La joven candidata a legisladora porteña por el Frente de Todos, Ofelia Fernández, conversó con Diagonales sobre los vínculos de su familia con la política y sus comienzos en la militancia para cambiar la realidad. Además, habló de sus cambios en la relación con el kirchnerismo y con la figura de Cristina Fernández de Kirchner. "A priori, entré a la política por Cristina", revela Ofelia. 

"No hay una sola parte de la agenda de la juventud que sea compatible con este Gobierno", asegura la candidata al referirse a los grandes temas que organizan y movilizan a los chicos y chicas de su edad. Y remarca que en la etapa que viene la juventud va a formar parte, pero siempre movilizándose, aunque con otro tipo de demandas a las actuales. "Por suerte hay problemas  que espero dejemos de tener", expresa confiada. 

Ofelia reflexionó sobre el concepto de 'grieta' y contó: "Yo no tengo amigos macristas, y no podría". Su visión sobre los "vicios" que tiene el sistema político y qué hará con su sueldo de legisladora, fueron otro de los temas que se tocaron en este íntimo. 

Además, se mostró confiada respecto al futuro de la Argentina de la mano de un gobierno de Alberto Fernández. Y se refirió a la agenda feminista y aseguró no tener dudas que el aborto será ley por la lucha del movimiento feminista. 

No faltó el ping pong, donde se extendió en su respuesta a la figura del Papa. "Es muy difícil definirlo en una palabra o en una frase", se excusó para extenderse un poco más en su definición.

Mirá la entrevista completa:

¿Vos venís de una familia politizada así que no es raro que de golpe te esté pasando todo esto para ellos o sí? 

-En mi casa siempre se discutió política, pero no desde un lugar militante. Esa es la diferencia. Es otra mirada la del militante que la de la que consume política. Porque es más de una práctica cotidiana, de una dedicación más física y eso como que siempre fue distinto. Pero siempre me bancaron en la decisión de dedicarle mi tiempo y mi vida a militar. Siempre lo pude hacer con mucha independencia.

"En mi casa siempre se discutió política, pero no desde un lugar militante". 

Fuiste fan de Cristina Fernández de Kirchner, tenías en el MSN ‘Ofelia Fernández de Kirchner’, y luego a una instancia crítica a Cristina y después una reconciliación, ¿qué es lo que te fue llevando en esa trayectoria?

-A priori, entré por ella a la política. Fue fundamental. Y en general el kirchnerismo tuvo una política de incorporar a los jóvenes y las jóvenes a la discusión política, al ejercicio de la política, entonces esas herramientas estaban e hice uso de las mismas. Cuando entré al secundario en el 2013, y ahí empezó, no solo en el kirchnerismo sino en la sociedad en general un giro a la derecha que para mí era un poco insoportable y como algunos puntos de la agenda de ese momento me hacían pensar que construir en ese momento me limitaba mucho porque era de alguna manera moderarme a mí misma en algo que soñaba de una forma mucho más radicalizada. Entonces ahí yo tomé distancia y construí y mi propia experiencia desde otro espectro, y me parece que estuvo bien. 

"A priori, entré a la política por Cristina".

Después el macrismo hizo lo suyo  y uno observa que había un proyecto que te permitía discutir sobre el futuro, discutir política en general. Igual también como militantes somos personas que pensamos que las cosas y las personas pueden cambiar, porque si no no hacemos lo que hacemos todos los días. Y bajo esa definición creo que el kirchnerismo como espacio también cambió y aprendió de la experiencia. Todos aprendimos de estos cuatro años. La realidad no es la misma a la del 2015 y hay que pensarla desde otro lugar. En lo que se viene la figura de Cristina es fundamental y creo que es la líder indiscutible de la oposición en términos más simbólicos porque en lo electoral hoy sería Alberto. En términos de las pasiones y emociones de nuestro pueblo.

