Después de dejar el estudio de la radio, Pedro Rosemblat se acomoda en la silla. Afuera de la oficina en la que recibe al equipo de Diagonales camina gente de un lado a otro. Los teléfonos suenan, hasta que propone desconectarlos el tiempo que dure la entrevista.

En el ambiente se respira otro aire. No es ningún secreto la postura política de Rosemblat y mucho menos la militancia constante en la que vive desde que su tío le inculcó el gen peronista y él se metió de lleno cuando apenas entraba a la secundaria. "Me decían que se me iba a pasar", asegura, teniendo en cuenta que sus padres nada tenían que ver con el partido de masas más importante de la historia Argentina.

Se respira otro aire porque el resultado de las PASO sorprendió para bien a Pedro, quien ya empezó a pensar en lo que será su 2020 en lo que a su criterio tendrá al peronismo una vez más en la gestión. Desde el salto a la fama como Pibe Trosko, ese usuario de Twitter que le permitió bromear sobre la coyuntura hasta convertirse en El Cadete y ser hoy uno de los referentes de la juventud que comulga con sus ideas nacionales y populares. Sin escaparle a ninguna respuesta, Rosemblat habló de sus orígenes en la política y el humor, y no se achicó cuando tuvo que elegir entre Néstor y Cristina.

Mirá la entrevista completa:

¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza al recordar la infancia?

-Los recuerdos de mi infancia están directamente vinculadas con el fútbol, con la canchita en la que jugaba con mis amigos en un equipo que se llamaba ‘Fénix’. Sigo jugando con los mismos amigos todos los sábados, cambió el nombre del equipo porque se sumaron los del secundario, pero la primaria me la pasé jugando a la pelota e hinchando por Boca en una época muy feliz. Tuve una infancia feliz y una adolescencia más tormentosa, pero una infancia feliz.

¿En qué momento entra el interés político? 

-Pasaron tres hechos concatenados que fueron un baño de realidad. Primero el 2001 que lo recuerdo desde la visión de un niño de clase media que vio cómo de repente había cambiado absolutamente la realidad de mi familia porque mi viejo se fundió. El segundo hecho fue que mi viejo se fue a vivir a afuera. En el 2002 mi viejo emigra a España y mi voluntad siempre fue quedarme.  

"Tuve una infancia muy feliz y luego una adolescencia más tormentosa". 

Él se fue en septiembre de 2002 y yo en marzo del 2003 arranqué el colegio secundario. En mayo de 2003 asume Néstor y yo empecé a militar en el Centro de Estudiantes un poco para reafirmar mi identidad porque yo venía de una familia que siempre decía que este era un país de mierda y mi viejo se había ido y yo estaba muy enojado con esa situación, entonces había una necesidad ahí de reafirmarme desde mi argentinidad, que era algo importante para sostenerme. Desde esa época ya empecé a sumar a mi vida personas de la política y nunca paró.

¿Cómo recordás la crisis del 2001?

-Mi tío Flavio, no me acuerdo si era él o su suegro o alguien vinculado a mi tio, tenía una casa en un barrio privado en Pilar y el 19 de diciembre estábamos allá y volviendo el 20 estaba todo cortado, situación gomas quemadas, quilombo. Y las preguntas, qué pasó, corralito, qué es el corralito, Cavallo, y la crisis que devino después. No recuerdo particularmente traumático ese verano de enero de 2002, sí el siguiente porque la partida de mi viejo es algo que me marcó mucho en mi vida. Mi viejo vivió 12 años en España, tengo dos hermanos que nacieron allá. En un momento España empezó a ser parte en mi vida, de una manera lejana porque nunca  viví allá, pero hablaba con él, conocí Madrid, fui un par de veces. El verano del 2003 fue un poco más triste. Después arranqué el colegio, empecé a tomar alcohol, a fumar cigarrillos, y a constituirme como un adolescente conflictivo.

¿Se te cruzó por la cabeza irte del país?

-No, la verdad que no. Yo soy muy cercano a mis afectos, a mis amigos, a mi familia.  Yo los sábados juego al fútbol con mis amigos, los domingos voy a almorzar a lo de mi abuela. Me cuesta mucho pensarme en soledad. Fue como algo prepolítico en mi vida, la necesidad de referenciarme en los otros, antes de tener constituida mi identidad peronista, yo sabía que sin mis amigos era difícil. Nunca pensé que podía ser feliz allá.

