El secretario general de los canillitas y actual candidato a senador provincial por el Frente de Todos, Omar Plaini recibió a Diagonales para sumarse al Ìntimo, donde habló de sus inicios en la actividad sindical, su actualidad en la política, cómo ve la Argentina de Macri y cuáles son sus sueños. 

“Llegar a secretario general de los canillitas es el mayor premio que me ha dado la vida”, confesó Plaini en conversación con este portal y reconoció que "espero no irme de esta vida sin ver concretada la justicia social". Además consideró que el gobierno de Mauricio Macri debe dar un giro de 180 grados en materia económica y que desde la oposición han sido "muy responsables".

Por último, Plaini señaló que "la verdadera grieta es la desigualdad" y definió qué es para él la política: "La política es generar trabajo". 

Entrevista completa: 


¿Cómo se encuentra hoy Omar Plaini?

-Los que somos militantes, militamos toda la vida. En mi caso, como ya tuve varias responsabilidades, la más importante ser secretario general de mi gremio, lo que amo, mi actividad, vender diarios. La vida a mi me pagó cuando los compañeros a partir del 2006 decidieron que fuera secretario general del gremio y de la federación nacional. Después vinieron los  cargos en la CGT, en el Partido, dos veces diputado nacional y pensé que ya era tiempo de descansar un  poco, porque calculá que tenés el gremio, la CGT y la política ya es bastante. 

"Espero no irme de esta vida sin ver concretada la justicia social".

Pero bueno como uno es inquieto, militante, tiene convicciones, creo y espero no irme de esta vida terrenal sin ver concretada la justicia social que tanto nos legara nuestro creador que fue Juan Perón, que asumí este compromiso de nuevamente aspirar a tener un cargo legislativo, en este caso provincial. Siempre en representación del movimiento sindical argentino que es mi verdadero norte, pero siendo uno de los hombres que más política hace además de la responsabilidad gremial dentro de la superestructura que tiene el sindicalismo argentino. Con todas las ganas, con todas las fuerzas que le he puesto siempre y compartiendo con un montón de jóvenes. Hay una renovación muy grande en la política, a veces los medios no lo transmiten, pero hay una generación entre 3 y 50 años muy grande e importante y eso entusiasma mucho. Compartir y militar con ellos, aquellos que ya peinamos canas, nos tiene que poner muy firmes en nuestras convicciones y muy contentos de hacerlo.

¿Qué momento recuerda como el inicio de su carrera?

-Yo lo tomo como un compromiso militante, compromisos  de vida. Y yo te diría que siendo muy jovencito antes de ingresar a la colimba, trabajé en una empresa corrugadora vinculado al papel y ahí me eligieron delegado. A partir de ahí supe que tenía algún grado de influencia sobre mis compañeros,  de reconocimiento en mis compañeros y a partir de ahí en la actividad de venta de diarios o en momentos mas duros como en el ’79 yo trabajé en la empresa Firestone, nosotros con un grupo de cuatro o cinco compañeros mas que eramos armadores de las cubiertas chicas, nosotros hicimos una huelga y tomamos la empresa, en plena dictadura militar. 

Tuvimos un compañero desaparecido, pasé momentos difíciles, volví a la actividad de venta de diarios con todo,  asi que ahí ya estaba marcado por ese compromiso desde muy joven y ese grado de confianza que me daban los compañeros para representarlos. Por esos años definitivamente abracé la militancia, pero ya lo venía haciendo desde los 16,17 años que militaba convencido de lo que creía, nací en una casa peronista, pero el sindicalismo me marcó en estos dos grandes hechos. En esta empresa corrugadora donde me eligen delegado, y posteriormente en Firestone, donde también me eligen delegado. Y luego mi actividad de canillita donde finalmente llegué a secretario general y ese es el mayor premio que me ha dado la vida.

“Llegar a secretario general de los canillitas es el mayor premio que me ha dado la vida”.

