Dispuesta a todo
La relación entre el cristinismo y Kicillof ya tiene ribetes de una guerra impensada por el poder. La ex presidenta y titular del PJ acorraló al gobernador con una amenaza increíble, que se extiende también a los intendentes. Avanza un escenario de ruptura del que por ahora nadie se baja.
¿Hasta dónde puede llegar la tensión entre CFK y Axel Kicillof? La respuesta a esa pregunta es dinámica y se modifica cada día. Si los más optimistas en el peronismo suponían hace algunos meses que tarde o temprano las posiciones confluirían, si estaban quienes no creían que la emancipación del gobernador fuera a avanzar a fondo o que la ex presidenta lograría reconducirlo, esos escenarios se alejan a la velocidad de la luz, mientras lo que avanza es la posibilidad concreta de una ruptura.
La semana pasada se dinamitaron los puentes que venían encausando el diálogo. No hay acuerdo posible en la discusión por el desdoblamiento, que en el fondo determina quién será el protagonista de la campaña bonaerense y, por ende, la figura conductora del peronismo en su batalla central. Con los comicios desdoblados, Kicillof hará campaña centrándose en su gestión y los candidatos de los intendentes tendrán la centralidad en cada municipio. En una elección concurrente, el peso se lo llevarán los candidatos nacionales que definan los titulares del PJ provincial y nacional, Máximo y CFK.
Con esa grieta abierta e insalvable, cualquier otro punto de acuerdo queda relegado a la intrascendencia. Por ejemplo, el hecho de suspender las PASO, algo para lo que ya presentaron proyectos las tres vertientes del peronismo provincial, el Frente Renovador de Sergio Massa, el Movimiento Derecho al Futuro de Kicillof, y el cristinismo vía la senadora Teresa García. En el fondo, la discusión es por el liderazgo, y allí CFK parece totalmente decidida a recuperar el bastón de mariscal que Kicillof intentó agarrar siguiendo sus propias directivas.
La ex presidenta hizo trascender en las últimas horas una amenaza fuertísima para el esquema político del gobernador. En una reunión con intendentes cerca de Ezeiza, convocada por Máximo y a la que ella llegó por sorpresa, CFK avisó que si Kicillof desdobla las elecciones ella podría candidatearse a diputada por la Tercera Sección Electoral.
La información fue confirmada a Diagonales desde el entorno de uno de los jefes comunales presentes en el encuentro y por fuentes de La Cámpora. “Si Axel sigue con la idea del desdoblamiento ella está dispuesta a jugar”, señalaron desde la organización que conduce Máximo Kirchner. Y jugar, en este caso, sería jugar fuerte.
Que la dos veces presidenta del país, una vez vicepresidenta, y otras diputada y senadora nacional esté dispuesta a disputar una banca en la Legislatura bonaerense, habla del nivel de conflicto en el que se encuentra hoy el peronismo. Si se trató simplemente de una amenaza para acorralar a Kicillof y presionarlo para que no desdoble, la ex presidenta se verá enfrentada al desafío de sostener su palabra en caso de que el gobernador avance. No concretar una advertencia de esa naturaleza es uno de los peores signos que se pueden dar en política, algo a lo Alberto Fernández acostumbró al peronismo en su última experiencia de gobierno.
Pero si, como todo parece indicar, cada uno de los extremos de esta discusión sostiene su postura, el peronismo entrará en una guerra impensada de alcances incalculables. CFK fue puntillosa en su advertencia. Sus misiles apuntaron a la Tercera Sección Electoral, la más populosa de la PBA y el territorio donde Kicillof tiene a sus aliados más potentes que, a su vez, son los principales enemigos de La Cámpora. El ejemplo más notorio es el de Jorge Ferraresi, intendente de Avellaneda, que sostiene una de las principales batallas de la interna en su enfrentamiento con sus vecinos Mayra Mendoza y Julián Álvarez.
Pero también aparecen otros jefes comunales que se verían enfrentados a una situación poco deseable en ese escenario. Uno de ellos es Fernando Espinoza, que en La Matanza tiene al Movimiento Evita como principal opositor interno, encarnado en la figura de Patricia Cubría, diputada provincial y pareja de Emilio Pérsico. El líder del Evita se alineó hace tiempo con CFK, que eligió a La Matanza como escenario para una de sus “bajadas al territorio” del año pasado, tras lo cual dejó trascender su descontento con la gestión del intendente alineado con Kicillof.
Otros jugadores importantes de la Tercera también estarán sacando cuentas tras el jaque de CFK. Mario Secco (Ensenada), Andrés Watson (Florencio Varela), Juan José Mussi (Berazategui), Fabián Cagliardi (Berisso), están entre los más alineados con Kicillof y se verían en la encerrona de enfrentar directamente a CFK en las urnas.
El riesgo para los intendentes no pasa tanto porque sus candidatos no puedan imponerse en las elecciones para cargos provinciales, sino en perder el control de sus concejos deliberantes. Con CFK encabezando una boleta en la sección electoral que es corazón del voto peronista y kirchnerista, cuesta pensar la posibilidad de que su lista no se imponga en todas las categorías. De esa forma, el cristinismo y La Cámpora podrían coparle los concejos a los jefes comunales y condicionarles la gestión, incluso al punto de rechazarles las rendiciones de cuentas y dejarlos a tiro de destitución.
La advertencia de CFK fue entonces no sólo contra Kicillof sino también para los intendentes. La ex presidenta puede estar buscando limarle la base de apoyo político al gobernador en las horas decisivas por la discusión del desdoblamiento. La misma base de apoyo que se expresó el viernes pasado en un documento firmado por los jefes comunales de 45 distritos, con un pedido explícito a Kicillof para que desdoble los comicios.
La jugada de la presidenta del PJ nacional es a fondo. Es evidente que bajar al barro de una elección en una sección electoral de una provincia es rebajarse al extremo para alguien de su talla histórica y política. Pero las guerras se definen por la falta de límites y la desmesura en las acciones de los bandos implicados. Comandante de su propia tropa, CFK se muestra dispuesta a todo ya no para conducir políticamente al conjunto, sino para seguir demostrando que en el peronismo manda ella y que nadie debería osar desafiarla poniendo eso en cuestión.