"Me cuesta mucho pensarme en soledad". 

¿Y el gen peronista de dónde sale?

-De mi tío Donato, siempre hay un tío Montonero en la familia. Mi primo Nicolás que es su hijo, es como mi hermano y me hablaban del peronismo siempre e incluso yo recuerdo el 25 de mayo de 2004 como un día que para mí fue constitutivo de mi identidad kirchnerista. Fui con mi tío y mi primo a la plaza de mayo a festejar el 25 de mayo, si no me equivoco fue la primera vez que se hizo un festejo porque el anterior había sido la asunción, tocó Charly García que es mi ídolo máximo desde que soy un niño, la plaza llena, banderas.

“El 25 de mayo de 2004 fue un día que me marcó”. 

Una imagen que verla por primera vez fue muy potente. Las banderas de las juventudes cantando el himno con Charly vestido de rojo, con Silvio Rodríguez que yo no lo conocía pero sabía que era alguien, que Cristina estaba ahí, que pasó Néstor caminando. Por  un conocido de mi tío que estaba en la organización  pudimos pasar atrás de las vallas. Recuerdo ese día como algo que me marcó.  Me acuerdo lo que sentí mientras volvía en el subte. Me acuerdo la importancia que le di al formar parte de algo así.

Resumen entrevista:

¿Y tu familia paterna?

-Mi familia paterna durante muchos años fue como ‘ya se te va a pasar’, ‘sos chico’. La típica. Son gorilas, liberal gorila, progre gorila. No gorila de ‘el peronismo es lo peor que nos pasó’, es un gorilismo más medido, mas culposo, judío digamos. Y siempre fue ‘bueno, ya se te va a pasar’. Mi abuela Matilde siempre creyó mucho en Carrió. Era como una cosa ahí de ‘yo a la gorda Carrió le creo’. Una época en la que el kirchnerismo era muy verborrágico, muy hinchapelotas, y después lo que les pasó a todos. Asumió Macri, la jubilación que no alcanza, dejan de cubrir los remedios y se fue todo a la mierda. Pero bueno no son compañeros, salvo mi viejo que sí se fue transformando porque le quedó el chip del 2001. 

"En mi casa era una formación muy antipolítica de decir 'son todos lo mismo'". 

En mi casa era una formación muy antipolítica de decir ‘son todos lo mismo’. Se fue a España 10 años, al kirchnerismo lo vivió a través de los diarios y volvió y se encontró con un país distinto. Con todas las cosas que faltaban hacer en el 2012 era un país distinto, socialmente y culturalmente distinto. Y se terminó haciendo compañero con Macri.

Y el humor, ¿en qué momento aparece, con este primer personaje tuyo el pibe Trosko? ¿y por qué la idea del anonimato?

-Lo del Pibe Trosko no fue tan premeditado. Fue una marcha, 24 de marzo del 2012, en la cual cantábamos contra la dictadura y contra los responsables del terrorismo de Estado y la Izquierda estaba cantando contra nosotros. En ese momento había una denuncia que ellos hacían del ‘Proyecto X’, que era un proyecto de espionaje que comandaban Sergio Berni y Nilda Garré, y ellos le estaban cantando a Nilda Garré. Nilda Garré, militante, montonera, detenida, torturada y ellos eligieron el 24 de marzo para cantar canciones contra Nilda Garré. Y volviendo en el subte con mi primo y dos compañeros más empezamos a hacer chistes de la chicana política de la militancia política del peronismo a la izquierda, que en ese momento garpaba un poco más, y porque yo interpretaba erróneamente era con ellos, yo me imaginaba que la salida al kirchnerismo era por ahí… bueno (risas). Y yo era muy twittero, me encantaba Twitter y me hice ese personaje que al toque prendió. 

"El Pibe Trosko nació luego de una marcha del 24 de marzo del 2012".

