En una jornada maratónica  dentro de la Legislatura bonaerense, llena de proyectos de vital importancia para el gobierno de Axel Kicillof como el Presupuesto 2022, la Ley de Ministerios y la Reforma Impositiva, el debate más intenso que dividió aguas propias y ajenas fue en torno a la iniciativa que modificó la Ley que limita la reelección de intendentes, legisladores y concejales en la provincia de Buenos Aires.

Después de varias semanas de debate, la mayoría de los legisladores de Juntos y el Frente de Todos acordaron fusionar dos proyectos, uno presentado por Juan Pablo Allan (PRO) y otro redactado por Gabriela Demaría (Frente de Todos). La iniciativa común, ahora convertida en ley, toma como primer mandato de los jefes comunales el comenzado en 2019 y, por ende, aquellos mandatarios que lo deseen podrán postularse una vez más en 2023.

Por iniciativa de Juntos, la norma también establece que "quedan comprendidos en la prohibición todos aquellos que hayan asumido su cargo por un segundo periodo sin importar que el mismo haya sido ejercido  total o parcialmente", con el objetivo de impedir que se tomen licencias para evadir la ley.

“Muchos han encontrado una vía de escape a la ley que aprobamos en 2016. Casi la mitad de los intendentes del oficialismo que no podían volver a presentarse en 2023 han tomado una licencia antes del 10 de diciembre para poder hacerlo. En cambio, el 100% de nuestros intendentes se verían afectados por la limitación por no tomar una diagonales y respetar la ley, eso no es justo y genera una gran desigualdad de cara a 2023”, sostuvo Juan Pablo Allan antes de votar a favor de la modificación que permite una nueva reelección dentro de dos años.

Sin embargo, el acuerdo para respaldar este proyecto no fue pleno ni siquiera dentro de las mismas fuerzas que lo impulsaron. Senadores y legisladores de Juntos y del Frente de Todos votaron en contra de la legislación y lanzaron fuertes críticas hacia sus propios compañeros.

Senadores y diputados vidalistas, de la Coalición Cívica y del Frente Renovador votaron en contra de las modificaciones a la norma en ambas Cámaras, dejando al descubierto las diferencias internas.

La Cámara Alta de la provincia de Buenos Aires cuenta con un total de 46 legisladores, de los cuales 45 estuvieron presentes. De ellos, 36 votaron a favor y aprobaron el proyecto tras más de una hora de intensos cruces en el recinto. El senador vidalista, Walter Lanaro, fue uno de los más contundentes y lanzó un mensaje a sus propios compañeros de fuerza, tanto del PRO como del radicalismo.

“La gente tiene preocupaciones reales sobre la inseguridad, como llegar a fin de mes y nosotros estamos acá, un 28 de diciembre, en una sesión extraordinaria, votando una modificación a una ley para permitir las reelecciones”, cuestionó indignado. Además, recordó que durante la campaña de 2015, una boleta de María Eugenia Vidal decía “La coherencia es un valor de la política”.

“Parece que algunos compañeros se olvidaron de esa coherencia”, lanzó Lanaro en un claro mensaje para los propios. En tanto, el senador José Andrés De Leo, de la Coalición Cívica, también votó en contra del cambio en la legislación y sostuvo que “ahora los dirigentes que en realidad están a favor de la reelección indefinida pero no se animan a plantearlo públicamente van a tener cuatro años para trabajar en la derogación definitiva de esta ley”.

Sin embargo, la disputa interna no sólo se dio en Juntos. En el Frente de Todos, los cuatro senadores del Frente Renovador, espacio que lidera Sergio Massa y que impulsó la normativa original aprobada en 2016 para limitar las reelecciones, también votaron en contra.

Por eso, mientras que quienes impulsaron la modificación a ley estaban seguros de su aprobación en el Senado, sabían que la discusión en la Cámara de Diputados iba a ser más difícil porque allí tuvieron la oposición de los legisladores vidalistas, massistas, del Frente de Izquierda, y los liberales de Avanza Libertad.

Pero sus votos no fueron suficientes para bloquear el debate en el recinto y menos aún para rechazar la iniciativa. El diputado del Frente Renovador, Rubén Eslaiman, propuso que la votación para ver si se trataba la iniciativa sobre tablas fuera nominal, es decir que obligaba a cada legislador a decir a viva voz su voto, uno por uno. Para bloquear su tratamiento, quienes se oponían a una transformación de la ley necesitaban al menos 31 votos y en esa carrera por conseguirlos, se vivieron situaciones insólitas.

Al momento de la votación, Eslaiman se comunicó por videollamada con la diputada Luciana Padulo, quien en ese momento no se encontraba en el recinto, para que dijera su voto por teléfono. “Hay ciertos protocolos, diputado”, le recriminó el presidente de la Cámara, Federico Otermin.

Aún así, de los 92 diputados presentes, 68 votaron a favor y, finalmente, la iniciativa conjunta entre sectores de Juntos y el Frente de Todos se convirtió en ley.

“Esta ley ataca un problema, un vicio que había en la reglamentación que votamos en 2016 que le permitía a la mayoría de los intendentes esquivarla con el uso de las licencias”, consideró el diputado de Juntos, Marcelo Daletto. “Esperamos que con esta incorporación terminemos de una buena con la reelección indefinida en la provincia de Buenos Aires”, señaló en conversación con Diagonales.

Respecto a la discusión sobre desde qué año se contaba el primer mandatro, Daletto reconoció que “se saldó con una opinión dividida en el bloque, pero la mayoría acompañamos la iniciativa para tratar de saldar este abuso que hubo del reglamento y ser justos con todos aquellos intendentes que por no hacer uso de las licencias no quedaban en igualdad de condiciones con los intendentes que aprovecharon esa diagonal”.

Por su parte, el legislador Alex Campbell, quien forma parte del núcleo de María Eugenia Vidal, aseguró estar “dolido” al ver que “en un momento como éste lleno de dificultades para la población, el tema de la agenda política sea ver cómo 90 intendentes pueden tener un mandato más”.

“Estamos borrando con el codo lo que escribimos con la mano”, afirmó el diputado, tras defender la ley aprobada en 2016 durante la gestión de “la mejor gobernadora desde la vuelta a la Democracia”.

Según Campbell, el consenso para terminar con las reelecciones “era de la sociedad, no de la clase política” y expresó temor de que “en 2025 se repita el debate para quedarse en un cargo hasta el 2031”.


Lo cierto es que la modificación a la limitación de las reelecciones era uno de los reclamos de los intendentes, tanto del Frente de Todos como del PRO y la UCR, y así se lo hicieron saber a los legisladores de sus respectivos espacios. Después de una intensa jornada, lo que quedó claro es que los jefes comunales tienen un peso importante en la Legislatura y que la ex gobernadora María Eugenia Vidal se enfrentó abiertamente con ellos, incluso con los propios. 

Minutos después de que se aprobara la ley, el intendente de Lanús, Néstor Grindetti, uno de los beneficiados por la norma, cuestionó la postura de Vidal en declaraciones a La Nación. “No sé por qué se pone tan dura, no entiendo, ahora está en la Ciudad”, cuestionó irónico.

En los últimos días, la ex gobernadora y actual diputada nacional llevó una intensa campaña en redes sociales y medios de comunicación en contra de la modificación de la Ley 14.836. De esta manera y tras la votación de sus legisladores provinciales, se alejó aún más de los intendentes bonaerenses del PRO y la UCR, quienes aún no le perdonan haber abandonado la Provincia y se lo recuerdan cada vez que pueden.