La historia de El Rincón no es muy diferente a la de muchos barrios populares de La Plata, que hoy sufren el abandono y la desidia por parte de un municipio que no se hace cargo de garantizar los derechos básicos y elementales para sus vecinos y vecinas. Acceso a la red de agua potable, de gas natural, de energía eléctrica y cloacas parecen ser son hoy en el distrito un privilegio más que un derecho, porque cientos de miles de platenses no acceden a ellos como deberían. Y a esa la lista hay que sumar a la salud.

Más allá de las rimbombantes apariciones mediáticas y en redes sociales del Intendente Julio Garro mostrándose comprometido con las necesidades de los platenses, lo cierto es que los vecinos de El Rincón hace años vienen reclamando por esos derechos sin obtener respuestas. O, mejor dicho, obteniendo como respuesta la indiferencia y ahora, como novedad, al avance por sobre sus pedidos por parte del municipio que no los escucha. Así es que el último terreno fiscal del barrio, donde la asamblea vecinal viene solicitando la construcción de un centro de salud y un jardín maternal hace más de cinco años, apareció alambrado hace unas semanas bajo la explicación de que sería cedido a Cáritas.

Con las autoridades haciendo oídos sordos, un delegado que es el padre de una alta funcionaria de Garro y que ni siquiera vive en el barrio, los vecinos recurrieron a la justicia con una medida cautelar para que la cesión de ese terreno, que consideran ilegal, no avance. Detrás de su reclamo hay una historia de años de organización, trabajo comunitario y lucha por sus derechos que vale la pena conocer. Como también es necesario esclarecer los manejos espurios de las autoridades del municipio, en un caso que funciona como botón de muestra de un modus operandi que se repite en todo el distrito: oídos sordos a las necesidades populares, avance inconsulto de los acuerdos convenientes y los negocios.

LO QUE FALTA EN EL BARRIO Y EL RECLAMO DE LOS VECINOS

En El Rincón los servicios públicos, aquellos que el Estado debe garantizar a sus ciudadanos, son prácticamente inexistentes. El barrio, que creció exponencialmente en lo últimos años, se ubica entre las vías y la calle 141, la calle 426, el camino Belgrano y el arroyo Carnaval. La red de gas llega sólo a una parte, la más cercana al camino Belgrano, y el tendido del agua potable quedó a medio hacer, con caños a la vista, pinchados y un desperdicio permanente de agua. Al 80% de los vecinos no les llega, por lo que tienen que extraerla de pozo. Pero eso conlleva otros problemas, porque al no tener cloacas en el barrio los pozos de agua están prácticamente al lado de los pozos ciegos donde se eliminan las excretas. Además, el mal servicio de energía eléctrica, con permanentes cortes y saltos de tensión, quema constantemente las bombas con las que se extrae el agua.

Tampoco llega el teléfono, la señal de internet muy mala y se corta permanentemente. Las calles son de tierra y cuando llueve apenas se pueden transitar, incluso de muchos lugares no se puede salir. Esto hace que no ingrese transporte público, y dificulta las urgencias como, por ejemplo, el ingreso de una ambulancia. El municipio no mantiene las calles, y las zanjas las tienen que hacer los propios vecinos. Las calles son muy oscuras producto de una luminaria muy pobre, no hay donde tirar la basura lo que termina resultando en acumulados callejeros por todo el barrio, y una cantidad de animales sueltos de la que solo se ocupan los proteccionistas. El municipio no aplica las vacunas antirrábicas a lo muchos perros que andan sueltos, constituyendo un peligro potencial para los vecinos.

“No hacen ninguna obra pública, no hay voluntad política de mejorar nada” le dijo a Diagonales Romina Bellocchio, vecina del barrio y miembro de la asamblea vecinal. Esa asamblea se conformó hace más de cinco años, cuenta con unos 40 participantes estables y los propios vecinos la definen como un espacio plural y que solo busca el bien del barrio. La conformaron para organizar los reclamos que aún hoy siguen en pie, porque aún el barrio no tiene una escuela, no hay una sola guardería para niños y niñas y, por supuesto, no hay salita de salud. La más cercana es la Martín Fierro, de City Bell, que les queda a unas 40 cuadras, un poco menos que la de Arturo Seguí, la segunda en cercanía. “La salita Martín Fierro está siempre saturada, hay que ir muy temprano, dan pocos turnos porque no dan abasto de la cantidad de gente” cuenta Romina, y agrega “además, hay que ir en vehículo propio, porque no tenemos transporte público y hay que cruzar el arroyo”. El Hospital más próximo al barrio es el de Gonnet, a 14 kilómetros de distancia.

