En el barrio José Luis Cabezas viven alrededor de 350 familias, un total de 1200 personas. En su mayoría, los habitantes viven de la construcción y describen al lugar como “un barrio de trabajadores”

La vecindad tiene 25 años aproximadamente, pero sus límites han crecido a lo largo del tiempo. Muchas familias se han asentado sobre las vías del tren que hoy funcionan casi como un límite geográfico. Allí se vislumbra una línea recta de viviendas precarias, unos 250 metros de hogares que hoy se encuentran aislados por un brote de coronavirus. En total, son 48 los casos confirmados y 56 todavía están en estudio, pero los operativos sanitarios y de testeos se siguen realizando.   

El barrio se encuentra en el límite entre las localidades de Berisso y Ensenada, por lo que ambos municipios tienen jurisdicción. Las tareas de aislamiento, testeos, asistencia sanitaria y alimentaria se llevan a cabo entre las dos comunas, en coordinación con el gobierno provincial.  

A partir de la confirmación de dos casos de COVID 19, a muy corta distancia uno del otro, las autoridades municipales y bonaerenses decidieron montar un operativo sanitario “puerta a puerta”, para identificar si había o no un foco de contagio. El resultado fue alarmante, a medida que pasaban los días, aumentaba la cantidad de test que volvían con resultados positivos. 

Al llegar a los 39 casos confirmados, se comprobó que todos ellos se encontraban en esos 250 metros. Es por ello, que por el momento se decidió aislar esa parte del barrio, un 12 por ciento.

En diálogo con Diagonales, Manuel De Battista, director asociado de la Región Sanitaria XI de la provincia de Buenos Aires, contó que se continúa el operativo conjunto y que se mantendrá al menos por 10 o 14 días. “Estamos trabajando en conjunto el Ministerio de Salud, las Secretarías de Salud de los dos municipios, Desarrollo Social y Seguridad bonaerense”, explicó De Battista y agregó que “se hace un abordaje integral, en la parte donde no se puede circular, se controla que eso se cumpla y en la parte del operativo que se hace casa por casa se trabaja sobre la situación de salud, alimentación y necesidades propias de cada familia, nos aseguramos que tengan comida, elementos de limpieza, la medicación”.


“Por otro lado, también se continúa con la detección de sintomáticos y de ser necesario se hace un hisopado ahí mismo en el territorio” describió el director asociado de la región sanitaria, quien además no dudó en destacar el rol de las organizaciones sociales: “nos acompañan casa por casa y son fundamentales porque son los que conocen el barrio”.

En el José Luis Cabezas hay dos comedores barriales administrados por distintas organizaciones sociales que frente a esta situación trabajan en conjunto con el Estado provincial y los municipales para asistir a todos los vecinos. La situación de vulnerabilidad social, económica y habitacional hace que sea más difícil combatir la pandemia, por lo que todos los esfuerzos son bienvenidos. 

Lalo Vallejos es militante del Movimiento Octubre y coordina el comedor Martincito de Porras, ubicado en la zona más vulnerable del barrio. En diálogo con este medio, contó que desde que comenzó el aislamiento social “mucha gente se ha quedado sin trabajo, muchos que vivían de la changa, del día a día, de la obra, se han desocupados”.

“La demanda de los comedores se triplicó”, aseguró Lalo. “Si bien funciona el servicio alimentario de las escuelas, que entregan un bolsón de mercadería a las familias con chicos, a veces no alcanza. Nosotros lo que hacíamos era complementar el comedor escolar, ahora que no funcionan igual, vemos que se multiplicó la cantidad de familias que se acerca a los comedores del barrio”. 

Sin embargo, y a pesar de esta situación, Lalo asegura que “el barrio está contenido” y que los intendentes Mario Secco, de Ensenada, y Fabián Cagliardi, de Berisso, “están muy presentes”.

Además destacó la labor de los Ministerios de Desarrollo a la Comunidad y Salud de la provincia que también llevan adelante tareas de asistencia. “Hoy estuvimos haciendo un operativo de garrafas y de alimentos secos y frescos en todo el barrio para que la gente no tenga que salir de sus casas, porque además de los casos confirmados están los que se encuentran aislados”, contó el referente barrial.

Hoy los comedores comunitarios de la zona están cerrados. “Desde el Ministerio de Salud nos dijeron que era mejor para evitar la aglomeración de gente, así que también salimos a repartir las viandas a las familias que lo necesitan”, describió Vallejos. 

Frente al brote de coronavirus, el aislamiento de parte del barrio y los operativos, Lalo aseguró que los vecinos están temerosos. “Nuestra preocupación ahora más que nada es alimentaria, que la gente tenga que comer y también la higiene” confesó. Es que al menos 5 familias debieron ser trasladas a centros de aislamiento como el nuevo Hospital de Punta Lara y el Albergue Universitario de Berisso, pues en sus hogares no se podían cumplir las condiciones de higiene y distanciamiento.