¿Te acordás del momento en que cae el video de CFK anunciando que Alberto iba a ser el candidato a presidente? Porque desde Patria Grande salió un comunicado en su momento señalando que estaban tristes…

-Sí, porque nosotros estábamos diciendo que Cristina tenía que ser la candidata. Nadie decía nada de quién tenía que ser, era como que estaban todos medio debajo de la mesa. Nosotros creíamos que la mejor candidata que podía tener el campo popular era Cristina y militamos para eso. No nos lamentó igual la decisión, la decisión fue una gran decisión y evidentemente en lo inmediato se sumaron gobernadores. Nos hizo más fuerte electoralmente y en términos de gobernabilidad. Todo lo que discutíamos y nos ponía triste era darnos cuenta que de alguna manera construyeron ellos las condiciones para seguir colocando a Cristina en el falso lugar que la querían colocar. En el marco de derechas que persiguieron liderazgos. Fue más un balance en esa línea. Porque la decisión la acompañamos del día uno y empezamos a militar.

"La decisión de que Alberto sea candidato la acompañamos desde el día uno y empezamos a militar". 

Después más en lo personal sí recuerdo el día, yo me acuerdo que tuvimos una fiesta militante creo que para recaudar plata, entonces me desperté medio tarde y me despierta mi hermano y me dice ‘el candidato es Aníbal Fernández’ y yo decía ‘Cómo, cómo’. Que Alberto tampoco era una cosa muy esperable, pero Aníbal Fernández me parecía como una barbaridad y tardé como cinco minutos en descubrir que no era Aníbal Fernández el candidato.

¿A Cristina Kirchner cómo la conociste? ¿cómo fue ese momento?

-Fue increíble.  Ella es muy clara. Ella para mí es fascinante. Yo un poco digo que soy cristinista. Fue la categoría que yo me elegí. Porque ella es eso, es muy clara, muy inteligente  pero incluso me parece muy sorprendente que una persona con esa claridad y esa inteligencia, además tenga la disposición a escucharte. Debería ser así, pero la gran mayoría en esos lugares, tienen la terquedad de pensar que lo saben todo. Y ella no, y eso para mí fue hermoso. Toda la gente que se contrapone es ideológicamente, no te pueden negar su capacidad como cuadro político. No como pasa con Macri que es ideológico y es bochornoso en todos los planos.  Fue lindo conocerla, fue como sentir que yo nerviosa y que la mina me escuche.

"Cristina es fascinante. Yo un poco digo que soy cristinista, fue la categoría que me elegí". 

Contanos un poco la experiencia del encuentro que tuviste con el Pepe Mujica, ¿qué fuiste a buscar y qué te encontraste?

-Toda la etapa de gobiernos populares latinoamericana que hubo en algún momento para mí es muy interesante y fui contemporánea de manera limitada entonces como que profundizar ahí siempre me interesa, sobre todo que mi pretensión no es solo derrotar a Macri en Argentina sino recontruir esa ola de gobiernos populares en América Latina. Y de Pepe Mujica lo que me interesa es su filosofía del buen vivir y de la austeridad desde la política que creo es un ejemplo.

“Es un gran problema del sistema político el nivel de cercanía con esa búsqueda más individual del ‘departamento en Puerto Madero’”. 

Creo que es un gran problema del sistema político el nivel de cercanía con esa búsqueda más individual del ‘departamento en Puerto Madero’, ‘la casa en el country’, el chofer, que creo te aleja de  los problemas cotidianos de la gente para la cual estas al servicio. Entonces el contacto de la sociedad uruguaya con Pepe siempre fue muy fácil y muy genuino y transparente. Me contaban que a Pepe lo veías siendo Presidente en un bar de mala muerte trabajando y eso para mí es muy lindo.

Vos hablaste varias veces de la austeridad, recuerdo que dijiste que te parecía insólito que un legislador gane 180 mil pesos, ¿qué vas a hacer con ese sueldo? ¿Se puede saber?

