De las entrañas de La Matanza a recorrer la República Argentina con su obra de teatro, pasando por un camino atravesado por la radio, la música, la televisión, redacciones de libros y psicoanálisis. Así transitó y transita su vida Gabriel Rolón, un hombre humilde que día a día se esfuerza por concretar sus sueños.

Rolón conversó con Diagonales en el mítico teatro porteño “Picadero” y recorrió su vida al compás de las preguntas del Íntimo. Su infancia, de clase baja, junto a sus padres a quienes considera “generosos, atentos y comprensivos” con sus deseos, los sueños de ser músico y el inicio en la psicología, profesión que descubrió dando clase en una escuela.

Además, se animó a hablar de la felicidad, la soledad, elogió a Eva Perón y dio su visión de “la grieta” que atraviesa a los argentinos, acción que cree viene desde Sarmiento y sus antecesores que marcaron una sociedad de “Civilización y Barbarie”.

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Al nombrarte la palabra infancia. ¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza?

-Mis padres, mi calle de tierra en La Matanza, aquellas correrías pobres con los chicos, todos detrás de ver si el vecino que más o menos tenía algo o nos prestaba la pelota para jugar. Pero también se me viene a la mente la música, mis sueños más primitivos. Ese ámbito tan particular, en el que, con tan poco mis padres me hacían sentir que tenía tanto, eso es algo muy importante para mí, el hecho de haber aprendido que a veces se tiene tanto con tan poco, porque en definitiva lo que se trata es de construir uno mismo a partir de lo que tiene, algo que lo haga feliz. Yo me acuerdo que un día se me ocurrió que quería jugar a ser diariero, entonces mi mamá me ató un piolín y me dio un diario viejo, y yo andaba feliz con mi disfraz de diariero.

“Mis padres me hacían sentir que tenía tanto, teniendo tan poco”.  

 En el momento que mi hija era muy chiquita, no tenía para comprarle sus juguetes entonces les daba unos vasitos de yogurt para que jugará mientras se bañaba y cuando agarré un buen laburo lo primero que hice fue ir a comprar 10 muñecas y se las di para que jugará en la bañera, pero ella me dijo: “¿y mis vasos?”. Ahí me di cuenta que el problema era mío. A veces el problema es de los grandes, no de los chicos.

En ese contexto, ¿Cómo ves y analizas la figura de tus padres?

-Mis viejos fueron unos padres muy generosos, compresivos y atentos conmigo. Me estimularon mucho. En aquel momento veía a mi padre como una figura muy fuerte y a mí mamá como su compañera, pero hoy lo miro a la distancia y me doy cuenta que mi madre era mucho más fuerte que él y se encargaba de que el lugar del papá quedará ahí firme.

“Yo tuve mucho apoyo por parte de mis padres para todos mis sueños”.

Yo tuve mucho apoyo de parte de ellos dos para todos mis sueños. Yo quería ser músico, pianista y un día papá llegó de la obra -él era albañil- con una guitarra usada en una bolsa de papel. Ellos habían escuchado mi deseo de ser músico, era muy importante eso. El dolor fue que, al ver la guitarra, nunca iba a ver piano, pero no me extrañaba. Yo tengo 57 años, te estoy hablando hace 52 años atrás y piano solamente había en la casa de los ricos. No existían los teclados como se le puede comprar a los chicos, era imposible. Gracias a esa guitarra me recibí de profesor de música, me abrió un camino muy importante. Veo a mis padres como dos personas muy preocupadas y ocupadas por sus hijos, con los recursos que tenían.

Resumen:

¿Vive esa guitarra?

-Si (risas). La tiene mi mamá. Después cuando cumplí 14, con muchísimo esfuerzo, como “Cafetín de Buenos Aires” (Tango escrito por Enrique Santos Discépolo) miraba una guitarra de concierto en una casa del barrio, Fontana se llamaba, y un día de sorpresa me la compraron en 36 cuotas. Esa la tengo en mi casa, es la que toco yo todavía desde hace 43 años.

