El presidente Macri, sus funcionarios, María Eugenia Vidal y el conjunto de los gobernadores atacan a la docencia que lucha por sus derechos y en defensa de la escuela pública.

Los dichos de Macri en la empresa de aguas gaseosas Manaos de La Matanza son un claro ejemplo de lo que es moneda corriente.  Nos cuesta creer que los gremios decidan caer en paros, que lo único que hacen es afectar más ese compromiso de crearles herramientas a nuestros chicos para que tengan realmente acceso a un mejor futuro , afirmó el mandatario.

Estas palabras fueron dichas en la misma localidad en que la demanda de comedores escolares aumentó un 150%, hecho reconocido por el propio gobierno municipal del Frente para la Victoria, y donde los alumnos pierden decenas de días de clase por problemas de infraestructura, como en la mayoría de los colegios de la provincia de Buenos Aires.

Para el presidente Macri, que envía a su hija al colegio de elite Jean Mermóz, cuya cuota mensual sale más cara que el salario mínimo de un docente, la educación pública no es prioridad ni jerarquía.

Los maestros sostenemos que para hablar de calidad educativa es necesario hablar de cómo están las escuelas y sus docentes, quienes en su gran mayoría son mujeres y muchas de ellas jefas de hogar, que tienen que trabajar doble y triple cargo para poder llegar a fin de mes, ya que el salario por un cargo está alrededor de los 9 mil pesos, es decir, menos de la mitad de la canasta familiar.

El 79,5 % de las y los docentes van a trabajar en estado de enfermedad, según una encuesta realizada por CTERA. Además, más del 35 % padece enfermedades psicológicas como el conocido síndrome de Burn Out, o cabeza quemada .

Este gobierno aumentó el porcentaje del presupuesto educativo destinado a la educación privada, en su enorme mayoría, de naturaleza confesional.

Además se preparan para poner en marcha en octubre el Operativo Aprender 2016; el cual se basa en evaluaciones dirigidas tanto a estudiantes como a docentes. Lejos de mejorar la situación de la educación pública, buscan justificar con números una política de ajuste, continuar la transferencia del presupuesto a la educación privada, desfinanciando a la pública, implementar el salario por mérito y profundizar la mercantilización de la educación.

Mientras el gobierno invierte millones en operativos de evaluación, y en observatorios analíticos como el que busca implementar la gobernadora Vidal -qué consiste en espiar por las redes sociales a los docentes y la comunidad educativa-  destina solo 12 pesos por alumno en los comedores escolares.

Se trata de desenmascarar la hipocresía del gobierno que tras un discurso de calidad educativa, ataca a la educación pública a la que acceden millones de niños y adolescentes, en su mayoría hijos de trabajadores.  

Desde los sindicatos y seccionales combativas se viene exigiendo desde hace años un aumento del presupuesto educativo, un salario por cargo equivalente a la canasta familiar, escuelas en condiciones para enseñar y aprender y jornadas de capacitación donde se puedan debatir  los contenidos pedagógicos y los problemas de la educación, donde la docencia sea  protagonista. Para esto hace falta una decisión política que hasta el día de hoy las conducciones de las centrales sindicales no tienen Impulsar una gran lucha nacional contra el ajuste empezando por un paro nacional activo que ponga a millones en las calles para pararle la mano al gobierno.