Si el peronismo bonaerense logra derrotar a María Eugenia Vidal en octubre, el acto de este mediodía en Avellaneda será recordado como el punto de partida del camino del retorno tan ansiado hacia el poder. Confirmado apenas 24 horas antes, construido desde mucho antes y con esmero desde el municipio comandado por Jorge Ferraresi y las oficinas del Instituto Patria, y en parte forzado por el decreto del Presidente que elimina (por ahora) la posibilidad de apelar a las colectoras, el cónclave de Villa Domínico fue el primer escalón de la campaña y sirvió de plataforma para el lanzamiento de los principales precandidatos de la alianza PJ-UC a la gobernación, tal como había adelantado Diagonales.

Bajo un sol tremendo, se dieron cita la intendenta de La Matanza, Verónica Magario; el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, y el ex ministro de Economía y diputado nacional, Axel Kiciloff. Los tres le hablaron a la multitud militante que llenó el predio situado sobre el Parque Domínico, en ese orden. Sin vueltas, remarcaron que el liderazgo del espacio es de Cristina Fernández de Kirchner, a la que urgieron prácticamente como candidata a presidenta. Llamaron a la unidad de todo el peronismo (nadie mencionó taxativamente a Sergio Massa, como sí sucedió en el Congreso del PJ nacional en febrero) y apuntaron todos los cañones contra la actual gobernadora: “Vidal es Macri”, repitieron los tres.

El cierre estuvo a cargo de Máximo Kirchner, cuyo discurso tuvo un anclaje mucho menos territorial y estuvo dirigido a confrontar el modelo de país que representaron los doce años de kirchnerismo con el de Cambiemos, al que responsabilizó por la situación económica: “Néstor nunca puso de excusa la pesada herencia, ni le echó la culpa a los argentinos ni a los migrantes de la situación del país que recibió y era ruinosa, y así lo pudo sacar adelante”, dijo. Las otras tres figuras de peso, los precandidatos a presidente Felipe Solá y Daniel Scioli, y el propio Ferraresi, tuvieron su chance de hablar minutos antes, dentro del polideportivo donde más temprano se inauguró la primera pileta olímpica del distrito.

El de Kicillof fue el discurso más festejado por el público, lo que vino a confirmar, según diversas fuentes consultadas por Diagonales, que el ex ministro de Cristina hoy le saca un cuerpo de ventaja tanto a Magario como a Insaurralde en la carrera por encabezar las listas. Pero la idea del acto era mostrar a los tres, y remarcar la unidad. “Hay un equilibrio que se va construyendo, la expresión de la voluntad de que hoy están los tres en carrera. Pero Axel hoy sacó una ventaja, por lo menos en el discurso, eso quedó claro”, le confesó a este medio un diputado nacional que por ahora no demostró preferencias públicamente por ninguno.

Afónico, Kicillof apeló en varios tramos al humor y calificó a la gobernadora como “María Eugenia Virtual, la que gobierna por Twitter”. Y agregó que “Macri te corta la cabeza y viene Vidal a juntar los pedacitos: votar a Vidal es votar a Macri”. Ese tremo, palabras más palabras menos, fue un calco de los discursos anteriores: el esfuerzo en pegar a la gobernadora a su jefe político será uno de los ejes de la campaña. Se sabe que Vidal trata de despegarse de su jefe político con gestos y actos concretos, buscando evitar que la caída estrepitosa en la imagen del presidente no se la lleve puesta. Está claro que el peronismo buscará machacar en ese telón de Aquiles de aquí a octubre.

Insaurralde, por su parte, dejó en claro que también se apelará a la buena imagen que conserva CFK entre los bonaerenses. “Pregúntenle a la gente de la provincia qué piensan de Cristina y entiendan que hay una esperanza”, dijo. También resaltó las gobernaciones de Felipe Solá y Daniel Scioli. Magario, por su parte, remarcó que las políticas de ajuste “generan tristeza entre la gente” y que “con la unidad del peronismo, vamos a sacar a este Gobierno fracasado y volver a sacar adelante al país”.

Decreto y unidad, bajo este sol tremendo

Más temprano, el diputado Fernando Espinoza agradeció la presencia entre los invitados del secretario general de Camioneros, Hugo Moyano, que llegó acompañado por su hijo Pablo. Caracterizó al acto como “el mojón inicial hacia las elecciones de octubre” y agradeció al cielo “por este día de sol, tan peronista”.

Moyano había declarado en la víspera que la posible candidatura de Roberto Lavagna no lo “entusiasmaba”, y dejó en claro dónde juega. Se lo vio en el escenario junto a plana mayor de intendentes y dirigentes de varios espacios: el intendente de Esteban Echeverría y presidente del PJ provincial, Fernando Gray; el intendente de Merlo, Walter Festa; el intendente de San Antonio de Areco, Paco Durañona.

También estuvo presente el Movimiento Evita, representado por Fernando “Chino” Navarro y el diputado nacional Leonardo Grosso. “El acto es la mejor respuesta que podemos darle a la gente ante el intento de hacer trampa con Macri”, dijo Grosso a Diagonales. En la misma línea se expresó el  intendente de San Martín, Gabriel Katopodis, para quien el acto fue “una respuesta política de más de 50 intendentes de la provincia de Buenos Aires de hacer un esfuerzo mayor para construir la unidad”.

El decreto del Presidente, que prohibió las colectoras, tuvo su efecto sobre el acto. Todos respondieron al llamado, pese a las dudas que hubo a mitad de la semana. Y sobre todo, blanqueó que la posibilidad de que el candidato o la candidata a gobernador de la provincia vaya colgado de todas las hipotéticas boletas a presidente del peronismo (desde CFK a Lavagna y Massa) era un tema concreto de negociación.

El presidente del PJ, Fernando Gray, fue el primero en atender a la prensa y cargó fuerte contra la decisión del presidente. “Es un intento de fraude”, aseguró y confirmó que la norma va a ser judicializada.

En el entorno de uno de los intendentes que visitó a Cristina en el Patria a fines de esta semana, se daban por satisfechos por la unidad conseguida. “Los 3, 4 puntos que tuvo el espacio de Randazzo, hoy están. Eso es un piso mucho más alto que en 2017” dijo y le restó importancia a la ausencia del massismo. “No hace falta un acto para convocarlo. Pero sinceramente, no está midiendo demasiado en los territorios: en nuestro municipio, compite con la izquierda por 6, 7 puntos”, dijeron.