¿Se extraña algo de la Argentina de aquellos años?

 -Hay muchas cosas. El mundo, decía un cubano amigo mio, ‘estamos en la revolución dentro de la revolución’. Ha cambiado el mundo en treinta años vertiginosamente. Yo digo que además de estar en la cuarta revolución industrial, donde hablamos de la inteligencia artificial, de la infotecnologia, la nanotecnología, estamos hablando también de la gran revolución digital, y yo creo que es tan grande como la revolución industrial. Y sí cambiaron muchas cosas, conductas, comportamientos, una sociedad totalmente distinta. Yo vengo de una sociedad, donde en algún momento en la Argentina, año 73, 74, 75 nosotros teníamos casi pleno empleo, y la desocupación no era mayor al 2%, la inflación era muy baja, era otra Argentina, con otras conductas y otros comportamientos. Un mundo totalmente distinto, donde mi actividad, la gráfica, era hegemónica en la comunicación junto con la radio y la televisión.

Y si hablamos de lo que es el peronismo, ¿cómo ves su evolución hasta estos días?

-El peronismo se debe un gran debate en algún momento. Venimos del bipartidismo y hemos pasado a coaliciones. Venimos de plataformas político partidarias a simples candidatos que se lanzan y forman una expresión política a través de un canal de televisión. De hecho hoy nosotros  el Frente de Todos es una coalición de 19 partidos. El peronismo siempre fue frentista, de eso no hay ninguna duda, pero me parece que se debe un gran debate. Qué es el peronismo en el siglo XXI, sus tres grandes principios que hoy siguen marcando nuestro norte,  la soberanía política, la independencia económica y la justicia social. Y su escala de valores, la solidaridad, el bien común, la lealtad. Todas estas cosas hay que discutirlas en este mundo que vivimos y hay que repensarlas. Y dentro de ese marco tenes que incluir al sindicalismo, mayoritariamente peronista. Entonces aquí se da lo que yo llamo la clase trabajadora, para quién habla el peronismo, es una estrategia de poder para la clase trabajadora. El peronismo es el nivel más alto de conciencia que ha generado la clase trabajadora en la Argentina.

Si hablamos de la figura del político, en todos estos años en qué ha cambiado un político. 

-Al cambiar el mundo también cambian los comportamientos dirigenciales. Los grandes líderes no nacen de la noche a la mañana, se dan en contextos históricos, si vos miras el mundo hoy venimos de un siglo anterior donde estuvo cruzado por grandes liderazgos mundiales, y hoy no hay liderazgos, excepto desde mi mirada el Papa Francisco. Es el único líder  y es argentino. Un estadista, un analista del mundo, el único líder que yo hoy veo frente a los grandes líderes mundiales que vimos en el siglo pasado.

“Hoy en el mundo no hay liderazgos, excepto el Papa Francisco”.

Perón y Eva Perón vienen de ese siglo. Entonces creo que un político hoy tiene que prepararse y formarse, creo que líder es otra cosa. Hay una dirigencia política importante en la Argentina, muy plural. Ahora  me permito disentir con cuántos son políticos y cuántos son grandes cuadros políticos. Políticos pueden ser muchos, pero grandes cuadros políticos no son tantos. Lo mismo que la dirigencia sindical, dirigentes sindicales habemos mucho, pero cuadros sindicales no hay tantos. Yo soy de los que cree en la formación de cuadros, materia gris hay siempre, pero hay que formarse y prepararse mucho más porque si no nos pasan cosas como nos han pasado en estos siglos con gobiernos que han llegado muchos sin estar lo suficientemente preparados.

Resumen entrevista:

¿Cuáles son los cambios que se han dado en el sindicalismo en el último tiempo?

