Zambayonny es un personaje sinónimo de música, humor, fútbol y análisis. Sin embargo, aunque poco lo conozcan o lo nombren de esta manera, el dueño del protagonista es Diego Perdomo. El músico y escritor dijo presente a las preguntas del Íntimo, transitando desde su infancia hasta su actualidad.

Zamba narró su inició con la música, pasión que inició con temas para sus “amigos” y terminó llevándolo a diferentes escenarios del país. La pasión por el fútbol, deporte que lo empujó a deslizar su pluma para escribir en el diario Tiempo Argentino y redactar uno de sus libros, “La suerte del Campeón”. Además, explicó cómo se llevan él y sus temas de “doble sentido” con el feminismo.

A la hora de hablar de política y de cara a las elecciones, destacó la decisión de la fórmula de  Cristina Fernández de Kirchner y criticó al gobierno de Cambiemos: “Era bastante obvio, quiero que se termine esto”, manifestó.

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 ¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza de tu infancia?

-Mudanzas. Me mudé muchas veces en mi vida y varias fueron durante la infancia (risas), no solo cambiando de barrio, sino de ciudades y provincias. Viví en Buenos Aires, Bahía Blanca, Neuquén. Siempre conociendo y haciendo amigos nuevos, por eso estoy acostumbrado a formar nuevos grupos de amigos. Por eso la palabra mudanza está muy presente.

“Me mudé muchas veces en mi vida”.

¿Eran mudanzas con la guitarra o entra mucho más tarde en tu vida?

-Entra mucho más tarde, al final del secundario. Yo siempre estuve escribiendo cuentos, poemas, poesías en rima o textos típicos de adolescentes. La guitarra aparece a los 17 o 18 años, fui aprendiendo a tocar y a hacer las primeras canciones. Pero no dejé más y no toco mucho mejor que en aquella época (risas).

“La guitarra aparece a los 17 o 18 años”.

Con el correr del tiempo me fui metiendo, pasé mucho tiempo sin tocar, pero sí escribía canciones. Grabé discos, pero no tocaba nunca en vivo y tampoco vivía de la música. Recién en el 2006, cuando empiezo a hacer canciones en broma, para algunos amigos y con la voz distorsionada, pero solo la mostraba en los asados, era algo divertido para mis amigos, pero se empezó a propagar. Entonces me vine a Buenos Aires, que es la ciudad donde nací. Ahí pasé de tocar en un bar tres martes seguidos y a tocar al mes y medio en la Trastienda llena. Comencé a trabajar de la música, pero pasaron muchos años escribiendo, haciendo disco y grabando.

¿Cómo fuiste construyendo tu estilo de “doble sentido”?

-Yo escuché toda mi vida canciones y artistas que le daban importancia a la palabra, a que los textos tengan algún sentido, que cuenten alguna historia, que los personajes sean ricos y que no pasen desapercibidos cuando está sonando de fondo una canción. Esa es mi escuela, yo siempre estuve para ese lado, por eso escucho música castellano porque me interesa lo que está diciendo el tipo, siempre fue así. Después trató las canciones como obra de ficción, puedo hacer una canción, un cuento, una novela, con personajes que enfrentan situaciones y lo mezclo con estereotipo y el estilo se va armando de ese lado.

“Que cada verso tenga un trasfondo, eso es lo que yo trato de hacer en cada texto”.

Todo lo que tenga una entrelínea, doble sentido, tiene que ver con la forma que nos comunicamos, cómo hablo con mi familia, amigos o más cercanos, donde hay todo el tiempo una doble lectura y chistes. Tiene que ver con el habla popular argentina, con el modo que nos comunicamos y creo que en las canciones mías está muy presente, porque no me es ajeno, me siento cómodo y me parece que es más divertido que pueda escuchar una canción y al año la volvés a escuchar y encontrás otros sentidos. Que cada verso tenga un trasfondo, una idea, una cita, chiste para uno, para otros, eso es lo que yo trato de hacer en cada texto.

Ping Pong:



¿Cómo nace “Zambayonny”? ¿Cuántos te nombran por tu nombre?

-Por mi nombre Diego (risas) mi vieja, mis hermanos, mi novia y algunos más. La mayoría me dice Zamba, yo ya me acostumbré. El nombre nace en el año 2004, estaba haciendo un par de poemas justo cuando comencé a realizar estas canciones para los amigos de los asados, aprendiendo a escribir poesías, tratando de imitar a mis amigos poetas que son increíbles, viendo las reglas. Cuando escribía había un personaje que era una mezcla de un criollo y un Yankee, era un mal escrito Zambayonny y me gustó el nombre para otros proyectos. Lo saqué de esos poemas, cuando hice las canciones de humor, con la voz grave, que llamaba mucho la atención que haya malas palabras en una voz grave como la que se usan para grandes eventos ceremoniales. Tenía un efecto doble y era efectivo. A ese proyecto que eran 20 canciones que yo sacaba cada cinco meses le puse Zambayonny. Ahí arranca la idea de hacer coincidir con la voz distorsionada.   