Así es que los vecinos de El Rincón vienen reclamando por la creación de un Centro de Salud hace años. Garro les entregó un acta de compromiso cuando era candidato, al día de hoy incumplida. Ya en 2016, hicieron una presentación ante la Defensoría del Pueblo de la Provincia, y más cerca en el tiempo otra en la Secretaría Tierra y Hábitat también provincial. Pero los resultados seguían sin llegar.

Frente a este panorama de necesidades desatendidas por el municipio, la asamblea vecinal logró impulsar dos pedidos concretos, que fueron presentados por el bloque del Frente de Todos el años pasado en el Concejo Deliberante. El 13 de agosto del 2020 se ingresó el Proyecto de Ordenanza identificado con el número de expediente 69645, para la creación de un centro de Atención Primaria de Salud (CAPS) en El Rincón, y la asignación de una partida presupuestaria en consecuencia. En noviembre fue el turno del Proyecto de Resolución para la creación de un  Jardín Maternal en el barrio. Ambos siguen pendientes.

LA HISTORIA DEL TERRENO EN DISPUTA Y LA “USURPACIÓN VIP” DE GARRO Y LA IGLESIA

Ante el crecimiento del barrio y los déficits estructurales en materia de servicios, los vecinos organizados comenzaron a moverse. Estudiaron los planos de la delegación, y encontraron un terreno emplazado entre las calles 442, 443, 138 y 137 que figuraba como una plaza y como reserva fiscal, es decir, destinado a equipamientos comunitarios. El terreno estaba abandonado, y poco a poco la asamblea vecinal fue cortando el pasto, limpiándolo y poniéndolo en condiciones para que sea una nueva plaza del barrio. En 2016, luego de haber recuperado el terreno, le solicitaron al municipio que lo mantuviera. Pero, tal como cuenta Romina, “sólo pusieron unos juegos, mantienen un cuarto del todo el terreno, por decisión política de dejarlo venir abajo para hacer alguna otra cosa allí. Los vecinos decimos con fuerza que la plaza no se toca, es una de las consignas de la asamblea”.

Frente a la plaza se emplaza el último terreno fiscal del barrio, donde los proyectos antes mencionados planteaban la construcción del CAPS y el Jardín Maternal. Pero el silencio del municipio frente a estos pedidos no significa inacción. Así fue que a principios del mes pasado, el barrio se encontró un día con el terreno alambrado y sin ninguna explicación. Y cuando fueron a preguntarle al delegado municipal qué había sucedido se encontraron con una respuesta inesperada: “nos dijo que se lo había cedido de palabra a la Iglesia y a Cáritas” cuenta Romina. Los vecinos plantean que el alambrado lo realizó gente de la Iglesia, y que eso constituye una usurpación puesto que no hay ninguna resolución firme que determine los destinos del terreno.

 A partir de ahí intensificaron los reclamos bajo las consignas “queremos derechos, no caridad” y “Garro-Iglesia devuelvan el terreno”. La respuesta del municipio fue mandar a la Guardia Urbana a “custodiar” el predio, ante la supuesta posibilidad de que fuera ocupado. El miércoles pasado, en una reunión de la Comisión de Planeamiento Urbano del Concejo Deliberante, Ileana Cid explicó la decisión de alambrar y custodiar el terreno porque un vecino llevaba a pastar animales al mismo.

Un punto que la asamblea vecinal destaca en su planteo, además de la necesidad de un CAPS y el jardín maternal, es que la Iglesia ya posee varios terrenos en el barrio. Entre 428, 427 28 bis y 30 se encuentra un convento de dos manzanas, emplazado en lo que fuera la Casona de Jorge Bell, importante terrateniente de la zona. Además, en la entrada del barrio se encuentra la capilla, que cuenta con dos hectáreas en las que tienen huerta y animales. Así es que los vecinos plantean: “No necesitamos más espacios para la Iglesia en el barrio. Necesitamos poder acceder a nuestros derechos a través del Centro de Salud y el Jardín Maternal que tanto necesitamos”.