-Todavía no lo tenemos definido. No va a ser ese, pero todavía no definimos el porcentaje. Hay que definir un criterio y ahí llevarlo adelante. Todavía no sabemos bien cómo van a ser los números. Por cómo funciona en la legislatura que no es igual a los demás  trabajos. La crisis económica no termina de golpear porque suben los sueldos ni siquiera  a la par  de la inflación sino por encima. Cuando esté bien definido, ahí vamos a ver cómo vamos a manejar eso.

Mirá el resumen:

Vas a ser la legisladora más joven de la historia de Argentina y Latinoamérica. ¿La gente que te va a acompañar en el armado va a ser de tu edad o cómo lo vas a definir?

-No lo voy a definir por edad. Lo voy a pensar por compañeros y compañeras que ya conozca, que ya venga construyendo a la par y que sienta que pensamos las cosas en la misma línea. Todavía igual no tengo la cabeza ahí yo. Pero porque no estoy pensando la campaña desde mi búsqueda personal o cómo me acomodo. Para nada. Si yo entro a la legislatura pero gana Macri el país yo no estaría para nada contenta. Sí me gustaría armar un equipo con distintos recorridos.

“Si yo entro a la legislatura, pero gana Macri el país, yo no estaría para nada contenta”. 

¿Por qué crees que no hubo una adhesión fuerte de los jóvenes con el macrismo?

-Las agendas son incompatibles. Y la filosofía de su construcción política es antagónica a la nuestra. Yo creo que se trata de eso. Con los resultados de las elecciones vemos igual que no es un fenómeno estrictamente juvenil, tiene que ver con que la realidad no se aguanta. No se puede gobernar mal y ganar elecciones con semejante nivel de impunidad. Y eso tiene efecto en los pibes y las pibas, como hay gente que dice que ya no puede pagar la luz o no pueden llenar la heladera, hay pibes que ven a sus padres con la tarifa de luz, que ven a sus padres y madres con el mismo asunto. Eso se palpa.

“No hay una sola parte de la agenda de la juventud que sea compatible con este gobierno”. 

Pero además hay una agenda que es incompatible, porque vemos que  hay una agenda  feminista y un gobierno como éste es incompatible con esa  agenda. Semejante crisis económica por supuesto que golpea más fuerte para las mujeres.  Todo eso y más se contrapone de alguna manera a nuestra agenda y a lo que tiene que ver con nuestra manera de pensar en esta realidad. Eso hace efecto, lo mismo en lo ambiental que hay un planteo confrontativo que delinea responsabilidades concretas. No promueve una acción individual sino una colectiva, entendiendo la  potencia en el cruce para tener fuerza para confrontar contra los que toman esas decisiones con esa manera destructiva. En contraposición a un gobierno que te dice que tener política ambiental es ‘Buenos Aires verde’, que vos andá al punto vecinal de no sé qué, pero no cambia la matriz productiva. Lo mismo con la agenda de educación pública. Todo abandonado, los techos se caen en la cabeza de los pibes, los  pibes van a comer en ayuna por este nivel de crisis, las viandas llegan podridas o no llegan, los docentes no cobran nada, etc. Y puedo seguir mucho tiempo enumerando. No hay una parte de la agenda de la juventud que sea compatible con este Gobierno y eso se expresó en las urnas.

“La juventud va a ser parte de la etapa que se viene”. 

Sabemos que hay espacios para discutir en el Frente de Todos. Un gobierno te arrebata el futuro, y en otro podes tener matices y discusiones, pero se puede discutir. Y en esa etapa la juventud va a estar, va a ser parte.

En estos cuatro años la juventud claramente tuvo un posicionamiento de resistencia, ¿cómo te imaginás a la juventud en un hipotético gobierno de Alberto Fernández?

-Movilizada, me la imagino a la juventud organizada. Siempre fue así.  Antes de Macri también. Yo  me acuerdo en 2015 de estar discutiendo, yo que fui al Pellegrini que es de dependencia universitaria, los  colegios de la Ciudad  están destruidos hace 12 años porque la gestión macrista es bastante más larga, y estar discutiendo proyectos pedagógicos que no logro implementarlos. Hoy en las universidades discuten que el aumento presupuestario fue del cero por ciento con una inflación del 50 por ciento. Creo que la movilización va a ir en otro rumbo, que por suerte hay problemas que espero dejemos de tener.

