La Cámpora arrincona a CFK para que sea candidata
El escenario de cara a las elecciones legislativas es complejo. Los jugadores pasan de un equipo a otro y son pocas las certezas respecto de las candidaturas. Lo cierto es que todos se preguntan lo mismo ¿juega o no juega Cristina?
A un mes del cierre de lista, el único factor que parece condicionar el escenario político es la definición de Cristina Fernández de Kirchner. ¿Juega o no juega? La ex Presidenta hace rato definió no participar de estas elecciones, porque sabe que lo que se plebiscita es la gestión de Cambiemos y no los 12 años de gobierno Kirchnerista.
A pesar de la decisión de CFK, los referentes del espacio que conduce su hijo Máximo Kirchner, La Cámpora, pujan para que se presente porque creen que es la única forma de poder tener incidencia en el armado de las listas en la Provincia y en los distritos.
Hace 10 días Cristina Fernández deslizó que se autoexcluía de la elección, pero fue el propio Máximo Kirchner quien inmediatamente salió a decir que fue "malinterpretada" y que, en realidad, "se autoexcluía de la feria de vanidades de la política". Esta tensión deja al descubierto la necesidad de La Cámpora de jugar bajo la candidatura de la ex mandataria, como un salvaguardo para poder formar parte del armado electoral y no quedar fuera del escenario de poder en la Provincia.
Los intendentes, en cambio, están a la expectativa. Saben que la candidatura de Cristina condiciona la elección y no van a tomar grandes definiciones hasta saber qué decisión toma la ex Presidenta. En este escenario, tanto Fénix como Esmeralda tienen dos grandes certezas para consolidarse de cara al 2019 deben tener incidencia en el armado de las listas y, en cualquier escenario, no pueden prescindir de la figura de Cristina.
El problema que hoy implica la candidatura de Cristina es doble. El primero es el escenario post Paso. Todas las encuestas dan a CFK como ganadora en las primarias, pero el resultado de octubre sería adverso a la ex Presidenta que, arrastrada por la polarización, podría perder ante el candidato del oficialismo. Y, el segundo gran impedimento que analiza Cristina, es el financiamiento de la campaña. El interrogante que se plantea es trasversal a cualquier definición electoral ¿quién pone los fondos para afrontar la campaña?
Sin los recursos del Estado, los dos grifos de financiamiento son los intendentes y los empresarios. Desde los municipios más afines a la candidatura de CFK aseguran no poder afrontar los costos de campaña, más allá de sus distritos, por la situación de ahogo económico que les generó el gobierno de Vidal. Y, por otro lado, hasta el momento los empresarios no están dispuestos a poner plata en la campaña por la situación judicial que rodea a la ex Presidenta.
En caso de que Cristina finalmente decida no presentarse, La Cámpora maneja un plan b la candidatura de Scioli, junto a Magario. Daniel Scioli garantizaría un alto nivel de conocimiento y podría levantar la figura de Magario y, a su vez, la intendenta de La Matanza sería un gran aporte económico para la campaña y, además, tracciona los votos del distrito más poblado del país. En este escenario, La Cámpora se aseguraría el armado de las listas en la provincia y en gran parte de los distritos y podría prescindir de la figura de Cristina como cabeza de lista.
A un mes del cierre de lista, el escenario para CFK es complejo. La ex Presidenta conoce los números de las encuestas y sabe que ganaría en las PASO, pero que puede rifar gran parte de su capital político en agosto con una derrota casi inevitable. Y, de lo que nadie habla pero es fundamental en la elección en el distrito más poblado de la Argentina, es de dónde van a salir los recursos para afrontar la campaña. En cualquier escenario, hasta el 24 de junio, la pregunta seguirá siendo la misma ¿juega o no juega Cristina?