Si hay una persona que saca el cassette ante los medios y responde sin esquivar la pregunta, ese es Humberto Grondona. El director técnico, dirigente e hijo de Julio Grondona recibió al medio en el hotel 8 de Octubre y opinó sobre diferentes temas. Desde su infancia hasta llegar a cuestiones de la actualidad como la del contexto político nacional y la organización del fútbol argentino.

Sus recuerdos de niño con Arsenal de Sarandí (club que fundó su padre), sus trabajos como entrenador donde elogió a Carlos Bilardo, la Selección Argentina donde afirmó que Lionel Scaloni se encontró con una ventaja “porque comienza a dirigir en una selección y no en equipo” e hizo referencia a la trayectoria de Julio en AFA. “A nivel Mundial era el uno”, manifestó.

A la hora de hablar de la actualidad política y social, expresó que ve mal al país con un retroceso en la educación y con problemas de pobreza y detalló que no le asombró que Mauricio Macri, un dirigente del fútbol, llegue a ser Presidente de la Nación: “En este país no me sorprende nada”, sentenció.

Mirá la entrevista completa:

 ¿Qué es lo primero que se te viene a la memoria con la palabra infancia?

-Lo que hacíamos, jugar a la pelota en la calle con mis amigos e ir al club, Arsenal de Sarandí, que estaba en la esquina. Recuerdo mucho de ir a la cancha a ver los partidos o iba a ver a Independiente. Lo que más me gustaba era ver fútbol y conocer los estadios, porque después en el colegio, mis compañeros eran hincha de diferentes clubes, el único de Arsenal era yo, intercambiamos opiniones. Me dediqué más a eso que a estudiar, por eso tuve muchos problemas con mis padres por los estudios, no me castigaban, pero de repente si me portaba mal o llamaba la directora, me sacaban la ida de ir a ver Independiente o Arsenal y me sentía mal. Fue una infancia de fútbol.

“Recuerdo mucho ir a la cancha en mi infancia”.

¿Cómo era el Humberto Grondona jugador?

-Todos dicen que era bueno, pero era vago. Yo siempre reaccionaba dependiendo del trato y por eso yo siempre rescato el factor humano, desde hace 40 años a la fecha. Si a mí me trataban bien, me mataba, pero a veces me mataba y no me trataban bien, en el sentido que te hacían el cuento. Vos pensabas que estabas para jugar y no te ponían, me daba bronca. Entonces tuve diferentes técnicos que me enseñaron a ser todo lo contrario a lo que hacían conmigo, es decir, ser sincero. Yo a los jugadores jamás le escondí nada, lo bueno y lo malo.

“Como jugador todos dicen que era bueno, pero era vago”.

Hubo momentos que estuve muy bien y no me ponían, más que nada en Arsenal, en Tigre jugué, en Morón y en el interior también, pero siempre que llegaba al profesionalismo tenía un bloqueo, no sé por qué motivo, quizás por mi apellido era un compromiso. Tampoco era tan sacrificado, me gustaba jugar en el barro, pero cumplía con lo que el técnico me pedía en ese sentido era obediente.

¿En qué momento se despertó el técnico?

-Cuando empiezo el ciclo de selección con Carlos Bilardo, lo acompañé del ‘83 al ‘90, yo jugaba, pero me iba con él, miraba los rivales y jugadores. Había días que veíamos tres partidos (risas), íbamos de La Plata a Liniers y de ahí a Caballito. Al principio era raro, Bilardo era todo lo contrario a lo nuestro, nosotros veníamos de Independiente, él de Estudiantes, nos había ganado dos campeonatos, yo le tenía bronca. Hasta que lo conocimos y es un hermano mayor para mí. Él me hizo ver el fútbol de otra manera; cuando todos miraban la pelota, él me hacía mirar cómo quedaba parado el equipo. Un día hablando, le dije, no sé lo que voy hacer, pero después de una gira por Europa (Eurocopa) Osvaldo Sosa me invita a entrenar en Deportivo Armenio y arranqué en la reserva y no paré.

“Ser hijo de, me hizo exigir más”.

¿Te perjudicó mucho ser hijo de?

-Sí y no. Te explicó por qué, porque me hizo exigir más, donde iba siempre me miraban con más ojos de los normales y siempre estaban esperando una caída para decir “éste está acá por esto”. Eso me ayudó, me exigió, lo que no era de jugador, lo fui como director técnico, apasionado y estando en todos los detalles.

¿Cómo ves hoy la organización el fútbol argentino con Chiqui Tapia?

-Lo veo que intenta hacer las cosas bien, está en todos los detalles y es un tipo que en los lugares donde hay un evento va. Después no sé qué puede llegar a pasar, pero por lo menos presente está. Es un inicio de una nueva etapa para él, antes lo hacía como un dirigente encubierto. Después puedo estar de acuerdo o no en muchas cosas, si se cambia un reglamento o no en el medio de un torneo.