Seguramente tenés una rutina cargada. ¿En qué momento disfrutas de la música?

-Yo te diría que hoy toco cada vez que puedo, sobre todo piano porque ahora si puedo tener uno. Me puse a estudiar de grande, es mi compañía musical; por ejemplo, escribo y cuando tengo que relajarme o dejar que se asienten las ideas, tomo media hora de distancia para releer lo que escribí para ver si me parece bien, me preparo el café y me voy a tocar media hora el piano o cuando llego del teatro me preparo una copa de vino y toco. El piano me mira desafiante, ahora que lo tengo, no puedo dedicarle el tiempo que le hubiese dado cuando lo deseaba, pero con el poco tiempo que tengo, sigo comunicándome con la música.

“Con el poco tiempo que tengo, sigo comunicándome con la música”.

Siempre decís que, en una charla con tu papá, te terminaste de decidir para estudiar psicología. ¿En qué momento mirás con buenos ojos esa carrera y se lo expresas a tu viejo?

-Yo tomo la decisión de interrumpir el profesorado de matemática, dejarlo trunco y anotarme en psicología cuando un día dando clase en un colegio secundario, yo daba clase como profesor de música y en otro turno era preceptor, tenía varios trabajos, me di cuenta que en mis clases no dictaba material teórico, que hablaba con los chicos y ellos me contaban sus problemas.

“Un día vi a un chico mal, me senté a hablar con él y cuando sonó el timbre, le di un abrazo y me dije: 'a mí no me gusta enseñarles, me gusta escucharlos'”.

Un día vi a un chico mal, di por asueto para todos los demás y me llevé a ese pibe al patio, me senté hablar con él y cuando sonó el timbre, di un abrazo y me dije: “a mí no me gusta enseñarles, me gusta escucharlos”. Lo mío no era ser docente, era ser psicólogo, ahí tuve la impresión de hacer consciente algo que desde chico quizás ya estaba en mí. Porque yo era el compañero de madrugadas solitarias de mi padre, me quedaba escuchando su infancia en el reformatorio y su soledad. Esto lo veo ahora.

“Yo era el compañero de madrugadas solitarias de mi padre”.

Hoy sos una pluma muy respetada, ¿cuándo nació la posibilidad de escribir un libro? 

-Vino el director de Planeta a buscarme, fue muy particular y curioso. Parece ser que en las grandes librerías habían hecho una encuesta que consistía en preguntarle a todos los que habían comprado un libro de qué autor que aún no ha publicado nada a usted le gustaría leer algo. Como la gente me había escuchado mucho con Dolina, con la Negra Vernaci; parece ser que por mayoría salí electo y me vino a convocar. Claramente un escritor no se encuentra por una decisión en un día, uno puede decir ‘tengo ganas de ser escritor’, pero dejame decirte que va a fallar porque un escritor se construye en muchísimos años, porque antes que nada es un lector.

Ping Pong:


El escritor está atravesado por las letras de un modo fatal, no puede no pensar de un modo literario. Yo había tenido algún intento juvenil de escribir unas cosas y desde muy chico escribía cuentos.

Libro, radio, televisión ¿Qué encontraste en el teatro?

-El teatro tiene algo maravilloso. En primer lugar, es algo que yo había soñado siempre desde otro sitio, como te decía, yo quería ser músico y un músico se para en un escenario y está frente al público, ese es mi deseo. De algún modo lo concreto cuando llego a la radio, de la mano de Alejandro Dolina; su programa es con público y lo hice durante 14 años. Básicamente, lo que te genera el teatro, no lo genera ninguna otra rama del arte, es ese contacto y esa característica de que las cosas son solo por un instante. Es una característica efímera que tiene, porque hiciste la mejor función de tu vida y no te la podes guardar; y lo peor que podes hacer es querer repetirla porque ahí ya no vas a ser vos creando algo, sino que vas a ser vos tratando de imitar algo que creaste en otro momento, con otro público y otro estado emocional.

“El teatro se parece  a la vida, porque uno no siempre puede elegir la mejor parte, congelarla y guardársela”.