Prendió porque Rial, Andy Kustnetzoff, Matías Martin, Florencia Etcheves y cuatro o cinco periodistas más se empezaron a cagar de risa, a retuitear y en una semana ya tenía, por decirte, cinco mil seguidores, cuando yo tuiteaba todos los días de mi cuenta y tenía 600. Y me empecé a divertir y alimentar un poco la vanidad que genera las redes. Me divertí bastante un tiempo, pero después tuve un gran problema que es que lo hacía en soledad. El Pibe Trosko el gran problema era que yo pensaba algo y lo ponía. Y un poco esto mismo, la vanidad, el anonimato, me llevó a decir cosas que no me gustaban mucho porque terminas buscando la viralidad, el retuit y prima eso por sobre la política y me fui asustando un poco. Me dejó de divertir y lo dejé de hacer.

¿Cómo fue ese soltar y que aparezcan nuevas ofertas siendo un personaje desde el anonimato?

-Es que por un lado era anónimo, pero después yo me encargaba de usufructuarlo de alguna manera entonces a cada uno que podía yo le decía ‘che vos sabes quién es el Pibe Trosko no?’ (risas) Lo usaba para chamuyar, digamos (risas). Tenía las pruebas porque tenía amigos como Ivan Schargrodsky, la propia Mengolini sabían que era yo y eso bueno un poco se iba contando. Aparte iba rumores, yo en ese momento trabajaba en el Estado y se empezó a construir el mito que era Abal Medina el que me bajaba una línea, yo medio que intentaba que la línea siguiera, no quería cohibir las fantasías de nadie, pero en un momento me dejó de divertir.

¿Llegaste a tener algún llamado que justamente te pida cosas para publicar?

-Me llamaban para pedirme favores. Fue hace poco tiempo pero cambió mucho la comunicación desde el 2012 a hoy. Me han llegado a llamar algún que otro dirigente que tenía internas en Morón, por ejemplo, para decirme ‘che podés tuitearle algo contra éste. ‘Sí, va a quedar raro pero lo hago’. Algunos los he hecho, otros he rechazado. Una vez me junté con el marido de Gabriela Michetti, que no me deja mentir, y me ofreció plata para que yo tire un tuit en contra de una ley que prohibía vender medicamentos en góndolas. Una ley que perjudicaba a Farmacity. Esto es la precuela del macrismo. Y él, se ve que era un lobista de Quintana y toda esa banda que llegó después, y me ofrecía plata para que yo tuitee en contra de esa ley.

Y volviendo a tu adolescencia, ¿eras de hacer chistes en clase? ¿cómo era tu comportamiento?

-No tanto. De hecho yo soy bastante amargo en mi grupo de amigos. No soy el jodón. Sí me gusta contar historias, soy un poco fabulero. Después el Pibe Trosko me llevó a querer formarme en el humor, que era leer los libros de Fontanarrosa, mirar películas, ver los monólogos de Tato Bores en Youtube.

¿Y qué diferencias notás del humor político de los ’90 al que haces hoy vos con un posicionamiento claro? ¿De qué manera fuiste construyendo ese tipo de humor?

-Yo soy un militante político, para mí la política siempre prima por sobre otras cuestiones, en este caso el humor. También es cierto que hay un contexto que nos lleva, no a apuntar al mainstream, ya nadie hace 40 puntos de rating, ni el propio Tinelli. Entonces uno tiene que saber que ya no le vas a hablar a todos como hacía Tato Bores, que tenía monólogos que interpelaba al conjunto de la sociedad. Entre la modernidad, el siglo XXI, las redes sociales, el kirchnerismo y un montón de cosas generaron un escenario, en el cual yo por lo menos entiendo que tengo un nicho. Más o menos grande, pero no puedo construir un discurso que interpele a toda la sociedad, entonces sabiendo cuáles son las divisiones y las tensiones políticas yo me paro desde un lugar determinado.

Como humorista qué preferís, seguramente te sea más difícil hacer humor con el kirchnerismo que con el macrismo en el poder… 

-Siempre prefiero que gobierne el peronismo, pero mi producción artística-humorística fue mucho mejor los últimos cuatro años que durante los años kirchneristas. Y es algo que me estoy empezando a plantear respecto al año que viene, en el cual vamos a volver a ser gobierno y no creo que tenga la misma posición que en los últimos años de nuestro Gobierno.