¿Por dónde empieza un tema, un texto o un libro tuyo? ¿Por un pensamiento o un momento contextual?

-Generalmente por una idea que surge de cualquier lado. A veces alguien dice una cosa y le digo ¿qué dijiste? Surge de un sueño o de una cosa que te cuenta. El disparador siempre es arbitrario, de cualquier lado puede salir.

“El disparador para escribir siempre es arbitrario, puede salir de cualquier lado”.

Después está la intuición de si esa idea sirve para algo, para una canción, un cuento, un tweet o contárselo a un amigo en un asado. Con el tiempo, empecé a jugar con otras cosas, en mi último disco lo escribí más en Excel que en Word, porque puse 100 palabras que no querían que estuvieran, 100 que sí quería que estuvieran y a partir de ahí compuse el disco los “Cimientos de la Casa”. Después usé palabras de la columna que dije que no, pero las puse dentro de rima que no escribí antes. Hice una construcción que me divertía. Yo estoy todo el tiempo apuntando ideas, un nombre, una palabra que me divierte que esté en una canción, una situación y mezclo todo. Lo mismo hago con las melodías, por eso tengo un quilombo grande antes de arrancar cada disco y empiezo a confundir el trabajo previo.

Resumen:

¿Cómo te vas llevando vos y tus letras con el feminismo? ¿Te ha traído problemas?

-Apoyo toda lucha que sea a favor de los derechos de todo el mundo. Por supuesto, cambió el modo de comunicarse de todo el mundo, el modo y los programas de humor son distintos, las letras son diferentes, el modo de anunciar un saludo, no decís “todos” cuando hay hombres y mujeres, pensás que tenés que decir “todos y todas”. Hay una movida muy importante a la cual uno no puede estar ajeno y tiene que acompañarlo. Me parece genial.

Sobre el feminismo: “Hay una movida muy importante a la cual uno no puede estar ajeno y tiene que acompañarlo”.

Hay gente que se ha enojado con mis temas,  hay gente que discute letras o que no diferencia una ficción de una voz o una entrevista, pero pasó toda la vida.

¿Te gusta el fútbol no?

-Si (risas), soy un apasionado.

¿Cómo nació o de dónde se desprendió escribir de fútbol?

-Yo hice un libro de cuentos de fútbol “La suerte del campeón”. Nació de columnas que yo escribía para Tiempo Argentino, son la semilla del libro que lo sacamos con la editorial “Marea” que es una de las principales editoriales feministas del país. El fútbol está presente todo el tiempo, yo cambio ensayos si juega Olimpo, si hay un partido importante no me vas a ver en un show, en los camarines siempre está encendido el celular con algún partido. En la banda somos varios e hinchas de diferentes clubes. Me divierte, me gusta, me pongo triste cuando pierde Olimpo, perdimos dos categorías en un año.

Además, hice muchas canciones sobre fútbol, la mayoría no las publiqué por diferentes temas, escribí el himno de Olimpo, que no está homologado como el oficial, pero la usan cuando sale el equipo a la cancha. Es un orgullo. Me gusta mucho, puedo hablar horas de fútbol.

Hablaste de ficción y fútbol. En nuestro fútbol se dan miles de cambios día a día, con las Sociedades Anónimas, Superliga y AFA. ¿Vivimos un fútbol de ficción?

-Qué complejo. No vivimos en un fútbol de ficción, porque el fútbol argentino es absolutamente real y hay que pensarlo desde los chicos que tienen ocho años jugando en las calles. La pasión es real. No hay nada ficticio.  Después, es un negocio millonario y cada pibe que tenés de doce años va a valer 20 millones de dólares dentro de cinco días y es una cosa muy difícil de lidiar. Yo he hablado con formadores de chicos de clubes del ascenso de Argentina y es muy difícil que mantenga la cabeza fría porque la familia está pendiente de lo que puede suceder con él, la locura, la fama, la plata y las posibilidades.

Volviendo a tu labor de músico. ¿Este contexto político los perjudicó mucho?

-Si muchísimo.  A los músicos y artistas como yo que metemos poca gente en relación a los grandes monstruos que meten muchísimas personas y que tienen atrás multimedios que los apoyan, nos afectó mucho más.

