Imagen

Desde hace unos meses, por no decir durante todo 2021, la imagen de los principales dirigentes políticos nacionales es negativa. En nuestra última medición de la ESPOP (Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés) ninguno de los 21 dirigentes nacionales medidos tiene una imagen neta positiva. La única excepción es Facundo Manes, cuya imagen neta es +1. La imagen neta es el resultado de restarle a la proporción de imagen positiva la proporción de imagen negativa. En el caso de Manes, por poner este singular ejemplo, la imagen positiva es de 31% mientras que la negativa de 30%, dando lugar a ese 1% de imagen neta.

En la actualidad si consideramos sólo la imagen positiva bruta, la oposición encabeza la lista. El político que encabeza la lista es Horacio Rodríguez Larreta con 42% de positiva (pero, al mismo tiempo, con un 47% de imagen negativa). Seguido de María Eugenia Vidal, con un 39% de imagen positiva y un 51% de imagen negativa). Así las cosas, estos dos dirigentes son los de mayor imagen positiva. Le siguen Javier Milei (36%), Patricia Bullrich (34%), Martín Lousteau (32%) y el propio Manes (31%) ya mencionado. Del lado del oficialismo, el mejor posicionado es el propio presidente. Alberto Fernández presenta en la actualidad un 23% de imagen positiva, frente a un 72% de imagen negativa. La lista sigue empeorando a medida que descendemos.

Atrás quedaron los días de Abril 2020, cuando el presidente alcanzaba un 70% de imagen positiva y el jefe de gobierno, que aún hoy encabeza el ranking de imagen, presentaba un 54% de imagen positiva. En general, el transcurso pandémico de año y medio, hizo polvo la imagen de todos los dirigentes políticos de las principales fuerzas de argentina. La caída en la imagen de Todos-Juntos (por citar los términos claves de ambas coaliciones) enciende una señal de alarma. Es común, por un lado, que los dirigentes se desgasten en la gestión, pero lo que ha ocurrido este tiempo ha sido un desgaste a una aceleración solo comparable con otras coyunturas críticas argentinas.

El único dirigente que ha ido escalando posiciones ha sido Javier Milei, que en ayo presentaba 22% en agosto 27% y en la actualidad un 36%. Por supuesto, a medida que se hace conocido, no sólo aumenta su imagen positiva, sino también polariza con una proporción mayor de la sociedad. En la última medición, junto al 36% de imagen positiva acumuló un 42% de imagen negativa.


Escenarios

El panorama en general es bastante preocupante. La mayoría de los principales dirigentes del oficialismo tienen una imagen negativa excesivamente alta como para poder relanzar un liderazgo político. Para tener una idea del hundimiento: la imagen neta del presidente es de -49 puntos porcentuales, lo que indica que el 23% de imagen positiva es contrarrestado por un contundente 72% de imagen negativa. El gobernador de la provincia, Axel Kicillof, está en condiciones similares. Más profunda es la situación de la vicepresidenta, Cristina Fernández, con un 21% de imagen positiva y un 75% de negativa. Igual que el presidente de la cámara de diputados, con un 17% de imagen positiva y 75% de imagen negativa. Los cuatro líderes con mayor poder de la coalición gobernante. A eso podemos sumarle al presidente del bloque, Máximo Kirchner, con un 13% de imagen positiva y un 78% de imagen negativa. Con estos números en las figuras más relevantes de la coalición oficial, es difícil pensar un escenario de recomposición del gobierno en el corto plazo sin sumar nuevas figuras con capital político propio. Tarea que no es sencilla, ya que es difícil que con la imagen de los principales dirigentes en caída se sumen nuevos y oxigenados dirigentes que pondrían mucho en juego.

Del lado de la oposición, las cosas no son apenas un poco mejor. Como indicamos más arriba, con excepción de Manes y a duras penas, ningún dirigente tiene una imagen neta positiva. El capital político es escaso. Hay muy poco margen de maniobra. Un mínimo fallo en la coalición opositora, y los resultados pueden ser similares: en la actualidad, por dar un ejemplo, el ex presidente Mauricio Macri tiene un 26% de imagen positiva y un 68% de imagen negativa. La presidenta del PRO, también luce en modo similar aunque con cierta ventaja por ahora, con un 33% de imagen positiva y un 58% de imagen negativa.

Habrá que estar atento con otros dirigentes opositores. En el campo de la UCR prima cierto desconocimiento. Alfredo Cornejo, Gerardo Morales, Martín Lousteau y Facundo Manes tienen aún bajos niveles de conocimiento en la opinión pública nacional. Del mismo modo, en el espacio que podemos denominar como peronismo no kirchnerista o disidente, las figuras de Juan Schiaretti y Florencio Randazzo, o la más nacionalmente conocida de Roberto Lavagna, aun esperan mejorar su proyección en conocimiento y mejorar la relación entre su imagen positiva y negativa.

Cierre

El escenario es delicado cuando analizamos la imagen de los principales dirigentes del país. Todos están en rojo en términos de imagen. Los principales dirigentes políticos de las dos grandes coaliciones que en cierta medida contienen a los partidos tradicionales, están teniendo serias dificultades para ganar el aprecio de la opinión pública y en la medida que la tendencia se mantenga y proyecte, resultará por lo menos exótico pretender que el sistema funcione con dirigentes que no son queridos. O comienza un recambio dirigencial urgente o las sorpresas (que ya no son sorpresas) pueden poner en jaque el sistema de partidos y coaliciones actualmente predominante en Argentina.

*Investigador CONICET - Director de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés. Twitter: @dgreynoso