El escenario ideal del gobierno en 2019 no es, ni puede ser, una repetición del escenario de 2015. La polarización era útil para desbancar al kirchnerismo, no para consolidarse como espacio de poder. Desde que asumió, Macri intentó cambiar esta situación y disolver la significación del “Modelo K” a partir de las denuncias de corrupción y de su asociación con el populismo. En este intento, la disolución de Cristina Fernández de Kirchner era un punto central, más allá de la estrategia judicial que se llevó desde 2015. 

Pero la crisis económica y la caída en los niveles de apoyo, tanto de Macri como de su gestión, habilitan no solo la persistencia de la ex Presidente, sino sus movimientos expansivos.
Esto es así porque la figura de Cristina Fernández de Kirchner lidera el espacio de representación opositor a Cambiemos con alrededor un 30% de adhesiones. Mientras que el espacio Peronista no K, hoy está tensionado por el desafío que implica esta capacidad expansiva del kirchnerismo y sus aliados.

Si consideramos la discusión en términos de la posible unidad del Peronismo, hace unos meses atrás, se especulaba en un espacio peronista que incluía a “todos” menos a Cristina Fernández de Kirchner. Hoy esa situación prácticamente se ha invertido. Basta lo hecho por Solá y la implosión del bloque massista en Diputados. La reconciliación con Moyano y un sector del sindicalismo con poder de movilización, así como la absorción de un tercer sector que viene por izquierda como Juan Grabois. Estos movimientos muestran un proceso de concentración del espacio K y aliados, y de dispersión o crisis de la mesa de los cuatro: Sergio Massa, Miguel Pichetto, Juan Schiaretti y Juan Manuel Urtubey.

La búsqueda de este espacio del peronismo no K, de sumar alguna de las figuras más populares de Cambiemos, como lo es la Gobernadora María Eugenia Vidal, manifiesta la debilidad en términos de atractivo electoral y de capacidad expansiva. Solo una hipótesis extrema, como la implosión del gobierno de Macri, puede permitir imaginar un salto de Vidal a los brazos de este sector del peronismo.

En este sentido, queda aún un recorrido para saber cómo serán los alineamientos de cara a las elecciones de 2019, pero queda claro que hay sectores más dinámicos que otros. Estos dinamismos parecieran estar interrelacionados, y las fuerzas encontrarán su definición en los próximos meses. 

 

*Lic. en Sociología (UNLP), Docente (UBA, UNLAM) y Director de Circuitos Consultora. Twitter: @CircuitosConsul