El teatro se parece a la vida, porque uno no siempre puede elegir la mejor parte, congelarla y guardársela. La vida te pone ante el desafío de si va a ser igual, peor y mejor de lo que ya hiciste, pero de eso se trata vivir y de eso se actuar.

Yo soy alguien que requiero de mis afectos, en el teatro trabajo con mi mujer, mi hija y mis amigos. En radio construí un vínculo de amistad con el Negro Dolina, Guillermo Stronati, Jorge Dorio, Negra Vernaci. Donde voy, construyo lazos de amistad o me retiro, porque me cuesta mucho no estar rodeado de afectos. Nosotros hacemos 140 ciudades en menos de 200 días de gira, sabes lo que es hacer todo eso rodeado de desconocidos o gente que te llevas mal, debe ser espantoso. Yo todo el tiempo estoy rodeado de mis afectos.

“Donde voy, construyo lazos de amistad. Me cuesta mucho no estar rodeado de afectos”.

¿Sos pasional?

Muy.

Resumen 2

¿La pasión se construye o se nace con ella?

-Yo creo que tenemos determinadas características. En mi caso particular la gente suele pensar que soy mucho más frío y pensante, de lo que yo soy; porque por mi manera pública de comunicarme muchas veces me dicen “yo lo escuchó a usted y me relaja o me dormiría escuchándolo”. Todas estas cosas, mis hijos y mi mujer, me dicen “no te conocen”, no saben que sos un tipo muy pasional. No podría haber sido psicólogo, dramaturgo, novelista, ensayista, conductor de radio, músico, guitarrista y todo lo que hice sino me recorriera una pasión tan urgente que no me deja retener. Ese es el punto, muchas veces la gente que me quiere me dice ya está, qué necesidad de estar días y días en la ruta, si podes estar menos y relajarte, pero me inquieta sino me dejo guiar por la pasión.

“No podría haber hecho todo lo que hice si no me recorriera una pasión tan urgente que  no me deja retener”.

El lado B del amor expresado en un libro, en una obra ¿cuál es el lado B de Gabriel Rolón?

-Este tipo demasiado pasional, tomando como “Lado B”. El que la gente no escucha y no conoce. Me esfuerzo mucho por pensar muy rápido, porque a veces ante ciertas circunstancias siento ese hervor de muchacho “matancero” que me recorre y ante ciertos momentos me enojaría y diría cosas muy fuertes.

“Mi lado B es este tipo demasiado pasional”.

Sin embargo, trato de pensar muy rápido para que públicamente esas cosas no se vean en mí, porque eso es parte de mi pensamiento, de mis emociones y yo elijo cuándo jugarlas o no.

¿Qué es para vos la felicidad? ¿Lo material influye?

-Yo creo que la felicidad es tener la capacidad de cuando te quedas solo en la noche y podes mirar hacia dentro sin sentir vergüenza de lo que sos. Yo con eso, estoy hecho. Cada quien construye su felicidad, la felicidad no es lo mismo para todos y no es lo mismo para nosotros mismos en distintos momentos. Aquel regalo de reyes, que a los cinco años me hizo saltar de emoción para abrazar a mis viejos, porque yo me había dado cuenta, aunque era muy chico, que los reyes eran más generosos con los pibes ricos que con nosotros y no entendía porque, yo ese año había pedido regalo de rico, una pelota de cuero y unos guantes de arquero, para que, si me frustrarán, me lo hicieran con ganas y supieran que estaban haciendo las cosas mal.

“Con cinco años, yo me había dado cuenta que los reyes eran más generosos con los pibes ricos que con nosotros”.

 Era plantar bandera enojado contra los reyes, pero cuando amanecí con la pelota y los guantes, salí corriendo de felicidad para abrazar a mis viejos que también lloraban –lo que les debe haber costado esa compra- y yo recuerdo pocos momentos en mi vida así. Si hoy me despierto con una pelota y unos guantes de arquero en la cama, no me voy sentir muy feliz, porque lo que me hace feliz hoy no es lo mismo y probablemente lo que me haga feliz dentro de dos años no sea lo que hoy me hace feliz.

