Ante el derrumbe de la imagen presidencial, que arrastra lentamente a la gobernadora María Eugenia Vidal –sobre todo en la franja joven (16-35 años), especialmente del Conurbano- el oficialismo desata nuevas estrategias para asegurar el triunfo en 2019, momento en que se definirá la hegemonía amarilla o el fracaso de la alianza Cambiemos.

Con la discusión del Presupuesto aún en veremos en la Legislatura bonaerense, el gobierno de Vidal agita fantasmas y desliza políticas pasivo-agresivas que tienen como principal blanco a la oposición. El primer blanco fue La Matanza, principal bastión kirchnerista y casa de una posible candidata “natural” a aspirar a la Gobernación bonaerense.

El enfrentamiento de la gestión Vidal con la peronista Verónica Magario, tuvo tres frentes de ataque:
 -La inseguridad en el distrito, que desde el brutal crimen del colectivero, desde la Provincia miran reojo, mientras el blanco de críticas es la intendencia.
 -La división en cuatro nuevos municipios, iniciativa histórica que refritó el legislador PRO, Mauricio Vivani (oriundo de 9 de Julio) este año con bastante poca seriedad.
 -El reparto discresional para obras, que en cada Presupuesto dejan al distrito de más de 1.800.000 habitantes con menos fondos que municipios como La Plata (899.523 habitantes) o Lomas de Zamora (613.192 personas).

El segundo blanco es mantener la división del peronismo a partir de la eliminación de las PASO. En el discurso oficial, la ley de Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias son un gasto evitable ($ 2800 millones en 2017) y una herramienta que de hecho los partidos no usan.

La oda a las elecciones internas que dio vida y permitió el ascenso al poder al frente Cambiemos (en 2015 presentó tres listas a nivel nacional y en la mayoría de los municipios bonaerenses) terminó y si se trata de ganar en 2019, algunos radicales ya se pliegan a al estrategia amarilla.

En territorio bonaerense los impulsores de la iniciativa son el tridente de decisiones PRO Jorge Macri, Ramiro Tagliaferro y Néstor Grindetti, mientras que en la Legislatura, el nuevejuliense Vivani está, una vez más, al frente de la ofensiva. 

El legislador armó un borrador para derogar la ley PASO y la movida generó algunos malestares dentro de los legisladores oficialistas, que ni siquiera estaban al tanto de la iniciativa. La llave que le falta a la iniciativa PRO es trasladar la estrategia bonaerense a la Rosada.

Marcos Peña ya calificó a las PASO como “un invento argentino” que “no existe en otras partes del mundo” y cuestionó su real utilidad en la previa a la última elección, cuando el oficialismo coqueteó con la posibilidad de una reforma política integral.

En tanto, en el llano bonaerense –en especial en el interior- los radicales asoman en el escenario electoral y algunos piden cancha para internas. En 9 de Julio, tierra del boina blanca Mariano Barroso, las elecciones partidarias de la UCR envalentonaron a los radicales no alineados al PRO y el ex intendente Walter Battistela ya se lanzó para competir. “A las PASO 2019 vamos con Walter”, se leyó en mensajes de whatsapp que circularon en el distrito.

También el diputado chacabuquense Marcelo Daletto (Cambiemos) cuestionó la iniciativa de eliminar las PASO porque, según afirmó, cambia las reglas del juego político una vez que ya se publicó el calendario electoral para el próximo año. “Las PASO son un logro de la democracia argentina porque permiten que sea la sociedad la que elija a sus candidatos y no como ocurría antes, que lo hacía muy poca gente”, afirmó. ¿Querrá destronar al polémico Víctor Aiola?