El rotundo triunfo del Frente de Todos, generó profundas modificaciones en el escenario político nacional, provincial y municipal de cara hacia el futuro porque demuestra claramente que en la democracia, son las mayorías las que marcan a los gobiernos el camino a seguir.

Y si bien las encuestas dan una idea aproximada, el resultado fue una respuesta del electorado a lo que recibe por parte del Estado y los gobernantes a su cargo.

Y en este caso, el resultado estuvo en plena consonancia con lo que, en mi caso como legisladora pero también como militante del Frente de Todos, recogíamos de la calle, no sólo en la recorrida de campaña, sino a poco de iniciada la gestión de Cambiemos, la cual podría resumirse en que se la pasaron pidiendo paciencia mientras quitaban derechos.

Por eso, es que las PASO dejaron al descubierto los reclamos básicos, esos insustituibles a la hora de ser ofrecidos por el Estado, como son la educación, la salud y la seguridad, para tener un pueblo sano, instruido y sin miedos.

Pero principalmente, aquellos sectores sin voz pero con votos, se manifestaron a favor de recuperar aquellas cosas que exceden lo material, no pidieron ayuda o subsidios como creen algunos de modo despectivo.

Los reclamos de esta campaña tienen que ver con los intangibles, la gente reclamó un presente y perspectivas de futuro.  Con quien hablábamos estaba angustiado ya sea por la posibilidad de perder el trabajo como de no conseguirlo

¿Y cómo saciar la angustia? No se trata de llevar una caja mágica y repartir esas cosas que tienen que ver con los derechos humanos de los pueblos y que se traducen en necesidades que trascienden lo material.

Porque quiénes se quedaron sin sueños en estos cuatro años no sólo fueron los más vulnerables, sino también las clases sociales que hasta no hace mucho tenían acceso a los bienes pero también se construían a ellos mismos en medio de un camino que si bien podía tener algunas piedras para sortear y se llegaba con sacrificio, así lo permitía. Pero la gestión de Cambiemos les puso un cepo al crecimiento y ahora habrá que recomponer a todos los heridos que quedaron en el camino.

Y eso se logrará en principio con responsabilidad, esa responsabilidad que no mostró el Presidente de la Nación que salió a retarnos a todos los que no lo votamos y que dos días después nos pidió perdón y nos ofreció lo que antes nos negaba.

Responsabilidad como la que tuvo Alberto Fernández que le aseguró a Mauricio Macri que acompañará la gobernabilidad, pero se diferenció de él para dejar en claro que no todo es lo mismo y que a partir del 10 de diciembre el gobierno estará para mirar a la gente cara a cara y construir en conjunto las soluciones.

Responsabilidad como la que mostró nuestro intendente de Zárate, Osvaldo Cáffaro, que con un modelo de gestión de 12 años, se impuso con trabajo y creatividad generando participación pública privada en obras como la bellísima costanera que inauguramos o poniendo el foco en la creación de una universidad popular gratuita y abocada a los temas de capacitación que más le interesan al distrito. Sin olvidarse de nadie, poniendo a todo su equipo a dar respuestas los más necesitados y acompañando las vicisitudes de las pymes y las industrias en tiempos de profunda recesión.

Comparar ambas gestiones es una clara muestra del espacio al que la mayoría apuntó su voto.


*Mamá y militante. Diputada Provincial por la 2da. Sección Electoral, Bloque del PJ- Unidad y Renovación. Twitter: @PatriciaMoyanoDip