Un fin de semana agitado, que comenzó con los anuncios de extensión y profundización de las restricciones por parte de los gobiernos nacional, provincial y de la CABA, terminó con otro aliado de Larreta teniendo que retroceder de fase en su municipio y reconociendo en los hechos las preocupaciones planteadas por Nación y la PBA. Se trata de Bahía Blanca, uno de los distritos más fuertes de la oposición de JxC, conducido por Héctor Gay. De esta manera, el municipio del sur de la provincia suspenderá la presencialidad de las clases, sumándose a otros distritos opositores que tuvieron que hacerlo en las últimas semanas, justo cuando el conflicto entre oficialismo y oposición por la presencialidad en las aulas porteñas no para de escalar.

Bahía Blanca estuvo en Fase 4 hasta el 20 de abril, momento en que se decidió en conjunto con el Gobierno Provincial retroceder a Fase 3. Dos semanas después, y en el marco del nuevo DNU comunicado por Alberto Fernández el viernes pasado, el municipio fue declarado en alerta epidemiológica y las autoridades provinciales anunciaron su paso a Fase 2, con el consecuente cierre de la presencialidad en las clases. El pasado 26 de abril, el propio Secretario de Gobierno municipal, Adrián Jouglard, declaró que “desde el punto de vista numérico, estaríamos en condiciones de bajar a fase 2”, por lo que la decisión se veía venir. Según informó el propio Intendente, el municipio tuvo 4973 casos nuevos en los últimos 21 días, y hoy tiene ocupadas 42 de las 45 camas UTI y 133 de 220 camas clínicas destinadas a casos de COVID, y una ocupación total del 87% en las terapias intensivas.

Héctor Gay es uno de los Intendentes que conforman el Grupo Dorrego, espacio de los jefes comunales de JxC desde el cual vienen intentando construir una alternativa propia dentro de la coalición opositora para disputar con el oficialismo bonaerense. Si bien todos los integrantes del Grupo Dorrego suelen plantear duras críticas al gobierno de Kicillof, enfocadas en los territorios y desde una perspectiva municipalista, ni en el anterior retroceso ni en éste hubo planteos demasiado severos para la administración provincial por parte de Gray. “Hemos venido trabajando con el gobierno de la Provincia de Buenos Aires en forma absolutamente consensuada”, expresó el Intendente en su cuenta de Twitter el 20 de abril, cuando anunció el pase a Fase 3. Hoy, en un extenso hilo en el que remarcó todas las medidas económicas adoptadas por el municipio para acompañar a distintos sectores durante las restricciones, y su firme defensa de la presencialidad en las escuelas, manifestó también un acuerdo con el Jefe de Gabinete provincial, Carlos Bianco, por el cual se revisarán los números de contagios y ocupación de camas en una semana para evaluar una posible vuelta a Fase 3. El único palo que tiró, fue criticar “falacias administrativas de Provincia y Nación, que no hacen más que generar angustia e incertidumbre en miles de familias que ya sufrieron mucho”, sin aclarar a qué hacía referencia.

Otro municipio opositor que pasó en los últimos días a Fase 2 es Chacabuco. El Intendente radical Víctor Aiola solicitó a fines de la semana pasada al Gobierno Provincial el retroceso de fase de su distrito, donde se encontraban ocupadas el 95% de las camas COVID y el 80% de las camas de terapia. Aiola manifestó que en Chacabuco se están evidenciado afectaciones en personas más jóvenes, con fallecimientos de pacientes de 45 y 53 años, y pidió la colaboración del Ministerio de Salud para determinar si esto era producto de la circulación de la cepa de Manaos. "Estamos muy preocupados, trabajando codo a codo con el Gobierno bonaerense para llevar adelante esta situación" indicó en ese momento el jefe comunal.

Finalmente el viernes 30, en medio de los nuevos anuncios, el gobierno bonaerense anunció el cambio de fase para Chacabuco y la suspensión de la presencialidad en todos los establecimientos educativos de todos los niveles. Lo curioso es que, dos semanas antes de solicitar la intervención provincial para el retroceso de fase y el cierre de las aulas, el propio Aiola había expresado que “los sindicatos toman decisiones sobre el futuro de nuestros hijos”. Embanderado en la línea CABA y JxC de plantarse en la presencialidad como una definición política de oposición al Gobierno Nacional sin importar la situación sanitaria, el Intendente radical quedó preso de sus propias palabras y a partir de esta semana las aulas de su distrito permanecerán cerradas al menos hasta que los indicadores epidemiológicos le permitan un retorno a la Fase 3.

El primero de los distritos de JxC en acompañar la suspensión de la presencialidad había sido General Villegas. El 19 de abril, y con el conflicto político entre oficialismo y oposición por las clases apenas dando sus primeros pasos, el Intendente Eduardo Campana solicitó a la Provincia el retroceso a Fase 2, que conllevó al cierre de aulas en casi todo el distrito salvo algunas localidades rurales que no presentaban alto riesgo. También diferenciándose del discurso dominante en JxC, que intenta construir una cierta falta de diálogo con el oficialismo provincial para desde allí cuestionar la legitimidad de sus decisiones, el Intendente Eduardo Campana comunicó en su momento que “estuvimos trabajando este fin de semana con Región Sanitaria, con el Ministerio de Salud y con la jefatura de Gabinete con una comunicación permanente, y ante este crecimiento exponencial de casos y porque vemos que hay mucha circulación en la ciudad, el Municipio va a pasar a fase 2”.