Sobre el  Chiqui Tapia: “Lo veo que intenta hacer las cosas bien”.

¿Entendés la Superliga?

-En España la entendía, pero fracasó dos veces y fue ayudada por el gobierno, por las federaciones españolas. Acá en Argentina no la entiendo, adentro de la cancha maneja la AFA y fuera de la cancha la Superliga, si no pagás suspende la Superliga y la AFA no tiene nada que ver. Hay buena intensión, porque conozco a los que manejan, sería malo si te digo que no tienen buena intensión. Pero es muy difícil lidiar con los dirigentes que el 80 por ciento son muy ventajeros o hacen la lógica para favorecer a su institución.

“Es muy difícil lidiar con los dirigentes que el 80 por ciento son muy ventajeros”.

Metiéndonos en la Selección Argentina. ¿Qué opinas de esta oportunidad que se le presenta a Lionel Scaloni?

-Scaloni entre comillas entró por la ventana, que la aproveché y hay que apoyarlo. Pero tiene una chance muy grande, todos comenzamos en clubes, él comienza en la selección. Arranca desde una posición buenísima. Tiene que tener buen feeling, conoce algunos chicos de los torneos mundiales juveniles, fue compañero de algunos, después hay que ver cómo trasmite las cosas. Espero que no invente nada porque está todo inventado y es muy simple.

“Scaloni entró por la ventana y tiene una chance muy grande”.

Háblame del Julio Grondona papá y dirigente…

-En las dos hay una coincidencia que es la generosidad. Con nosotros es lógico la generosidad del padre a un hijo y en el fútbol no era tan lógico porque el dio demasiado y no controló, porque el entendía que la plata era de los clubes. Pero el fútbol es pasión, el dirigente puede cometer errores, quiere armar un equipo importante para salir campeón, después no lo logra y se embarga. Fue generoso en ambos lugares, pero en uno tenía que ser más exigente.

Sobre Julio Grondona: “El dio demasiado y no controló, porque él entendía que la plata era de los clubes”.

Después, si ser equilibrado y tener cintura política es malo, y bueno, pero me parece que eso no era, porque él no está y se desorganiza el fútbol en diferentes instituciones.

Resumen:

¿En qué crees que falló?

-Yo no puedo medirlo. A nivel mundial era el uno, a nivel sudamericano ni hablar. Por eso te digo, acá a veces es contraproducente ser exitoso. Nosotros no queremos a la gente exitosa. En otro lado te respetan un montón, acá no.  Mi viejo trató siempre de acomodar a todos de la mejor manera posible y fue muy difícil lidiar con los dirigentes.

“A nivel mundial y sudamericano era el uno. Acá a veces es contraproducente ser exitoso”.

Hay una frase que siempre se repite en los pasillos de AFA: “Julio Grondona era un mal necesario”. ¿Qué opinas?

-Depende quién la dice, si vos me decís quién la dice yo te digo. Pasaron tantos por ahí a pedir plata, favores, a pelearse adelante de él que no creo que esa sea la frase. Con el tiempo, los que actuaron mal se fueron cayendo, van a un club, pierden las elecciones y desaparecen del mapa. Él no creo que sea un mal necesario. Los que dicen eso, no pueden hablar, después que faltó él hubo una separación del fútbol.

¿Lo cagaron mucho a tu viejo?

-No, en vida no. Después de que murió, los que hablaron de él yo los conozco y cuando conocés a alguien que falla, después no falla. Si cuando estaba, vos ves que falla cuando muere no es difícil que cambie, porque siguen fallando en el relato, pero allá ellos. Quizás hubo gente que se abusó sí, pero está pagando las consecuencias. El mal tipo va hacer toda la vida mal tipo. Es por naturaleza.

¿Lo conoces a Bragarnik? 

-Sí.

¿Qué opinas?

-Para muchos colegas míos es necesario, porque sin él no podrían dirigir. Es un mal necesario para ellos. Yo no podría aceptar estar un club y estar en otro. Yo en mi vida fracasé tres veces, en 30 años que dirijo y me dolía, no salía a la calle. Pero me reinventaba otra vez, me daban la posibilidad y en los lugares que volví me fui bien.

No me gusta la política que él utiliza, yo recibí un Arsenal mal, que con muchísimo trabajo logró salvarse del descenso, pero era un equipo de descarte. Él pone todos sus jugadores buenos en un equipo y en otros los demás. Igualmente, él tiene más perdidas que ganadas, pero tiene un periodismo, mínimo, que lo apoya y lo ayuda. Además, no tiene buenos técnicos y jugadores, tiene muy poquitos. Yo tenía buena relación con él, hasta que dirigí Arsenal que él estaba de gerenciador y no me gustó cómo se manejó conmigo, otros le decían todo que sí, yo no.