EL ESTADO LEGAL DE LA CUESTIÓN

El último capítulo hasta ahora de la novela se escribió hace dos semanas, cuando el lunes 28 de junio el oficialismo ingresó un Proyecto de Ordenanza bajo el número de expediente 71262, que figura como presentado por el “Intendente Municipal” y lleva las firmas de Julio Garro y Oscar Negrelli. El mismo estipula “Convalídase el Contrato de Comodato entre la Municipalidad de La Plata y el Arzobispado de La Plata, sobre terreno ubicado en calle 137 entre 442 y 443 del Barrio el Rincón...”.  En los antecedentes del proyecto se aclara que el propio Arzobispado fue quien solicitó al municipio que le otorgue el terreno, mediante el acto administrativo tabulado como 4061-1149662/2020. Es decir, desde el año pasado la Iglesia se venía moviendo para acceder al predio y el municipio, en vez de dar respuestas a los vecinos o al menos generar una mesa de diálogo, trataba con indiferencia los planteos y los proyectos institucionales de estos a la par que avanzaba con su acuerdo con la Iglesia.

Resulta en extremo curiosa la fundamentación que da el Arzobispado para tal pedido de cesión al municipio, y que este último acepta tal como evidencia el proyecto firmado por Garro y Negrelli. Dice el proyecto en sus antecedentes que “el Arzobispado fundamenta su pedido alegando que, debido al crecimiento poblacional del barrio El Rincón (...) el consecuente aumento de la demanda de asistencia y acompañamiento pastoral – eclesial por parte de los vecinos que allí residen y la necesidad y el deber de asistir eclesiásticamente dicha demanda, hacen imprescindible contar con el inmueble en marras a fin de erigir una capilla que asegure la adecuada asistencia pastoral”. Pareciera que tanto para Garro como para el Arzobispado platense el crecimiento de una población necesita más la asistencia pastoral que el agua potable, el gas, cloacas, centros de salud o establecimientos educativos. Al menos esas son las preocupaciones que revelan sus actos.

Como consecuencia de este proyecto, la asamblea vecinal se manifestó el miércoles 28 fuera de la municipalidad para hacer oír su posición contra el mismo, presentando una nota dirigida directamente al Intendente y también una medida cautelar en la Justicia bajo el concepto de “no innovar”, que solicita no se avance con ninguna resolución sobre el terreno hasta que sean atendidos los pedidos del CAPS y el jardín maternal. El proyecto del ejecutivo pasó a instancia de Comisión de Planeamiento urbano, que se reunió el pasado miércoles 7, y donde los vecinos de El Rincón pudieron plantear su posición a los Ediles, sin obtener por parte del oficialismo más que justificaciones vacías de lo que el municipio busca hacer con el predio.

Mientras la cuestión sigue su curso institucional, los vecinos y vecinas de El Rincón siguen adelante con su organización y su lucha. Ya llevan recolectadas más de 700 firmas de los 3500 habitantes que tiene aproximadamente el barrio, y son permanentes las jornadas de limpieza de la plaza, de concientización sobre el conflicto y las asambleas. “No hemos encontrado personas del barrio que no estén de acuerdo con nuestro proyecto. En los cortes que hacemos nos tocan bocina y nos dan apoyo permanente” dice Romina. Este sábado 10 de julio nuevamente la comunidad del barrio estará acondicionando la plaza en una jornada artística, cultural y de lucha por sus derechos.

EL DELEGADO PADRE DE UNA FUNCIONARIA QUE NI VIVE EN EL BARRIO

La primera instancia de respuesta que los vecinos deberían tener debiera ser el delegado municipal. Sin embargo esto no sucede. José Quintero ya va por su segundo mandato en la delegación pero “no hace nada” cuenta Romina, y agrega “Lo pusieron a dedo y ni siquiera vive en el barrio, no le interesa mejorar nada acá, nosotros exigimos su renuncia inmediata”. Desde la asamblea cuentan que muchas veces convocaron a Quintero a dialogar sobre el conflicto pero que nunca se hizo presente, y que cuando van a verlo a la delegación o no los recibe o esquiva todo tipo de reclamos con respuestas vacías. De hecho, algunos vecinos de la asamblea fueron bloqueados en WhatsApp por el delegado Quintero por no querer ni siquiera escuchar sus planteos. “Pareciera estar más preocupado por un libro suyo, que es de lo que habla en las redes y lo que le dijo a voluntarios de la UNLP una vez que vinieron a trabajar en el barrio, sólo les habló de eso” cuenta Romina con tono de indignación.

