Se afirma que el gobierno nacional ha hecho un esfuerzo enorme para mantener un alto flujo de divisas a las provincias -inclusive a despecho de su propio ajuste- y esta ha sido la razón por la cual los oficialismos subnacionales, en particular los peronistas, han obtenido una serie de triunfos electorales.

El subtexto del discurso es obvio:

  • La seriedad política y rigor técnico del gobierno Nacional para gestionar recursos que, entre otros efectos virtuosos, acercan al nivel provincial al equilibrio financiero fiscal.
  • El éxito electoral de los gobernadores se debe a estas transferencias más que a su obra de gobierno.
  • El oportunismo demagógico de los gobernadores peronistas, que se aprovechan de esta situación, pero al mismo tiempo atacan al gobierno nacional.

Un concepto simple y datos equívocos repetidos hasta el cansancio; en suma, una típica operación mediática sostenida en la repetición y en prejuicios que, en buena medida, se fueron construyendo por este mismo método. Para quienes tengan la paciencia de llegar hasta el final de esta nota, trataremos de demostrar lo errado de esta idea de transferencias crecientes y mucho más las conclusiones de equilibrio fiscal.

Desmontando el mito

Lo concreto es que los datos que se presentan en algunos casos son incompletos y en otros son directamente FALSOS.

Si comparamos los cuatro años de la última presidencia de Cristina Kirchner -que tuvo los resultados más mediocres del ciclo k- con el trienio 2016/18 de Macri -no están disponibles los datos del 2019, por lo que no se toma en cuenta el peor año del gobierno cambiemita- se llegan a las siguientes conclusiones:

  • No ha mejorado sustancialmente el equilibrio fiscal provincial
  • Los desequilibrios fiscales ocurren a pesar del abusivo endeudamiento que no sólo no alcanzó para consolidar un mejor escenario financiero sino que, por estar en moneda extranjera y tener plazos acotados, compromete las finanzas en el futuro cercano.
  • No ha habido aumento de transferencias: en términos reales el total de transferencias se ha mantenido casi sin variaciones.

Y tan o más importante que lo anterior (y que no se dice):

  • El total de transferencias hacia las 24 jurisdicciones esconde importantes desequilibrios. Hubo tres ganadoras, las jurisdicciones pilares de la gobernabilidad macrista: Buenos Aires, CABA y Córdoba. En las 21 provincias restantes, los envíos nacionales se redujeron.
  • Si en estas 21 jurisdicciones no hubo un racimo de explosiones sociales esto se debió a que hicieron un ajuste en sus cuentas, al costo de deteriorar la calidad del gasto. Los principales rubros que se ajustaron fueron las erogaciones en personal y el gasto de capital.
  • Como es la norma en todo gobierno neoliberal, el gran ganador es el gasto financiero (la llamada “financiarización” del gasto público.

Ahora los números que sustentan lo dicho:

  1. El resultado financiero (déficit) de las provincias: el promedio de los cuatro años del último gobierno de CFK fue, en términos de los ingresos, de -3,45 %. Los tres años sobre los que hay datos de Macri (2016/18) fue -4,25 %.
  2. El stock de deuda provincial en proporción de los ingresos totales pasó del 27% (2015) al 41% (2018). Se estima que más del 70% está nominada en moneda extranjera.
  3. Las variaciones del total transferido hacia las provincias entre 2015 y 2018 son inferiores al 1%.
  4. Las transferencias de la Nación -netas de Buenos Aires, CABA y Córdoba- pasaron de $ 1.288 millones en 2015 a $1.196 millones en 2018 (en $ de junio del 2019): o sea, se redujeron.
  5. Analizando los rubros a los que se dirige el gasto, el gran ganador del periodo Macri es el pago por intereses de la deuda: se incrementó en un 163%.

          5.1. El gasto en personal se reduce en casi un 10%, lo que implicó una baja del salario real, que en muchas jurisdicciones perforó la línea de pobreza.

           5.2. La inversión real directa desciende un crítico 25% fuera de las tres jurisdicciones favorecidas (CABA, Buenos Aires y Córdoba)

Por supuesto que, en un tema que tiene tantas aristas, quedan muchos datos en el tintero y muchos elementos para agregar. Es posible que investigadores maticen las aseveraciones que venimos haciendo: está dentro de los límites de cualquier materia.

Lo que es seguro que nadie trate el tema con seriedad podrá sostener que hubo registros virtuosos en la gestión Macri (¡y eso sin contar la catástrofe del 2019!) y que el nivel de discrecionalidad en el manejo de fondos no tiene parangón en las últimas tres décadas. Por el contrario, si hay algo que resaltar es que si no hubo explosiones como las de los ’90[1] fue por el ajuste preventivo hecho por las provincias.

  

Datos de la Secretaría de provincias y municipios. Dirección Nacional de Asuntos Provinciales, tomados de: https://www.argentina.gob.ar/interior/secretaria-de-provincias-y-municipios/subsecretaria-de-relaciones-con-provincias

Ministerio de Hacienda Presidencia de la Nación tomados de:

https://www.minhacienda.gob.ar/dnap/ejecuciones.html

Para el cálculo de los valores en pesos constantes se utilizó el IPCBA (Evolución del Nivel General, de los bienes y de los servicios de la Ciudad de Buenos Aires) Julio de 2012 / agosto de 2019. Se tomó el dato de la Ciudad de Buenos Aires por las polémicas existentes sobre los indicadores del INDEC.


Por Horacio Cao y Ángel Vaca. Investigadores del CIAP/FCE/UBA


[1] Salvo el caso de Chubut; hay un puñado de provincias en situación crítica que lograron estirar plazos hasta la llegada del nuevo gobierno. A partir de diciembre se verá.