Sos una persona que dialoga y camina mucho la calle. ¿Cómo ves el contexto social, político y económico del país en la actualidad?

-Que difícil (Risas). Consumo programas, se aprovechan, es un momento divino porque los programas de televisión políticos todos los días hacen una mezcla tan rara. Yo viví todos los gobiernos desde Arturo Illia y me encanta cuando veo muchachos que hace 30 años actuaron, actuaron mal y siguen estando.

“Me encanta cuando veo muchachos que hace 30 años actuaron mal y siguen estando”.

Por lo que une ve, yo no soy opinólogo, ni politólogo. Se me hace que Macri llegó con unas ideas como pueden llegar las mayorías y no las puede realizar. Se ve que no está bien, pero están los del otro lado que quieren hacer creer que se está muy mal, pero también están los oficialistas que te quieren hacer creer que se está más o menos bien. La realidad indica que un carrito en el Supermercado de mercadería no cuesta lo que valía hace un mes o hace 15 días, eso es preocupante. Siempre fue así, yo no recuerdo que tengamos estabilidad, salvo con algunos gobiernos de hace mucho tiempo atrás. Hay gente que dice que hace 70 años que estamos mal, es posible; yo lo que veo es que crecemos, pero no lo hacemos bien.

“Me preocupa muchísimo la pobreza, en la calle ves gente durmiendo con nenes”.

A mí me preocupa muchísimo la pobreza, en la calle ves gente durmiendo con nenes y eso me pone muy mal, pero más me preocupa la educación, ya no hay respeto y tolerancia. Estamos muy confundidos en esas temáticas, nosotros nos vamos a ver un cambio importante. Es siempre la misma película, van cambiando los protagonistas de roles, porque siempre están los mismo y están los monjes negros que te manejan toda la historia. Lo veo así, se magnifica en muchas ocasiones, pero no se está tan errado, porque hay cosas que sean echo bien, porque todos los gobiernos hicieron cosas buenas, pero no hay continuidad y volvemos a retroceder. Somos una máquina de retroceder. Avanzamos un paso y retrocedemos veinte.

“Es siempre la misma película, van cambiando los protagonistas de roles, porque siempre están los mismos y están los monjes negros que te manejan toda la historia”.

Tu papá fue un gran dirigente. ¿Podría haber sido Presidente de la Nación?

-No. A él primero le ofrecieron la Intendencia de Avellaneda y la respuesta que tuvo fue siempre “tengo que echar muchos amigos que están ahí”. Como todas las intendencias, algún ñoqui aparece, pero eran amigos de él. La gobernación sí se la ofrecieron, pero él era un apasionado por el fútbol, era lo único que le importaba.

¿Con que dirigentes políticos se llevó bien?

-Todos los presidentes se llevaron bien con él, fue al revés. Hubo una movida de que él fue un Presidente electo por los militares, ellos tenían otro candidato, pero quizás el éxito de Independiente ante Talleres de Córdoba hizo que se asentará más la posición de mi padre. Con Raúl Alfonsín se llevó muy bien, era de Independiente e iba a la cancha. Con todos tuvo buena relación.

¿Quién fue el gran amigo de tu viejo?

-Él tenía mucha gente que lo quería mucho. Amigos eran los del barrio, los que fundaron el club Arsenal, que trabajan en el Ferretería y pasaron a ser dirigentes. Después el fútbol le dio muchos amigos, Ángel Villar era muy compañero de él y Blatter lo quería mucho. Era muy respetado en el fútbol mundial.

Lo conocías como dirigente ¿te imaginabas que Mauricio Macri iba a convertirse en Presidente de la Nación?

-En Argentina puede pasar cualquier cosa y más en esta sociedad, por eso hay que estar bien con todos porque puede ocurrir lo que menos pensás. Hoy estamos hablando de Macri, pero llegó cada uno también. Kirchner llega con un porcentaje mínimo a ser Presidente y nadie lo imaginaba, lo mismo pasa con los gobernadores e intendentes. Pero es así, de pronto tenés una persona que la ves, no das dos mangos y con el tiempo pasó a ser Intendente de una ciudad.

“Nada me sorprende en Argentina”.

Por eso hay que mirar a todos bien y si yo iba con la Selección me sacaba fotos con todos, porque si algún día llega, tengo la foto con este o él tiene una foto conmigo. No hay sorpresas, después de lo que vos me preguntaste no hay sorpresas, después de que Sampaoli sea técnico de la selección no hay sorpresas, que Scaloni esté al mando de la selección mayor, ya no me sorprende nada. Por eso hay que estar con los ojos bien abiertos.