José es el padre de Julieta, ex secretaria privada de Garro y actual Secretaria de Desarrollo a la Comunidad. La Secretaría que encabeza, encargada de importantísimos programas como la Seguridad Alimentaria y Políticas Sociales, estuvo en el ojo de la tormenta hace unos meses cuando se conocieron los escandalosos números de subejecución presupuestaria de la misma. Mientras en los barrios populares, como el Rincón, miles de vecinos y cientos de comedores reclamaban más asistencia alimentaria, los recursos destinados a ello se subejecutaban bajo el mando de Quintero. Y también vale recordar aquí que Julieta es pareja de Mauro Nicolás Petrone, señalado como uno de los funcionarios responsables del desvío de fondos municipales a través de cooperativas truchas, tema que fue denunciado por la ex Concejala Florencia Rollié y que está en curso en la justicia. No llama la atención entonces que su padre no se preocupe demasiado por las necesidades populares en El Rincón.

LA URGENCIA POR AMPLIAR EL SISTEMA DE SALUD MUNICIPAL, Y LA SUBEJECUCIÓN DEL 2020

La misma semana en que los vecinos de El Rincón se manifestaban contra la cesión del terreno al Arzobispado, los trabajadores municipales nucleados en CICOP desarrollaron jornadas de lucha bajo el planteo de una necesaria reforma del sistema de salud municipal. En su descripción de la situación actual, plantearon que los equipos de salud hoy se encuentran “saturados por el nivel de demandas que reciben, debido a la escasez de servicios de salud disponibles en el ámbito público, dado que los actuales 45 establecimientos asistenciales quedaron desfasados en relación al crecimiento de la población. Son muchas las comunidades que no cuentan con un centro de atención cercano y recorren enormes distancias hasta la salita del barrio más próximo, sobrecargando la capacidad asistencial del centro receptor”. Tal la descripción de la problemática de El Rincón con la salita Martín Fierro de City Bell.


Desde CICOP plantearon también que la falta de recursos humanos en especialidades críticas hace que la atención a las familias platenses en los CAPS sea insuficiente, y establecieron un porcentaje del 70% en las demandas espontáneas que no logran atenderse en forma oportuna. “Entendemos que el Sistema Sanitario de Salud Municipal demanda una transformación profunda para estar a la altura de las exigencias actuales de su misión institucional” plantearon. Y para ello manifestaron como necesario, entre otras cosas, la jerarquización de los trabajadores de la salud municipales, el pase a planta permanente de contratados temporarios, y la duplicación de la cantidad de centros de salud. El cálculo se establece en relación a la cantidad de población, según el cual La Plata debería contar al menos con 100 CAPS, contra los 45 que hoy mantiene en condiciones inestables y con falta de recursos humanos.

Pero el ejecutivo encabezado por Julio Garro no pareciera estar muy de acuerdo con estos planteos. Sólo así se explica que el año pasado, en plena pandemia, se hayan dejado sin ejecutar casi $90 millones del presupuesto de la Secretaría de Salud. De ese monto se destacan las subejecuciones del Servicio de Atención Médica en Unidades Sanitarias, y el Mantenimiento de los Centros de Salud, partida que sólo se ejecutó en un 20% del presupuesto que tenía asignado. Sólo $15.247.638,46 fueron utilizados de los $71.266.739,90 destinados al mantenimiento de los CAPS en plena pandemia, quedando $56.019.101,44 sin utilizar.

Estos datos muestra a las claras la perspectiva del municipio en cuanto a la salud y las necesidades en general de los sectores populares en La Plata. Los vecinos de El Rincón continuarán su lucha y la última palabra no está dicha. Lo que sí está claro es que lo que puedan conseguir será producto de su organización y su firmeza, porque la gestión de Julio Garro no para de dar muestras y ejemplos concretos de que estas problemáticas no están entre sus prioridades.