“La movilización de la juventud va a ir en otro rumbo, porque por suerte hay problemas que espero dejemos de tener”. 

Que no vamos a escuchar a la Gobernadora decir que ‘hay universidades por todos lados’ o que la gente que nace en la pobreza no llega a la universidad. Hay un montón de cosas que sé que no van a pasar y cosas que sé que van a formar parte de una agenda de gobierno.

“Yo siempre fui muy reacia a los procesos electorales”.

Yo estoy muy entusiasmada con eso. Yo creo que los primeros pasos van a ser de común acuerdo y van a ser necesarios y esperanzadores. Eso no quita que nosotros tengamos que estar movilizados para redoblar la apuesta. Yo tengo esa filosofía con los movimientos populares. Creo que en ningún momento los movimientos populares se apagan, excepto que el mundo sea totalmente justo, totalmente libre y totalmente soberano. Que por ahora no es el caso. Creo que los movimientos populares tienen que estar cuando los tiempos son un poco peores para garantizar la derrota de esos modelos en el plano material y en el plano simbólico. Pero cuando los tiempos son mejores, tienen que estar para redoblar la apuesta y exigir para ser cada día un poco mejores. 


En tu recorrido, ¿en algún momento analizaste que el rol de la juventud -en tu visión política- no iba por el camino institucional? 

 -Yo siempre fui muy reacia a los procesos electorales. En momentos que sentía que definía un poco menos igual. En 2015 participé de una iniciativa que era ‘nunca Macri’, activé y milité todo, pero a mí en las campañas siempre me pasaba que yo organizaba a mi centro de estudiantes, yo era presidenta, iba a una movilización, a otra, discutíamos un punto y el otro, y de repente me llegaba un volante de campaña y no hablaban de ninguna de las grandes movilizaciones, no solo de nuestros colegios, sino de  buena parte de la sociedad. Resistencias importantes y demandas importantes que a la hora de la campaña no aparecían. Era más importante el marketing superficial que las convicciones reales que expresaba la militancia organizada. Y yo creo que la política tiene que ser un reflejo, si no es total aunque sea mínimo, de la política cotidiana.  En esa línea siempre me generó mucho rechazo. Pero llega un momento en el que ves que confrontar con el poder de manera caprichosa y ser indiferente a cómo los cambios de etapa en ese poder institucional, pueden cambiar de  manera rotunda la vida de las personas como pasó con el macrismo me parecía como egoísta e ingenuo. Sobre todo el movimiento feminista fue una enseñanza en torno a eso. Empezamos a discutir que los espacios hay que ocuparlos. Pasar de esa confrontación  con el poder y pasar a ocuparlo y reformularlo.

Yo sentí que era importante poner el capital político, por decirlo de alguna manera, en juego por esta elección no es poca cosa, es importante. Que puede traer contradicciones porque es un espacio muy amplio todo lo que quieras, pero que sin  contradicción e incomodidad no hay transformación y uno no tiene que decir las mejores cosas sino poder  hacerlas. Entonces ahí me sentí un poco necia sentir que lo importante era el mejor programa político y no tener la capacidad de llevarlo a la realidad. Allí fue que tomé la decisión, y ser candidata me parece que es un aporte que podía hacer desde un lugar individual a la gesta colectiva que da mi generación en las calles.

¿Cómo te llevas con esto de la ‘grieta’?  

