“Un paraíso post-apocalíptico a minutos del obelisco”, es la presentación en cada cuenta de redes sociales de The Walking Conurban, una broma entre cuatro amigos de la zona de Berazategui, fascinados con los paisajes más surrealistas y desopilantes del Gran Buenos Aires que, en tan solo dos años y medio, se convirtió en una cuenta de redes sociales con cientos de miles de seguidores de todo el país.

Una Estatua de la Libertad derrumbada en Quilmes, un castillo medieval con un Falcon en la entrada, o una réplica del auto de los cazafantasamas estacionado en alguna esquina cualquiera de Avellaneda, son algunas de las postales diarias de The Walking Conurban, cuya extenso grupo de fans debate a diario por adivinar la calle, barrio y distrito del AMBA en que fue tomada la foto.

En un juego de palabras entre conurbano y “The Walking Dead”, el imaginario de Walking Conurban es una mezcla caótica de cultura pop: allí conviven guiños permanentes a Los Simpsons, Disney, bandas de rock, referencias a películas clásicas de ciencia ficción, paisaje distópico y un sentido del humor tan ocurrente como retorcido.

Si bien se construyó a sí mismo a través de plataformas como Facebook o Twitter, es en Instagram –el espacio por excelencia para las fotos- donde la cuenta más popularidad gana. Allí, más de 131 mil personas siguen a diario las imágenes más insólitas y bizarras el conurbano bonaerense, donde conviven dragones, graffitis, carreteras de cine de terror y superhéroes de barrio.


“De un día para el otro la página disparó y se nos fue de las manos”, expresó Diego Flores, uno de los creadores de la página, quien en una entrevista radial explicó cómo la idea comenzó como un chiste interno entre amigos que se mandaban fotos en baja calidad en su grupo de WhatsApp, de escenarios llamativos de su propio barrio. “Lo que tratamos de no hacer es poner caras o imágenes estigmatizantes, ni sobrecargar los estigmas que persiguen al conurbano”, agregó.


En las fotos hay cosas históricas, como el castillo de Plátanos, proyectos que se perdieron en la historia. También hay cuestiones más lúdicas, humorísticas, como por ejemplo de un ‘conurbano soviético’, cosas que decimos ‘che, esto parece Lituania en la época de URSS’, ponele. Jugamos con eso un poco”, explicó Flores en diálogo con Tiempos Líquidos, emitido por Radio Cultura.