-El movimiento sindical argentino es uno de los más reconocidos en el mundo, el problema que tenemos es que nosotros a eso no lo comunicamos bien. Esa es una autocrítica que hago hacia adentro de mi sector. Porque nuestro sindicalismo a diferencia del de la región, no es un sindicalismo solamente de conflictividad, me refiero a negociar en las paritarias condiciones laborales y salariales. No, el sindicalismo argentino es de gestión, es de administración y resolución porque además administra salud, educación, formación profesional, turismo, recreación, hoteles, sanatarios. Todo eso hace que un dirigente sindical en Argentina realice tareas de gestión como cualquier intendente o cualquier gobernador. Y en general lo hace con mucha más eficiencia y con menos recursos. Esto muestra que hay una gran capacidad en lo ejecutivo, pero siempre nos miran desde el lado legislativo.

“El movimiento sindical es uno de los más reconocidos en el mundo, el problema que nosotros a eso no lo comunicamos bien”.

Y nosotros a partir de la derrota del ’83 fuimos muy estigmatizados, y también debemos coincidir que hay un sector que tiene que ver con la prensa hegemónica que nos estigmatiza todo el tiempo, y cuando aparecen cinco o diez  casos de hombres que no han hecho bien las cosas, lo generalizan por los 200 mil que tenemos responsabilidades todos los días. Entonces de allí que nosotros tenemos que modificar algunas cuestiones nuestras de lo que gestionamos todos los  días.

Ping Pong:


Imaginate un trabajador que hoy tuviera que negociar, hoy pasa con las aplicaciones, sus propias condiciones laborales, salariales, aguinaldos, vacaciones, turismo, recreación, salud, con su patrón mano a mano sin la mediación de la organización sindical, cómo crees que le iría, mejor que ahora o peor. Entonces me parece que nosotros también tenemos que hacer un enorme esfuerzo y tener la gran capacidad de comunicar todo lo que significa la organización sindical como institución de carácter permanente, como lo definía nuestro General Perón. Hay que dar estos debates porque hay un prejuicio de los sectores medios de la sociedad con el sindicalismo, alimentado por sectores de la comunicación, por un sector de la dirigencia política y el empresariado.

Hoy qué opina del lugar que la política le da al sindicalismo, en particular el Frente de Todos. 

-No hemos saldado la deuda del ‘83. Nosotros en el ’83 teníamos un brazo político que eran las 62 organizaciones peronistas, por allí pasaba todo el peronismo  y el gremialismo tenía ese brazo para discutir y participar políticamente. Porque como bien decimos hoy la CGT es la Confederación General del Trabajo que nuclea a todos los trabajadores piensen como piensen, peronistas o no. Entonces no puede asumir ese compromiso de lo partidario, porque allí anidan distintos trabajadores con distintas ideologías. Aunque la mayoritaria es peronista. En cambio las 62 organizaciones políticas fueron el brazo político que juntamente con el partido conformaba la discusión de la representación del conjunto político, de género, sindical o de otros actores empresariales de la sociedad, lo que denominó Perón magistralmente la comunidad organizada. A partir de esa derrota nos hicieron cargo a nosotros del sector político.

“Desde el sindicalismo fuimos los primeros que superamos las diferencias para construir la unidad para derrotar al gobierno ajustador de Macri”.

Vino la renovación política y nos calificaron como los ‘mariscales de la derrota’. Después tuvieron otras calificaciones, algunas demasiadas peyorativas para mi gusto. Y no pudimos nunca más recomponer ese tercio de representación legislativa y en alguna participación ejecutiva que tenemos todo el derecho a hacerlo, por lo que anteriormente te decía de lo que  significaba el sindicalismo en términos de gestión y administración. Y es el día de hoy que eso no ha sido resuelto, y es una discusión que tendríamos que dar, pero también hay una falencia nuestra y es que estamos fragmentados, hay distintas corrientes porque ya no hubo más un liderazgo sindical solo que conformara esto.

“Hoy hay secretarios generales muy formados, pero no hay un liderazgo”.

