volcando a un activo cada vez más conocido en el Mercado Financiero local que son los Cedears (Certificado de Depósito Argentino). Esta colocación es la única que un pequeño, mediano ó gran inversor puede hacer genuinamente en pesos con el fin de comprar acciones de las mejores empresas del mundo que cotizan en el NYSE de los EE.UU. Las operaciones se pueden hacer desde una cuenta que tengan abierta en un operador de bolsa como puede ser Balanz.

Empresas de la magnitud como Apple, Google, Microsoft, Amazon, Intel, Tesla, Disney, Netflix, Citigroup, Coca Cola, Pfizer, Johnson & Johnson, Vodafone, AT&T, Exxon, Shell, Boeing entre otras.

Operando en estos Cedears además de buscar la rentabilidad esperada por el comportamiento de la acción en el Mercado donde cotiza (EE.UU.), el inversor está cubierto por una suba en el arbitraje de bonos (conocido como Contado con Liqui), ya que el precio diario se compone por la combinación de ambos factores. Un importante punto buscado por los inversores, es que muchas de estas empresas tienen una política de pago de dividendos (estos se acreditan en la cuenta, en este caso en USD). Finalmente otro “atractivo”, en este caso impositivo, radica en que estas operaciones no están gravadas en el Impuesto a las Ganancias.

Estas operaciones, más allá de hacerlas en Argentina y en pesos, permiten ir teniendo una cartera cada vez más diversificada, con liquidez y teniendo una rápida salida ante un “riesgo sistémico”. No tienen ninguna relación con el riesgo local (el “riesgo” de mercado, solamente está en la bolsa donde cotiza la acción subyacente). Como mencioné anteriormente el foco de cotización va a estar centrado en EE.UU.

Como hemos visto, ya desde mediados de febrero de este año, las acciones  del S&P 500 habían llegado a máximos, y a esto se le sumó el efecto COVID-19 el cual hizo caer a estas empresas en un promedio del 25% / 35% según el sector que se tratase. Este dato hace que la elección de los Cedears a comprar, también requieran de un análisis exhaustivo y que debamos tener previamente pensado una estrategia en cuanto a qué tiempo vamos a estar con estos papeles para encontrar el objetivo buscado. Salvo situaciones de subas o bajas muy fuertes (y en poco tiempo) este tipo de activos requieren tenerlos entre uno a dos años en las carteras.

Muchos analistas ven un especial atractivo en estos días, en sectores vinculados al petróleo (dada la baja histórica que tuvo el barril), otros a los laboratorios (buscando quién se puede quedar con la primera patente de la vacuna contra el COVID-19), otros más osados apuestan a la reactivación del sector aero-comercial y de turismo. La variable en común que nos hacen comprar en estas industrias es tener en claro el proceso que debemos transitar para obtener las utilidades esperadas.

Cuando el inversor se decide a comprarlos, va a tener que buscar el ratio de conversión que tiene cada empresa (este ratio es la cantidad de Cedears en la bolsa local, que debo adquirir para tener una acción que cotiza en EE.UU.) Por ejemplo: para tener una acción de Apple debo comprar 10 Cedears, para una acción de Microsoft debo comprar 5 Cedears, y así cada empresa tiene diferente relación de conversiones.

Los ciclos económicos  y financieros mundiales nos dan una pauta, de lo importante de invertir en empresas líderes en sus sectores, con generación de buenos balances y en especial que tengan una política de dividendos a repartir a sus accionistas. En el caso de Argentina, se vuelve una condición determinante siempre estar cubierto ante las permanentes e históricas devaluaciones de nuestra moneda (situación amparada por los Cedears).


*Analista de mercados financieros. Balanz. Twitter: @BalanzCapital