Ninguna economía sana necesita controles de capitales. El gran error de los diferentes gobiernos de Argentina es ignorar la evidencia que cualquier ciudadano del país conoce: la demanda de pesos es casi nula, porque se ha dinamitado la confianza en la moneda como reserva de valor y unidad de cambio mediante una política monetaria extractiva y confiscatoria.

La medida que ha tomado el gobierno no es un cepo al dólar, es ignorar la realidad de la inviabilidad del peso.

Las medidas son:

  • Personas físicas no podrán comprar más de USD 10.000 por mes
  • No podrán realizarse transferencias de fondos de cuentas al exterior de más de USD 10.000 por persona por mes.
  • Los exportadores tienen que vender las divisas fruto de sus exportaciones en el mercado local dentro de un máximo de 5 días hábiles después del cobro o 180 días después del permiso de embarque (15 días para las materias primas).
  • Nadie está limitado para extraer dólares de sus cuentas, ni personas físicas ni jurídicas.

El gobierno, por supuesto, trata de calmar con la última frase y limitando las salidas a unas cantidades que no afecten a la clase media, pero eso no ha evitado las enormes filas de personas esperando ante los bancos poder sacar sus dólares.

Sé que es difícil que los gobiernos se crean estas cosas, pero los controles de capitales no dan confianza, la hunden. Grecia no se ha recuperado aún del errado control de capitales que se impuso hace unos años y la confianza en el sistema no mejora.

Limitar la retirada de dólares a 10.000 mensuales y obligar a los exportadores a cambiar los dólares que reciban por unos pesos sin valor son medidas que no defienden a los argentinos, les preocupan más.

Los inversionistas tampoco se quedan contentos. El Gobierno posterga la ley de refinanciación de la deuda para buscar un acuerdo con el peronismo, y el fantasma del impago vuelve a la Argentina. El bono con vencimiento en pesos de 2020 cotiza con una rentabilidad del 106%, es decir, descuenta un impago de la deuda.

No es una medida nueva ni nada que no recordemos del pasado. Detrás de cada uno de estos controles de capitales está la obstinación por creer que se va a generar calma cuando la alarma la genera el propio Banco Central. Ya hemos vivido estos “controles de capitales” y su efecto. Menor confianza.

Lo he explicado en otros artículos: ¿Por qué no tiene confianza el ciudadano argentino en su moneda? Porque no es tonto ni amnésico. Sabe que los gobiernos volverán a financiar el gasto imprimiendo pesos inservibles y destruyendo el poder adquisitivo de la moneda.

La utilización de la política monetaria y del peso para confiscar legalmente los ingresos, patrimonios y ahorros de los argentinos con el objeto de financiar el populismo solo genera mayor desconfianza.

Lo explicaba en esta columna en “¿Un ataque de los mercados?”: “¿Qué han hecho esos “mercados” ante el riesgo que todo ciudadano argentino conoce bien porque ha vivido la época alocada de la política monetaria “inclusiva” que destruyó el peso, la confianza y el sector productivo del país? ¿Qué hacen muchísimos ciudadanos argentinos cada mes ante la evidencia de que le van a sustraer la mayoría de su riqueza a través de la devaluación constante, la inflación y los impuestos? Huir. Esos ciudadanos venden sus pesos para comprar dólares, oro o bitcoin o cualquier opción para mantener el valor de sus merecidos ahorros y salarios. El ciudadano argentino es un héroe a la hora de combatir el ataque contra sus ahorros y poder adquisitivo de sus salarios que ha supuesto históricamente la errónea política monetaria del Banco Central Argentino y los gobiernos. Los “mercados” solo han hecho lo que cientos de miles de argentinos hacen cada día, no dejarse engañar”.

Entiendo que el gobierno busca minimizar el daño y reducir la volatilidad, pero la realidad es que, igual que ha fracasado el gradualismo, el problema es de diagnóstico.

El gobierno debería haber instaurado el dólar como moneda de curso legal y abrir los mercados de capitales, incluyendo una ley que prohibiera al Banco Central financiar al estado vía emisión de moneda o deuda, y de un plan de ajuste realmente eficiente.

Cuando los distintos partidos analizan la economía argentina es como si una persona tuviese una casa con un elefante dentro y analizase los daños a cristales, muebles y enseres culpando a cualquiera excepto al elefante. El elefante en la habitación de la economía argentina es el peso y su utilización política como arma de confiscación de rentas. Y los ciudadanos hace mucho tiempo que han dejado de creer en el peso como moneda para mantener sus ahorros y sus salarios.

El riesgo de Argentina no son solo las elecciones, sino la obstinación por mantener una política monetaria y fiscal extractiva y confiscatoria.

*Doctor en economía, profesor de Economía Global y autor de bestsellers entre los que se cuentan La Gran Trampa, La Madre de Todas las Batallas y Viaje a la Libertad Económica, traducidos al inglés, chino y portugués. Twitter: @dlacalle