De esta forma, a pesar de las acusaciones mediáticas de la oposición, los casos del interior de la Provincia en los que se terminaron concretando retrocesos hacia restricciones más fuertes, incluyendo la presencialidad de las clases, terminan encontrando a las gestiones municipales con la provincial en un trabajo articulado y consensuando las medidas adoptadas. Más allá del marketing electoral de JxC, con el que intentan construir un imaginario de autoritarismo alrededor de los oficialismos nacional y provincial, tanto las últimas semanas en el AMBA como en el interior de la Provincia vienen mostrando un diálogo más aceitado y la construcción de consensos importantes frente a una situación que todo el tiempo está a punto de desbordar. Éste diálogo fue recatado por Carlos Bianco hace una semana, cuando expresó que la línea de JxC la conducía el ala dura, pero que "hay algunos (Intendentes) que no están acatando la bajada de línea del expresidente Macri".

En ese contexto, hay otros distritos opositores que si bien no se retrocedieron de fase y no suspendieron las clases presenciales, en las últimas semanas adoptaron mayores restricciones que prefiguran un escenario como el descripto en las  líneas precedentes. El caso más resonante fue el de Olavarría, donde el Intendente Ezequiel Galli restringió encuentros sociales en espacios cerrados y visitas a geriátricos ya a finales de marzo. La ocupación de las terapias llegó en el distrito al 100%, pero unas semanas después de las restricciones los casos comenzaron a descender. Hace poco más de una semana también Tandil sumó restricciones a su Fase 3, limitando la actividad comercial a partir de las 18 hs. El Intendente Mario Lunghi le pidió a la población “evitar circular y salir de sus casas”, pero se plantó en el mantenimiento de la presencialidad.

Éstos dos municipios se encuentran a su vez en un listado de ocho distritos en los que SUTEBA pidió suspender las clases presenciales. Esos distritos eran Chacabuco, Pergamino, Brandsen, Olavarría, Balcarce, Tandil, Partido de la Costa y Villa Gesell, que al momento de la comunicación de SUTEBA a fin de la semana pasada se encontraba en Fase 3, pero con un alto número de contagios. Chacabuco, como se comentó, no llegó a pasar el fin de semana en esa categoría y tuvo que retroceder. Párrafo aparte para el municipio de General Pueyrredón, conducido por el también opositor Guillermo Montenegro, que se plantó frente al Gobierno de Kicillof para no retroceder de fase y mantener la presencialidad, pero que este último fin de semana registró 26 fiestas clandestinas que fueron desarticuladas.

Con este panorama en el interior de la Provincia de Buenos Aires, también en el resto del país se decidieron cierres de la presencialidad escolar el último fin de semana. Gustavo Bordet, Gobernador de Entre Ríos, anunció ayer el cierre de las aulas durante esta semana en los principales conglomerados urbanos, con la finalidad de reducir la circulación de personas en los ingresos y egresos a los colegios, uno de los argumentos que sostienen Alberto Fernández y Kicillof y que discute Larreta. La medida se aplicará en Paraná, Concordia, Concepción del Uruguay, Gualeguaychú, Colón y San José. Al otro lado del río Paraná, Omar Perotti adoptó la misma medida para la ciudad de Rosario, suspendiendo la presencialidad hasta el 7 de mayo, pero con una particularidad. El anuncio se dio a conocer con un video grabado y girando el decreto que efectivizaba la medida, pero a las 22 horas y en medio del clásico rosarino que anoche Rosario Central le ganó a Ñewells por 3 a 0. Evidentemente a Perotti no le debe haber gustado nada tener que retroceder de la posición que plantó hace un par de semanas, cuando fue uno de los primeros en salir a decir que no acompañaría al Gobierno Nacional en las restricciones que había decidido para el AMBA.

Más allá del marketing político y las posiciones mediáticas que los mandatarios municipales y provinciales fueron adoptando estas últimas semanas en relación al conflicto por la presencialidad de las clases, la gravedad de la situación sanitaria va de a poco pasándoles por arriba a muchos de los que días atrás se embanderaban en forma oportunista en una supuesta defensa de la educación, esquivando el bulto al costo político de tomar una medida tan antipática como el cierre temporal de las aulas. Con el inminente fallo de la Corte Suprema de Justicia, que según trasciende por todos lados favorecería a la Larreta a partir de reafirmar la autonomía de la CABA por sobre las decisiones sanitarias del Gobierno Nacional, habrá que ver qué decide el Jefe de Gobierno de acá en adelante. Contará, según parece, con el aval jurídico para oponerse a los eventuales cierres que Nación planteé como necesarios. Pero mientras los casos sigan altísimos, se sigan registrando centenas de muertos por día y no bajen los índices de ocupación hospitalaria, es probable que Larreta se vaya quedando cada vez más solo a partir de retrocesos y cierres en otros distritos. Restará por verse cuánto está dispuesto a sostener esa pose, supuestamente educativa, con seguridad electoralista, a riesgo de un colapso sanitario del que le sea muy difícil volver.