“A los músicos y artistas como yo que metemos poca  gente, la crisis nos afectó mucho más”.

Porque si vos tenés un lugar para 300 personas y 200 no van, se nota; ahora si tenés 20 mil y no van 4 mil, se nota menos. Por lo que converso con todo el mundo, tanto en teatro como en música, es un 30 % menos de gente que asiste a los espectáculos de los que asistían. Hoy no podés trasladar a las entradas lo que te cuesta llevar a una banda o abrir un teatro y lo que termina sucediendo es que se achican los proyectos, viajás menos, solo y las compañías de teatros son más chicas. Todo cambió y se nota muchísimo, no hace falta pertenecer al ambiente del arte, porque vos mismo como espectador cuando empezás a recortar gastos, entre recortar la comida y la salida, sacás la salida, más si tenés que salir, pagar para comer y tomar algo, es mucha plata. Eso se nota mucho, en los mensajes de la gente que te dice que no tiene para comprar la entrada y eso que la ponemos baratas. Desde que yo estoy tocando, hace 12 años, este es el peor momento.

“Desde que yo estoy tocando, hace 12 años, este es el peor momento”.

¿Qué crees que va a suceder en estos meses en el ámbito político?

-La verdad que los que estamos por demás informados y a veces desinformados de tanta información cruzada que consumimos, no me sorprendió nada lo que ocurrió con este Gobierno, porque tenés espejos del pasado en Argentina y de otros países donde ganaron gobiernos que se manejan de una forma liberal y generan lo que generan, siempre es así.

“No me sorprendió nada lo que ocurrió con este Gobierno”.

Yo tengo varias canciones que me felicitan por acertar y en realidad yo le digo todo lo contrario, es facilísimo acertar, porque viste lo que pasó acá, lo que sucedió hace 10 años, hace 20 y si miras otros países no te sorprende nada. Cada mes que pasa lo veo peor y yo soy un tipo naturalmente esperanzado, me contás un proyecto y yo creo que va andar bien, sobre todo los que nos dedicamos a la música, si no estás esperanzado estamos al horno. Pero me cuesta mucho ser esperanzado con este Gobierno, por las reglas previos que plantearon y porque lo ves. No tengo ningún tipo de esperanza, de ninguna manera, en ningún campo, porque con las reglas plateadas, los resultados el 99% de los casos, son los mismos. Eran bastante obvios, quiero que se termine esto.

“Soy un tipo naturalmente esperanzado, pero me cuesta mucho ser esperanzado con este Gobierno”.

Traigo a colación un verso que escribiste para la revista Orsai y dijiste “para mudarse a la Quinta, hay que ganarles de mano”. ¿Cristina Kirchner les ganó con la decisión de llevarlo a Alberto Fernández como candidato?

-Es interesante cuando lo ves, estamos todo el tiempo hablando de política con amigos y armas tu fórmula, tu lista, tus candidatos, todo el mundo lo hace y es divertido; pero que esa opción no haya estado en ninguna mesa, realmente sorprendió. Además, vos podés sorprender con el objetivo de sorprender, pero cuando lo haces y al mismo tiempo a esa gente le parece coherente esa respuesta, le parece una posibilidad distinta y válida, me parece un doble acierto. En este caso lo veo así, una acción inesperada que sí les ganó de mano, cambió el mapa político y está bueno para ver qué sucede.

“Yo estoy de acuerdo con que el que gana decide cómo se gobierna”.

Siguiendo con frases futboleras; estamos a días del cierre de las listas, ¿te imaginas una jugada colectiva de Cambiemos para cambiar su imagen?

-No, porque en el momento de más poder y de más votos a favor, pudieron haber ampliado. Igual yo estoy de acuerdo con que el que gana decide cómo se gobierna, puedo estar en contra o no de lo que haces, pero no puedo estar en contra que gobiernes como vos pensás que tenés que gobernar, por algo ganaste con la mayoría de los votos. No soy de perdirles que cambien sus ideas, ya se lo que vas a hacer y si me decís yo gané para gobernar así, no tengo nada para decir. No creo que cambien y no hay tiempo tampoco.

“Espero un voto más humano”.

“La suerte del campeón” ¿Quién la tendrá en octubre?

-La suerte del campeón cuando arranca un campeonato de fútbol no se sabe quién la tiene, se sabe cuándo terminó, se ve después. Yo espero que la suerte quedé para el fútbol, que acá no sea una cuestión de suerte, que sea un voto más humano. Si lo dejamos en manos de la suerte, es un peligro