"Siempre prefiero que gobierne el peronismo, pero mi producción artística-humorística fue mucho mejor en los últimos cuatro años que durante el kirchnerismo". 

 Porque creo que Alberto (Fernández) va a tratar de no fomentar eso, porque creo que eso tampoco estuvo tan bueno, creo que fue necesario en su momento,  no me arrepiento de haberlo hecho pero me parece que es algo que generó un agotamiento en la sociedad que no hay que volver a repetir. Y no creo que el mejor lugar para bancar al próximo gobierno sea en la primera mañana de Radio Nacional diciendo ‘Aguante Alberto y Macri es un hdp’. No vamos a ser lo mismo ni aunque queramos porque sería negar el macrismo. Hay cuatro años en el medio que destruyeron muchas cosas y que además nos hicieron aprender. Yo no sé si soy mejor artista y humorista que hace cuatro años, pero soy mejor militante sin lugar a dudas. Aprendí un montón. Uno en la derrota se nutre y se forma.

¿Qué planes tenés para el año que viene?

-Tengo ganas de seguir haciendo radio. Tengo un excelente equipo de compañeros y compañeras que me acompaña. Soy feliz acá. Así que quiero seguir acá. Soy feliz en el teatro, pero tengo que repensarlo a eso porque no puedo seguir con el chip automático de putearlo a Macri porque cambió el contexto. Y tengo ganas de darle profesionalización a los contenidos  que yo genero. Hago videos que me filmo con el celular. Quiero dar un paso más adelante en eso, producirlas de una manera más cheta y un poco mejor. Abrir por ahí un canal de YouTube.

"Soy feliz en la radio y en el teatro. El año que viene quiero darle profesionalización a los contenidos que genero".

¿Te definís como peronista o kirchnerista?

-Cuando yo digo que soy kirchnerista, digo que formo parte del universo del peronismo que encuentra en Cristina una referencia. No somos algo distinto, no somos algo superador, somos una parte dentro de la gran familia del peronismo.

Dentro de esta armado del Frente de Todos una de las figuras claves fue la incorporación de Sergio Massa, ¿qué pensás de toda esa jugada?

-Creo que ese fue el factor diferencial. Porque Massa no es solamente Massa, sino que representa un sector del peronismo que en el 2013 expresó su descontento con la figura de Cristina. Obviamente el Frente Renovador no tuvo en estos años de macrismo la misma postura respecto a las políticas del Gobierno que tuve yo, pero es negar el macrismo pensar que podemos seguir de la misma manera. El macrismo rompió muchísimo. Y a mí me parece que lo interesante acá  no es pensar que Massa volvió como si nosotros estuviéramos sentados en una silla y la gente se va alejando o se va acercando. Me parece que es mucho más piola pensar que todos nos movimos hacia algo nuevo y que ahí nos volvimos a encontrar y que es necesario. Eso es parte de comprender el movimiento que hizo Cristina. No fue solo decir no voy a ser candidata a Presidenta. Fue decir ‘muchachos hay que construir una fuerza distinto’. Y ese cambio implica dejar de ver al otro como un ‘traidor’ y empezar a verlo como un compañero que tiene visiones distintas respecto de muchas cosas.

"Massa es alguien que quiere ser presidente y decidió dejar de lado sus aspiraciones personales. Eso es algo que hay que destacar".

Massa es alguien que quiere ser Presidente, que tiene todo para ser Presidente, que no tengo dudas que en algún momento va a ser Presidente, que es joven, que está formado, que representa algo, que tiene articulación con muchos factores de poder, y este año tomó una decisión importante que fue dejar de lado sus aspiraciones personales de Presidente a primer diputado. Y bueno, eso es algo que hay que destacar loco. Él hizo algo que también hizo Cristina y que hay que reconocérselo.