-A mí una vez me preguntaron si creía que Alberto tenía que ser más kirchnerista. Y no, Alberto tiene que ser lo que es. Igual que yo, que tengo que ser lo que soy. Creo que es eso un poco, el derecho que tenemos a componer un espacio político diverso. Pretender que no haya debate político o alguna disputa identitaria en un espacio político que reivindicamos amplio y diverso es una estupidez, lógicamente va a haber matices y el desafío es lograr que esos matices no sean un escándalo interno sino la  posibilidad de bajar ese debate político al resto de la sociedad y formular las soluciones en ese plano. Y cuando escucho a Alberto decir lo de la grieta lo entiendo. Me parece que es el tipo de intervención política que él quiere tener y me parece respetable. Yo pienso la grieta en otros términos, porque cuando dicen ‘la polarización macrismo-kirchnerismo es la que genera los problemas en la sociedad’, me parece falso. De hecho los problemas que tenemos hoy los genera Macri. Pero bueno, lo que sobre todo pienso es que grieta hubo siempre en definitiva. Lo que sí puedo entender cuando marcan que el nivel de temperamento político-partidario de esas discusiones es muy fuerte porque lo veo en mi vida cotidiana y digo ‘bueno qué fuerte’ de  que yo no tengo amigos macristas y no podría (risas).

“Yo no tengo amigos macristas y no podría (risas)”. 

¿Familiares tampoco?

-Tengo una abuela y está medio prohibido el tema. Cosas que para algunas familias capaz que genera algunas angustias. Conozco esos casos, pero creo que el problema que tienen es como ese traslado a lo político partidario de manera directa y llana, pero así como que el problema ahí no es la grieta sino la personalidad humana. Pero grieta hubo siempre. Algunos defienden algunos intereses y otros defienden otros, es imposible anular eso. Es como anular la política. Hay intereses antagónicos que tienen que estar rotos, no pueden conciliar porque no existen que ganen todos.

¿Un matiz con Alberto puede ser el tema del aborto?

-Alberto en realidad lo que plantea es que hay que legalizar, lo despenalizaría primero porque lo ve más fácil. El tema de fondo es que la estrategia de fondo del movimiento feminista no la define Alberto, entonces es como una opinión. Una cosa sería si la labor presidencial tuviera una influencia directa en cómo el movimiento piensa que quiere conquistar las cosas. No es el caso del movimiento feminista que es opositor por excelencia y me parece bárbaro porque hasta que nuestra realidad como mujeres no cambie no hay que regalarse o alinearse en ningún gobierno. Pueden entender feministas en lo particular que intervenir desde esos lugares posibilita mejores condiciones para el movimiento también, que es lo que estoy haciendo yo y un montón de compañeras.

“El macrismo podría tener todos candidatos a favor del aborto y tendrías una ley que no se hace derecho sino privilegio”.

Lo que sí es importante para pensarnos quién va a gobernarnos, justamente porque creo que el aborto va a ser ley porque el movimiento feminista lo va a conquistar, que es imposible dar la disputa electoral en términos de pañuelos porque creo que el macrismo podría tener a todos candidatos a favor del aborto y tendrías una ley que no se hace derecho, una ley que se hace privilegio, como casi todas en este gobierno. Porque si vos no tenés acceso a la salud en los sectores populares, si no tenés Ministerio de Salud, vos tenés una ley de aborto que le sirve solo a las que hoy la clandestinidad no las mata, para hacerlo gratuitamente y sin el juicio social e institucional. Y eso no es suficiente. Si la ley la vamos a conquistar a fuerza de acción, cómo hago para que esa ley se haga derecho, cómo hago para que se garantice el acceso a ese derecho y eso es con un gobierno nacional y popular, no me cabe dudas.

Cuando fuiste a votar, estabas ahí en la boleta… ¿Cómo fue meterte en el sobre?

-Fue re raro. Lo del sobre fue raro, pero bueno ya sabía que me iba a votar así que lo pude premeditar. Fue fuerte, fue como un lindo momento estar ahí. Yo había entrado al cuarto oscuro con mi mamá, con mi tía en otros momentos  y entrar ahí sola conmigo misma fue rarísimo, pero lindo. Sobre todo fue raro y tener 15 cámaras, la gente mirando, la gente que no me conocía que pensaría por qué le sacan fotos a esta pendeja (risas), pero fue un lindo momento porque se me combinaron esas dos cosas. Por boluda, porque a los 16 no voté no porque no quisiera ejercer mi derecho sino porque no tenía renovado el DNI, me fijé en el padrón muy tarde y así fue.