“La felicidad no es lo mismo para todos y no es lo mismo para nosotros mismos en distintos momentos”.

En cuanto a lo material, yo te diría que, a los matemáticos, aprovecho mi formación como profesor inconcluso, tiene un criterio que es necesario, pero no suficiente, digo: para hacer un cuadrado, es necesario tener cuatro lados, pero no basta con tener cuatro lados para tener un cuadrado, porque además los cuatro lados tienen que ser rectos y los cuatro ángulos tienen que ser iguales. Creo que lo material se parece a eso, lo material es necesario, pero no suficiente. ¿Por qué digo que es necesario? Al menos tener las condiciones mínimas e indispensables para poder soñar, porque si vos no comes, te despierta el frío por las noches en invierno o si ves llorar a tus padres porque no pueden pagar el alquiler, es muy difícil ser feliz. Yo he aprendido que se puede ser feliz con poco, pero no se puede ser feliz con nada.

“Si ves llorar a tus padres porque no pueden pagar el alquiler, es muy difícil ser feliz”.

Sos una persona que la gente admira, te sigue y se siente identificada con vos. ¿Le tenés miedo a que un día todo eso desaparezca? ¿Le tenés miedo a la soledad? 

-Yo sé que esto va a desaparecer. Yo he visto a personas muy famosas, ser olvidadas. Yo sé que esto va a pasar y estoy preparado para que esto pase, lo que estoy haciendo justamente es sumar, juntar momentos hermosos que acompañen mi soledad, porque en la soledad no hay más que nosotros mismos. El que tiene miedo a la soledad es porque tiene miedo a quedarse solo con uno mismo y no tengo miedo a quedarme solo conmigo mismo. Me puedo mirar hacia adentro, sabiendo que no alcance todo lo que quise, pero siempre me esforcé para ser un buen tipo y traté de hacer los deberes para estar tranquilo con mi conciencia.

“El que tiene miedo a la soledad es porque tiene miedo a quedarse solo con uno mismo”.

¿Cómo se construye el amor-odio a líderes políticos? ¿Por qué? ¿Cuánto influyen los medios?

-Los medios influyen muchísimo y siempre ha sido así, pero se quiere hacer creer que esto es una novedad de esta época. Sarmiento escribió un libro que se llama “Civilización y Barbarie”, ¿Querés una manera más fuerte de plantear una grieta? De un lado estaban los señores que tenían plata y se habían educado en Europa; del otro, todos los demás: los gauchos, los indios, los negros, los criollos. En aquellos momentos, los medios que manejaban en esos tiempos, hacían eso y lo hicieron hasta tal punto, que cuando yo era chico, te portabas mal y te decían “este es un indio”. Fíjate cómo había quedado en la memoria que un niño era un salvaje o el “hace cosas de negros” ¿Cómo cosas de negros? ¿Qué son los negros? Todo eso se fomentó en aquellas épocas, no hemos podido zanjar históricamente esa brecha que Sarmiento toma, pero no inventa. Lo toma de Rivadavia, Mitre y todos los que dividieron la patria en dos, condenando a la mayoría al sufrimiento, queriendo como querían ellos, una patria para la Civilización, digamos hoy, para Capital Federal y Gran Buenos Aires; y lo demás no me interesa. Yo creo que esta es la gran tragedia de la Argentina y que estamos dando pelea. Somos un país muy joven. A veces se nos compara con países que tienen más de mil años, pero hemos nacido en lugares diferentes; nosotros nacimos en un país de la periferia del mundo, se habla del descubrimiento de América, fuimos los descubiertos, no lo descubridores y nos tocó el lugar que los descubridores nos quisieron dar. Tenemos que plantar bandera y dar una batalla dura, porque desde este lugar vamos a sentir siempre un sentimiento de dolor, de marginación, pero tiene que ver con este cipayismo que nos habita y nos invita a parecernos aquellos que no somos.