Ping Pong:

¿Y en la provincia de Buenos Aires qué análisis haces? Porque hace un tiempo era ver quién perdía contra Vidal y sin embargo Kicillof ganó ampliamente las elecciones… 

-Sobre la elección de Vidal, primero virtud de nuestro candidato (Kicillof) que nos generaba dudas al principio. Se recorrió la Provincia entera, poniendo la carita, volviendo a esa manera de hacer política que  nosotros reivindicamos toda la vida y que en algún momento sentimos que se veía amenazada porque ahora cambió el parecer. Pero dos semanas antes de las PASO era un laberinto que teníamos un Gobierno muy malo, con candidatos flojos, con propuestas berretas, con una campaña chota. Y aun así nos podían ganar. Porque la Big Data, porque la FakeNews, porque los medios, porque la justicia. Y uno se preguntaba ‘entonces para qué militamos en política’. Bueno, derrotamos eso. Virtud de nuestro candidato que fue Axel.

“Vidal cometió la mala decisión política de ser una ministra de Macri en la Provincia”.

Y después creo que Vidal cometió la mala decisión política de entender que su capital era Macri y de ser una ministra de Macri en la Provincia. Yo recorro bastante el país afortunadamente y es algo que me lo dio mi trabajo, cuando uno recorre el país y habla con otros militantes, te das cuenta del fuerte componente regional que hay en la construcción política en cada una de las provincias. Y que los gobernadores antes que nada responden a los intereses de sus provincias. Y Vidal, está bien que en la provincia de Buenos Aires y en la Capital nos sentimos como que somos la Argentina, pero Vidal nunca se puso en el lugar de ser una defensora de los intereses de los bonaerenses frente a la Casa Rosada. Que incluso hasta los gobernadores radicales pueden tomar eso. Cornejo lo ha puteado en más de una ocasión a Macri y lo ha hecho porque él responde a los intereses de los mendocinos.

 Vidal fue una ministra de Macri en la provincia de Buenos Aires y cuando Macri se derrumbó, ella se derrumbó atrás de él. Creo que trató de construir cierta autonomía, tuvo esa voluntad de disputar libertad dentro de Cambiemos, quiso desdoblar las elecciones y no se lo permitieron. No tensó lo suficiente y vaya a saber uno qué pasó. Se equivocó evidentemente y se les hundió el barco y ella no puede hacer de cuenta que nunca estuvo ahí.  No creo que su carrera esté terminada de ninguna manera.

¿Están preparados para alguna sorpresa en términos electorales?

-Me parece que en ese sentido, Vidal sí es distinta. Por lo menos lo que vi en comparativa en las conferencias del lunes, es que ella tenía una gestualidad distinta, si bien ellos ideológicamente están muy acordes. Creo que Vidal tiene otro contacto con la realidad. El lunes la vi bien a ella, obviamente con el golpazo que recibió, pero creo que dijo lo que tenía que decir. Vidal sabe que si ella quiere conservar alguna esperanza tiene que achicar los márgenes lo máximo posible. Porque una cosa es perder por 20 puntos y otra por 8. Vidal puede perder, ahora si saca 35 puntos evidentemente todavía está constituida como una referencia.

"Me preocupa un sector del Gobierno que no acepta que perdió las elecciones". 

Después me preocupa un sector del Gobierno que no acepta que perdió las elecciones y que se tienen que ir el 10 de diciembre. Y lo que pueden llegar a hacer para torcer eso me preocupa porque creo que la única interpretación que hacen es que hay que alentar el caos, y achacarle ese caos a Alberto. Y sabemos cómo son estos tipos que no tienen ningún problema en chocarla.

Por último, ¿leíste el libro de Cristina Kirchner completo? ¿Qué te pareció?

-No lo leí completo. Pero sí me lo compré el día que salió, fui a la librería, me puse a leerlo. Pero como todo libro de 600 páginas en un momento te tomas una vacación y no lo retomé. Pero sí me parece lo más importante tratar de interpretar mucho. Yo formo parte del kirchnerismo más cabeza de termo, pero dentro de ese kirchnerismo cabeza de termo, trato de ser lo menos cabeza de termo posible. Y para eso hay que escuchar más a Cristina y menos a nuestros instintos que nos llevan a putear a todo el mundo. Hay que escucharla. Y Cristina en este momento dijo ‘no es conmigo, yo no soy la figura para este momento histórico’. Fue  muy inteligente, porque lo único que tenía para mostrar Cambiemos era el efecto comparativo con nosotros y Cristina se corrió de ese lugar. Cristina nos cuidó con su decisión.

"A Cristina hay que escucharla. Cristina nos cuidó con su decisión".