Nosotros tuvimos grandes líderes sindicales, uno fue José Ignacio Rucci, el otro fue Saúl Ubaldini, y el último fue el de Moyano en su momento. Hoy hay secretarios generales muy formados, pero no hay un liderazgo. Fijate que la CGT se tuvo que armar con un triunvirato. Es decir, que primero tenemos que resolver lo interno para ir con mucha más fuerza a la discusión de lo político partidario. Que así  y todo con estas deficiencias, uno de los grandes hechos que no se han comentado mucho pero que ha posibilitado esta gran coalición de partidos del Frente de Todos ha sido la comisión de Acción Política del PJ impulsada por José Luis Gioja y que el sindicalismo dio la mayor expresión de unidad cuando se juntaron Héctor Daer, Hugo Moyano, Hugo Yasky, Antonio Caló, y otros, y yo dije en aquel momento ‘este es el espejo donde la política se debe mirar’. Aun nosotros con nuestras diferencias, las superamos para construir la unidad para derrotar al gobierno ajustador y entreguista del gobierno de Mauricio Macri.

De esta Argentina de Macri, ¿qué es lo que más te molesta?

-La verdadera grieta, la desigualdad. La de que un pibe de acá a medio metro nuestro no se pueda comprar un par de zapatillas y el hijo de otro ciudadano, le puede comprar al pibe cien. O que ese mismo pibe tenga que ir a un comedor popular para tener un plato de comida caliente, y hay otros que arrojan comida. Me molesta eso y la concentración voraz del capitalismo actual que deja a dos tercios de la humanidad afuera. Me molesta, me angustia, me revela, me da impotencia. Y trato de dar lo mejor de mí y eso es lo que me hace militar con más ganas para ver si podemos cambiar eso y achicar esa brecha que hay ahí. Esa es la verdadera grieta, lo demás es tema de algunos periodistas y algunos dirigentes. La verdadera grieta es la desigualdad.

"La verdadera grieta es la desigualdad". 

¿Qué cree que el Gobierno debe hacer para resolver esa situación que se ve tan compleja?  

-Debe dar un giro de 180 grados al trazado económico. El Gobierno es el responsable de la gobernabilidad. Nosotros hemos sido muy responsables estos casi cuatro años por la institucionalidad. Hemos movilizado y hecho paros generales para llamarle la atención al gobierno que estaba haciendo todo mal y nunca nos escuchó y ahora especula faltándole 70 dias para la próxima elección y trata de arrastrarnos a todos en su incapacidad, no en su incapacidad, en lo que vino a hacer. Que se haga cargo el Gobierno y que trate de resolverlo.

“El Gobierno debe dar un giro de 180 grados en lo económico. Nosotros desde la oposición hemos sido muy responsables”.

¿Cómo se imagina la Argentina dentro de diez años?

-Con la expectativa de que se achique la brecha de la desigualdad. El peronismo tiene herramientas para hacerlo porque aquí por la Argentina pasó Juan Perón y Eva Perón, y hubo gobiernos como el de Néstor y Cristina donde esa brecha se achicó, pero no lo suficiente. Y ahí la política tiene que priorizar. La política es generar trabajo. El hombre se dignifica con el trabajo, nadie quiere el asistencialismo. Eso es mentira.

“El hombre se dignifica con el trabajo, nadie quiere el asistencialismo. Eso es mentira”.

Este Gobierno se jacta de eso y es mentira. Cuando Perón construyó el gran edificio, lo que le quedaba afuera le decía a Eva, ‘ocupate con la Fundación’. Por eso Eva echó a las damas de beneficiencia y dijo ‘yo voy a resolver con mi fundación los pocos que quedan afuera’. Y el peronismo tiene que hacer eso, devolver a la Argentina la igualdad. Nadie se puede relajar en la Argentina hasta que no se logre la Justicia Social. Que es ni más ni menos que trabajo digno, salario digno, vivienda digna, educación digna, salud digna. Hasta que no logremos eso no habremos cumplido con los objetivos que nos marcó Juan Domingo Perón.