La gobernadora, Maria Eugenia Vidal, y el presidente, Mauricio Macri, recibieron esta semana a intendentes bonaerenses de Cambiemos en la quinta de Olivos y uno de los grandes ausentes fue el jefe comunal de Mar del Plata, Carlos Arroyo, quien aseguró que "no me invitaron, no sé, se habrán olvidado".

Es sabido que el polémico mandatario no tiene buena relación con la máxima autoridad bonaerenses y parece que no hay intenciones del oficialismo de cerrar la interna en la ciudad balnearia. Consultado por la radio local 0223, le consultó por su ausencia en la reunión del viernes pasado con el Presidente, la Gobernadora y sus pares de toda la Provincia y contó que a él no lo invitaron.

Arroyo aprovechó la situación para criticar a quienes ya están trabajando de cara a las elecciones porque a su entender deberían estar gestionando: "hay muchos políticos que están pendientes de sacarse una foto, de salir de la mano de uno u otro". Luego aclaró que "yo no soy una foto".

Sobre su vínculo con la Gobernadora, el intendente de Mar del Plata señaló que "no tengo diálogo con Vidal, si ella no me llama, yo no la llamo" y ante la falta de diálogo supuso: "calculo que estará contenta con la gestión, no he recibido ninguna crítica".

Cansada de los problemas de gestión de Arroyo durante su segundo año que además, coincidía con un año electoral, Vidal envió interventores para controlar más de cerca al Intendente. Al hablar de su relación con los funcionarios bonaerenses, el jefe Comunal remarcó "la excelente relación"con el secretario general de la gobernación, Fabián Perenchodnick.

Una vez más, manifestó sus intenciones de renovar su cargo y para convencer al electorado señaló que "necesito cuatro años más para llevar a cabo varios proyectos que tengo en ejecución como el de los animales (sic) y la compra de tierras para la construcción de vivienda". A la vez que se mostró convencido de que "la ciudad sabrá elegir entre los que hablan y prometen cosas imposibles y los que trabajamos todos los días y demostramos lo que hacemos".

Para terminar Arroyo dijo que "posiblemente haya cambios en el gabinete" y a su fiel estilo aseveró: "voy a hacer todos los cambios que crea necesario si veo un funcionario que no responde". Luego concluyó que "si por desidia o lo que fuere, un funcionario no cumple, no tenga ninguna duda que lo voy a cambiar; ya lo hice y lo seguiré haciendo".