El poder, con todo lo que significa. ¿Cuánto influye en las personas?

-Todos tenemos una mayor o menor voluntad de poder. Esto lo decía Nietzsche, “el espíritu del hombre es la voluntad del poder que tenga”, nada más que a veces alguien puede desvelarlo. El tema es no ser excesivo en las cosas, no ser desmesurado. El amor está bien, está bárbaro, pero si vos por amor sos capaz de matar, deja de estar bien. En esto es así, todos necesitamos una cierta cuota de poder que tiene que ver con tener algo para dar, con sentirnos seguros de que esto lo podemos hacer nosotros, pedirle al otro que confíe, que lo vamos a llevar adelante. Cuando la necesidad de poder es desmesurada y yo quiero que todos estén por debajo de mí y todos capten sin chistar lo que yo digo, ahí empieza a pervertirse la cuestión y se pone difícil.

En su cumpleaños número 100, hiciste una publicación saludando a Eva Perón. ¿Qué te genera? 

-Eva me genera una profunda emoción, es una chica que nació en los peores lugares que se puede nacer, en una familia ilegitima en aquellos momentos, en unos años tremendos, en un lugar desfavorecido, un hogar marginal, sin reconocimiento de su padre y siendo mujer, que en aquellos momentos era tan difícil. Sin embargo, fue abriendo camino, a partir de su deseo, su lucha y su cercanía con la gente; yo conozco muchísimas anécdotas reales, pero los invito a buscar a los que lean y vean esta nota, en Youtube, la anécdota que cuenta Facundo Cabral de cómo Eva Perón le salvó la vida y él no era nadie, solo un nene de nueve años, que corría al lado de un auto porque su mamá se moría de hambre y ella se detuvo, paró y escuchó su pedido.

“Eva Perón me genera una profunda emoción”.

Yo tengo una afinidad muy grande por Eva, a veces se dice una mujer amada y odiada, pero no en el mismo porcentaje. La odiaba el 15 por ciento de los argentinos y la amaba el 85, que es un montón. Me parece que ella toma un guante del feminismo, que venía desde mucho antes que ella, pero había quedado un poco obturado en la Argentina por la dictadura de Uriburu en adelante. Pero ella agarra y lucha mucho para darle derechos. No solo el derecho al voto, que no es menor, porque para votar hay que estar emancipado, decirle a una mujer usted vota, es decirle usted ya no pertenece más a su esposo. Lo menos transcendente es que puedan votar, sino lo que implicaba, que eran sujetos independientes, ese es el gran derecho.

En este contexto, ¿de qué manera observas la lucha de las mujeres por adquirir derechos?

-Adhiero a lucha de las mujeres, lo hago públicamente, lo he hecho en el Congreso de la Nación cada vez que me han solicitado mi participación como una voz para ser escuchada allí, porque además creo que en la actualidad es el único y verdadero movimiento que pone en tela de juicio el poder globalizado. La que están poniendo el modelo de mundo que tenemos, son las mujeres y como no me gusta el modelo de mundo que tenemos, estoy del lado de ellas.

“El movimiento de las mujeres, en la actualidad es el único y verdadero movimiento que pone en tela de juicio el poder globalizado”.

Por último, hablabas de Civilización y Barbarie. ¿De qué lado está más cerca Gabriel Rolón?

-De la barbarie. Yo soy un negro, un pobre, descendiente de indios, déjame de este lado del barrio, aunque del otro lado no lo sepan, de este lado se lee mucho, se escucha mucha música y se es muy feliz con los afectos. Yo siempre voy a estar del lado de mi gente, no pensando en el otro como enemigo. Porque el problema, por ejemplo, ya que hablaste de Eva, se decía que ella hablaba con los pobres, pero se vestía con ropa “X”, ¿era una Primera Dama no?, vos escuchaste que de la Primera Dama actual se quejen por quien la viste, no. Porque se Eva sí, porque era pobre, ilegitima, porque estaba del lado de los cabezas. Déjame de ese lado, yo tengo mi corazón muy cerca de mi pueblo.