En las últimas semanas, y a pesar de la cantidad creciente de casos de coronavirus, por momentos La Plata pareciera estar viviendo la fase 5 del aislamiento social, preventivo y obligatorio. Los controles vehiculares en los accesos de la ciudad, se reforzaron a partir del anuncio del Gobierno Nacional de las restricciones en el transporte público, pero lo cierto es que la circulación en el centro de la ciudad, ha aumentado de manera significativa.  

Mientras que desde Nación y Provincia, se anuncian mayores y más severas restricciones, en los corredores comerciales platenses pueden verse, hasta el día de hoy, locales no habilitados funcionando con atención al público, desde casas de ropa hasta de tatuajes, y muchas personas circulando en la zona céntrica de la ciudad. Esto se vio reflejado, especialmente, en las jornadas previas el Día del Padre.

Cabe recordar que la ciudad forma parte del Área Metropolitana de Buenos Aires y por ende se encuentra cursando la fase 3 del aislamiento. En ese marco, el funcionamiento de varios rubros siguen sin habilitarse y ello ha tenido un gran impacto económico para los comerciantes locales que no han podido abrir sus puertas. Sin embargo, ante una situación económica cada vez más complicada, muchos han decidido abrir sus negocios y funcionar aún sin estar habilitados. 

Sin embargo, frente a esta situación, no se han endurecido los controles municipales y no existen protocolos de atención al público oficiales. En cambio, sí lo han hecho con la venta ambulante. Por ello desde la Coordinadora Migrante de La Plata, denuncian como “discriminatorio” las detenciones y secuestro de mercadería a migrantes senegaleses.

“Hace casi cien días los trabajadores ambulantes no han percibido ingreso alguno para poder llevar un plato de comida a la mesa, pagar el alquiler y los servicios”, contó Juan Quequén, integrante de la Coordinadora. “La comunidad senegalesa, arriesgando su salud, se ve en la necesidad de salir a la calle para trabajar y garantizar su supervivencia”.

“De los 220 chicos senegaleses que viven en la ciudad, solamente 10 han recibido el IFE”, contó Juan en conversación con Diagonales. “En un contexto donde los controles del Control Ciudadano han aumentado, algunos chicos se vieron obligados a salir a trabajar y se exponen a la violencia policial y a que les secuestren su mercadería”, agregó.  


En el caso de los trabajadores senegaleses que residen en La Plata, sólo el 5% por ciento pudo acceder al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), según datos de la Coordinadora Migrante. El resto se mantiene, principalmente, gracias a la ayuda alimentaria y colectas solidarias de organizaciones sociales. Desde la Coordinadora no piden que se les permite salir a vender la mercadería, pero sí le piden al gobierno nacional, provincial y municipal algún tipo de asistencia o subsidio.

Ahora bien, mientras los controles se endurecen frente a la venta ambulante, se flexibilizaban en otros sectores. Esto llama la atención en un distrito que forma parte del Área Metropolitana de Buenos Aires con más de 500 casos de coronavirus y 19 fallecidos. Cabe preguntarse qué pasará en la capital bonaerense, a partir del primero de julio con las nuevas restricciones para la región del AMBA. Por su parte el intendente Julio Garro adelantó que sus redes sociales que "ante la decisión del gobierno nacional y provincial de corregir el rumbo, en La Plata nos vamos a adaptar a esta nueva realidad".